09 Octubre 2007 Seguir en 
LONDRES, Inglaterra/LISBOA, Portugal.- Los padres de la niña británica Madeleine McCann rechazaron hoy las especulaciones sobre rastros de ADN hallados en una playa portuguesa, y aseguraron que no son responsables de la muerte de la pequeña, quien se halla desaparecida desde el pasado 3 de mayo.
"Kate y Gerry McCann no tienen nada que ocultar", aseveró el portavoz de la pareja, Clarence Mitchell, a la cadena de noticias londinense GMTV. El vocero dijo también que las afirmaciones sobre las huellas de la menor en Praia da Luz "no tienen sustento" y repudió las críticas según las cuales los padres muestran pocas emociones. "Son personas normales. Sucede que todos esos sentimientos son expresados en el ámbito privado", afirmó.
Empero, la agencia de noticias Ansa indicó esta mañana que las evidencias halladas en la arena apuntan directamente a la médica inglesa Kate McCann, puesto que la Policía de Portugal sospecha que la mujer mató accidentalmente a su hija y luego ocultó el cadáver temporalmente en la arena, con la complicidad del marido.
Los próximos días se presumen claves en la investigación. Ayer, el ex director de la Policía Judicial de Lisboa, Paulo Rebelo, fue nombrado nuevo coordinador del caso. El experto reemplazará a Gonçalo Amaral, removido del cargo la semana pasada luego de que acusara a la Policía británica de haber sido manipulada por los padres de la niña.
En pocas horas se conocerá, además, un nuevo informe genético, en el que se establecería que efectivamente en el auto que los McCann alquilaron 25 días después de la desaparición había ADN de la nena. Pero no se puede afirmar que procedan de descomposición cadavérica, tal como se especuló al principio. Los padres dijeron que habían guardado en el auto muchos objetos de la niña, lo que podría haber dado lugar a una transferencia de su huella genética.
El olor a cadáver dio un vuelco a la investigación
Todo comenzó el pasado 28 de abril, cuando los McCann -acompañados por sus hijos Madeleine, de tres años, y los gemelos Sean y Amelia, de dos- decidieron disfrutar de sus vacaciones en Praia da Luz, Portugal. La familia se instaló en uno de los departamentos en el Ocean Club, un balneario pequeño integrado por varios edificios de dos o tres pisos que están pegados uno al lado del otro.
Cinco días después de su arribo, los McCan fueron a cenar junto a otros dos matrimonios y dejaron a sus hijos durmiendo sin compañía. Según lo que relataron, cuando regresaron descubrieron que Maddie no estaba en la habitación y entonces se desató la frenética búsqueda.
Al no obtener los resultados esperados, el 18 de mayo los McCann realizaron un llamado desesperado a toda Europa, y de allí se retransmitió a todo el mundo. A partir de esa fecha, la operación creció en volumen y en publicidad. Más de 1.000 policías y más de 100 voluntarios; barcos, helicópteros, la Interpol, la policía inglesa y especialistas británicos en secuestros se dieron cita en Praia da Luz.
A la invasión de investigadores se sumó la de los periodistas que, en pocos días, llegaron a ser más de 200 en esa pequeña ciudad. Y era obvio que eso ocurriera, ya que los desgarradores pedidos de los McCann atrajeron a los medios.
Los padres de Madeleine, especialmente Gerry, decidieron no llorarla y comenzaron con una campaña internacional para poder ubicarla. Contrataron a asesores de prensa y captaron la atención de grandes personalidades. Desde los futbolistas David Beckham y Cristiano Ronaldo, pasando por los más influyentes colaboradores del presidente norteamericano George Bush, el primer ministro inglés, Gordon Brown, J.K. Rowling, la autora de la saga Harry Potter, y hasta el mismísimo papa Benedicto XVI se sumaron a la campaña.
La campaña llegó a todo el mundo. Hoy se pueden ver en internet más de 200 videos vinculados a la desaparición de la niña. Más de 50 millones de personas visitaron el sitio findmadeleine.com en sus primeras 48 horas de existencia. Y otros tantos han visitado el canal de You Tube "Don?t forget about me", dedicado a Madeleine y a otros niños desaparecidos.
Miles de personas contribuyen a engrosar un fondo que llevaba recaudado hasta fines de agosto 1,5 millón de euros, un cómodo colchón sobre el que se sustenta la campaña de búsqueda.
Semejante exposición tuvo su precio. El matrimonio fue cuestionado por haber ido a cenar dejando solos a sus hijos la noche de la presunta desaparición. Ellos respondieron a las críticas con firmeza. "Son comentarios dolorosos y ayudan muy poco", protestó Kate.
Al cumplirse los 100 días de la desaparición de la niña, los investigadores descartaron la teoría del secuestro y empezaron el trabajo desde cero. Requisaron una vez más el departamento donde fue vista por última vez Maddie. Allí descubrieron sedantes y comenzaron a sospechar de los padres.
Con la ayuda de dos perros, transformaron las sospechas en indicios. Descubrieron rastros de sangre y pelos, primero en el departamento y después en el automóvil que alquilaron 25 días después de la desaparición de la niña.
Con estos elementos en su poder, los pesquisas portugueses elaboraron una hipótesis que estremeció al mundo entero: Madelaine habría muerto como consecuencia de una sobredosis de calmantes y sus padres habrían hecho desaparecer el cuerpo. También se sospecha que la niña pudo haber sido secuestrada. LA GACETA ©
"Kate y Gerry McCann no tienen nada que ocultar", aseveró el portavoz de la pareja, Clarence Mitchell, a la cadena de noticias londinense GMTV. El vocero dijo también que las afirmaciones sobre las huellas de la menor en Praia da Luz "no tienen sustento" y repudió las críticas según las cuales los padres muestran pocas emociones. "Son personas normales. Sucede que todos esos sentimientos son expresados en el ámbito privado", afirmó.
Empero, la agencia de noticias Ansa indicó esta mañana que las evidencias halladas en la arena apuntan directamente a la médica inglesa Kate McCann, puesto que la Policía de Portugal sospecha que la mujer mató accidentalmente a su hija y luego ocultó el cadáver temporalmente en la arena, con la complicidad del marido.
Los próximos días se presumen claves en la investigación. Ayer, el ex director de la Policía Judicial de Lisboa, Paulo Rebelo, fue nombrado nuevo coordinador del caso. El experto reemplazará a Gonçalo Amaral, removido del cargo la semana pasada luego de que acusara a la Policía británica de haber sido manipulada por los padres de la niña.
En pocas horas se conocerá, además, un nuevo informe genético, en el que se establecería que efectivamente en el auto que los McCann alquilaron 25 días después de la desaparición había ADN de la nena. Pero no se puede afirmar que procedan de descomposición cadavérica, tal como se especuló al principio. Los padres dijeron que habían guardado en el auto muchos objetos de la niña, lo que podría haber dado lugar a una transferencia de su huella genética.
El olor a cadáver dio un vuelco a la investigación
Todo comenzó el pasado 28 de abril, cuando los McCann -acompañados por sus hijos Madeleine, de tres años, y los gemelos Sean y Amelia, de dos- decidieron disfrutar de sus vacaciones en Praia da Luz, Portugal. La familia se instaló en uno de los departamentos en el Ocean Club, un balneario pequeño integrado por varios edificios de dos o tres pisos que están pegados uno al lado del otro.
Cinco días después de su arribo, los McCan fueron a cenar junto a otros dos matrimonios y dejaron a sus hijos durmiendo sin compañía. Según lo que relataron, cuando regresaron descubrieron que Maddie no estaba en la habitación y entonces se desató la frenética búsqueda.
Al no obtener los resultados esperados, el 18 de mayo los McCann realizaron un llamado desesperado a toda Europa, y de allí se retransmitió a todo el mundo. A partir de esa fecha, la operación creció en volumen y en publicidad. Más de 1.000 policías y más de 100 voluntarios; barcos, helicópteros, la Interpol, la policía inglesa y especialistas británicos en secuestros se dieron cita en Praia da Luz.
A la invasión de investigadores se sumó la de los periodistas que, en pocos días, llegaron a ser más de 200 en esa pequeña ciudad. Y era obvio que eso ocurriera, ya que los desgarradores pedidos de los McCann atrajeron a los medios.
Los padres de Madeleine, especialmente Gerry, decidieron no llorarla y comenzaron con una campaña internacional para poder ubicarla. Contrataron a asesores de prensa y captaron la atención de grandes personalidades. Desde los futbolistas David Beckham y Cristiano Ronaldo, pasando por los más influyentes colaboradores del presidente norteamericano George Bush, el primer ministro inglés, Gordon Brown, J.K. Rowling, la autora de la saga Harry Potter, y hasta el mismísimo papa Benedicto XVI se sumaron a la campaña.
La campaña llegó a todo el mundo. Hoy se pueden ver en internet más de 200 videos vinculados a la desaparición de la niña. Más de 50 millones de personas visitaron el sitio findmadeleine.com en sus primeras 48 horas de existencia. Y otros tantos han visitado el canal de You Tube "Don?t forget about me", dedicado a Madeleine y a otros niños desaparecidos.
Miles de personas contribuyen a engrosar un fondo que llevaba recaudado hasta fines de agosto 1,5 millón de euros, un cómodo colchón sobre el que se sustenta la campaña de búsqueda.
Semejante exposición tuvo su precio. El matrimonio fue cuestionado por haber ido a cenar dejando solos a sus hijos la noche de la presunta desaparición. Ellos respondieron a las críticas con firmeza. "Son comentarios dolorosos y ayudan muy poco", protestó Kate.
Al cumplirse los 100 días de la desaparición de la niña, los investigadores descartaron la teoría del secuestro y empezaron el trabajo desde cero. Requisaron una vez más el departamento donde fue vista por última vez Maddie. Allí descubrieron sedantes y comenzaron a sospechar de los padres.
Con la ayuda de dos perros, transformaron las sospechas en indicios. Descubrieron rastros de sangre y pelos, primero en el departamento y después en el automóvil que alquilaron 25 días después de la desaparición de la niña.
Con estos elementos en su poder, los pesquisas portugueses elaboraron una hipótesis que estremeció al mundo entero: Madelaine habría muerto como consecuencia de una sobredosis de calmantes y sus padres habrían hecho desaparecer el cuerpo. También se sospecha que la niña pudo haber sido secuestrada. LA GACETA ©







