07 Octubre 2007 Seguir en 
TELEVISION
En el siglo pasado, el hombre inventó uno de los artefactos que ha cambiado la vida de muchas personas: la televisión. Esta pequeña caja con imágenes en movimiento, en blanco y negro en sus comienzos, y hoy en sus diversas dimensiones y con irrefrenables novedades tecnológicas, vinculó al mundo a partir del vasto poder de comunicación. Asimismo, es sinónimo de entretenimiento para grandes y a chicos, quienes no pueden concebir la vida sin ella. Todos conocemos esta realidad, especialmente los productores, que hacen uso de la influencia de la TV para lucrar con ella. Pero, más allá de los fines, ¿no debería haber más responsabilidad al momento de elegir los programas que saldrán al aire? ¿No debería el público tener conciencia de dónde quedan los valores y los principios cuando ven estos programas? Pero ¿qué lleva a estos espectáculos televisados llegar hasta estos extremos? Obviamente, lo que todos sabemos, el público que los sigue, los televidentes, las masas. Así es tan difícil pensar que miles de personas pierden valioso tiempo viendo estos “programas”. Mucho peor es si pensamos que nuestros niños están creciendo con esta deformación cultural y social. Parece que en la Argentina, la crisis económica no sólo afectó nuestros bolsillos sino también nuestro cerebro. Así podemos observar la evolución o involución podría decirse, de nuestra gran amiga la televisión.
EL IPLA
Como hace varias semanas, el IPLA sigue ocupando espacios en los distintos medios de comunicación de nuestra provincia. No es noticia la poca elegancia con la que realizan sus operativos. Si bien la creación de esta institución es previa a este Gobierno, fue con esta administración que toma el cariz actual posee. Sus operativos implican movimientos policiales que más tienen que ver con un operativo antisecuestro que con el cierre de un bar a las cuatro de la mañana. Pero prefiero hacer algunas preguntas: ¿sabe el ciudadano común lo que el IPLA recauda? Absolutamente nadie lo sabe, y seguramente es mucho. Cada lugar de esta provincia que vende alcohol (supermercados, almacenes, bares, quioscos, etcétera) tiene que pagarle, no tributar ya que no es un impuesto. El IPLA es autónomo. Ese dinero no pasa por Rentas de la Provincia. ¿Sabe el ciudadano a qué fin se destina? El IPLA se formó para asistir desde el Estado a los enfermos de alcoholismo cobrando una tasa a los lugares que vendían alcohol. ¿Qué hizo el IPLA en estos últimos años por esta gente? Lo único que se ve del organismo (además de sus comentados operativos) es la alegría de su interventora diciendo que consiguió las órdenes de allanamiento para las fiestas privadas (en el mejor de los casos), y esa sala del Hospital Padilla que no justifica el gigantesco ingreso que percibe. Como ciudadano, creo que ha llegado la hora de clarificar cuál es la función del IPLA, cuánto recauda, y, sobre todo, que modifique su estética de “grupo de operaciones”, similar a los que ya sufrimos en épocas no muy lejanas.
QUEBRADA DEL PORTUGUES
Durante muchos años, el Dique de El Cadillal fue un proyecto paralizado. Nadie se acuerda hoy de aquellos gobiernos que intentaron hacerlo. Vino luego un gobierno visionario y progresista, el de Celestino Gelsi, y hoy todos recuerdan esa obra y a quien la hizo realidad. ¿No tendrá el camino de la Quebrada del Portugués un gobierno visionario y progresista que lo haga y que dentro de unos años sea recordado por ello? Creo que vale la pena intentarlo, especialmente teniendo en cuenta que existen la intención oficial y los fondos necesarios para promocionar el turismo en la provincia.
LA CIUDACITA
Días pasados, el LA GACETA pudimos leer una noticia muy buena. Está en marcha un proyecto a largo plazo, del Instituto de Arqueología y Museo de la UNT, en conjunto con la Administración de Parques Nacionales y el Ente Cultural de Tucumán, para estudiar y difundir los secretos que guardan las ruinas de La Ciudacita (1/10). Quería señalar que para los tucumanos el conocimiento de tales ruinas se dio de la mano con el surgimiento y la difusión del andinismo en la provincia, a fines de los años 40 y a comienzos de los 50. La nota de LA GACETA me llevó a curiosear nuevamente en un artículo del geógrafo Enrique Würschmidt, citado en ella, y publicado en el Boletín Nº 1 (de abril de 1952) de la Asociación Tucumana de Andinismo (ATA), de la cual es socio fundador. Allí se las nombra “Las ruinas de Las Pavas”, por el río que está hacia el norte. En cuanto a las finalidades de las construcciones, luego de una detallada descripción, Würschmidt las definía así: “Se puede decir que se trataba de un ‘pueblo’ construido bajo dirección incaica, con poca población permanente, pero con capacidad para albergar a gran cantidad de gente durante ciertos períodos. Existían en él depósitos de víveres, y cumplía funciones militares y religiosas -tal vez como lugar de peregrinación- al mismo tiempo que servía de asiento a funcionarios importantes”. Fueron abandonadas hacia 1670. Es bueno enterarse de que se está por hacer un esfuerzo serio para investigarlas, conservarlas y difundir su existencia.
EL FAMILIAR
Quien no ha oído hablar o no conozca la historia de “El Familiar” no puede considerarse un auténtico tucumano. Aquel era un perro, asesino y carnicero, mastín cruzado con algún lobo feroz, que devoraba a gente que se portaba mal, ya fuera un obrero del ingenio o un merodeador del parque donde tenía su chalet Clodomiro Hileret. En efecto, me estoy refiriendo al ex ingenio Santa Ana, donde me desempeñé en dos zafras. Entonces compartí charlas con Efraín Wachs y con Luis Martín Domínguez, con quienes recorrimos el parque, conocimos árboles exóticos europeos y aquella ex vivienda de don Clodomiro que fue incendiada porque en el sótano albergaba al “Familiar comehombres”. Tiempo después, junto con Otto Barenbreuker y Juan A. Medrano, nos dimos tiempo para tomarnos fotografías a la par de un gomero que -me atrevo a asegurar- dos hombres tomados de las manos no llegarían a abrazarlo. Muchos dueños de ingenios quisieron hacer suya la leyenda de “El familiar”, pero fracasaron en su intento ya que no contaban con la prosapia ni el linaje de que hacía gala don Clodomiro. Este hasta se bañaba en su pileta de natación revestida con mayólicas francesas, que se vaciaba por una caverna con estalactitas y estalagmitas artificiales, a semejanza, quizás, de las que había conocido en su país natal.
Juan Carlos Paesani Sal
Maipú 496 1º A
San Miguel de Tucumán
IMPUESTOS
¿Cuál es la razón y quién es el responsable de que los impuestos provinciales que liquida Rentas de la Provincia no puedan abonarse, desde hace bastante tiempo, en la Caja Popular de Ahorros, única entidad financiera de la Provincia? Esta situación, injusta y contradictoria, debería ser modificada cuanto antes, ya que abundan motivos para que la referida institución pueda percibir esos impuestos.
En el siglo pasado, el hombre inventó uno de los artefactos que ha cambiado la vida de muchas personas: la televisión. Esta pequeña caja con imágenes en movimiento, en blanco y negro en sus comienzos, y hoy en sus diversas dimensiones y con irrefrenables novedades tecnológicas, vinculó al mundo a partir del vasto poder de comunicación. Asimismo, es sinónimo de entretenimiento para grandes y a chicos, quienes no pueden concebir la vida sin ella. Todos conocemos esta realidad, especialmente los productores, que hacen uso de la influencia de la TV para lucrar con ella. Pero, más allá de los fines, ¿no debería haber más responsabilidad al momento de elegir los programas que saldrán al aire? ¿No debería el público tener conciencia de dónde quedan los valores y los principios cuando ven estos programas? Pero ¿qué lleva a estos espectáculos televisados llegar hasta estos extremos? Obviamente, lo que todos sabemos, el público que los sigue, los televidentes, las masas. Así es tan difícil pensar que miles de personas pierden valioso tiempo viendo estos “programas”. Mucho peor es si pensamos que nuestros niños están creciendo con esta deformación cultural y social. Parece que en la Argentina, la crisis económica no sólo afectó nuestros bolsillos sino también nuestro cerebro. Así podemos observar la evolución o involución podría decirse, de nuestra gran amiga la televisión.
Jessica Fuensalida López
Belgrano 175
El Manantial (Tucumán)
Belgrano 175
El Manantial (Tucumán)
EL IPLA
Como hace varias semanas, el IPLA sigue ocupando espacios en los distintos medios de comunicación de nuestra provincia. No es noticia la poca elegancia con la que realizan sus operativos. Si bien la creación de esta institución es previa a este Gobierno, fue con esta administración que toma el cariz actual posee. Sus operativos implican movimientos policiales que más tienen que ver con un operativo antisecuestro que con el cierre de un bar a las cuatro de la mañana. Pero prefiero hacer algunas preguntas: ¿sabe el ciudadano común lo que el IPLA recauda? Absolutamente nadie lo sabe, y seguramente es mucho. Cada lugar de esta provincia que vende alcohol (supermercados, almacenes, bares, quioscos, etcétera) tiene que pagarle, no tributar ya que no es un impuesto. El IPLA es autónomo. Ese dinero no pasa por Rentas de la Provincia. ¿Sabe el ciudadano a qué fin se destina? El IPLA se formó para asistir desde el Estado a los enfermos de alcoholismo cobrando una tasa a los lugares que vendían alcohol. ¿Qué hizo el IPLA en estos últimos años por esta gente? Lo único que se ve del organismo (además de sus comentados operativos) es la alegría de su interventora diciendo que consiguió las órdenes de allanamiento para las fiestas privadas (en el mejor de los casos), y esa sala del Hospital Padilla que no justifica el gigantesco ingreso que percibe. Como ciudadano, creo que ha llegado la hora de clarificar cuál es la función del IPLA, cuánto recauda, y, sobre todo, que modifique su estética de “grupo de operaciones”, similar a los que ya sufrimos en épocas no muy lejanas.
Eduardo Enrique Vardiero
La Paz 710
Tafí Viejo (Tucumán)
La Paz 710
Tafí Viejo (Tucumán)
QUEBRADA DEL PORTUGUES
Durante muchos años, el Dique de El Cadillal fue un proyecto paralizado. Nadie se acuerda hoy de aquellos gobiernos que intentaron hacerlo. Vino luego un gobierno visionario y progresista, el de Celestino Gelsi, y hoy todos recuerdan esa obra y a quien la hizo realidad. ¿No tendrá el camino de la Quebrada del Portugués un gobierno visionario y progresista que lo haga y que dentro de unos años sea recordado por ello? Creo que vale la pena intentarlo, especialmente teniendo en cuenta que existen la intención oficial y los fondos necesarios para promocionar el turismo en la provincia.
LA CIUDACITA
Días pasados, el LA GACETA pudimos leer una noticia muy buena. Está en marcha un proyecto a largo plazo, del Instituto de Arqueología y Museo de la UNT, en conjunto con la Administración de Parques Nacionales y el Ente Cultural de Tucumán, para estudiar y difundir los secretos que guardan las ruinas de La Ciudacita (1/10). Quería señalar que para los tucumanos el conocimiento de tales ruinas se dio de la mano con el surgimiento y la difusión del andinismo en la provincia, a fines de los años 40 y a comienzos de los 50. La nota de LA GACETA me llevó a curiosear nuevamente en un artículo del geógrafo Enrique Würschmidt, citado en ella, y publicado en el Boletín Nº 1 (de abril de 1952) de la Asociación Tucumana de Andinismo (ATA), de la cual es socio fundador. Allí se las nombra “Las ruinas de Las Pavas”, por el río que está hacia el norte. En cuanto a las finalidades de las construcciones, luego de una detallada descripción, Würschmidt las definía así: “Se puede decir que se trataba de un ‘pueblo’ construido bajo dirección incaica, con poca población permanente, pero con capacidad para albergar a gran cantidad de gente durante ciertos períodos. Existían en él depósitos de víveres, y cumplía funciones militares y religiosas -tal vez como lugar de peregrinación- al mismo tiempo que servía de asiento a funcionarios importantes”. Fueron abandonadas hacia 1670. Es bueno enterarse de que se está por hacer un esfuerzo serio para investigarlas, conservarlas y difundir su existencia.
José E. Santillán
Lizondo Borda 1.137
S.M. de Tucumán
Lizondo Borda 1.137
S.M. de Tucumán
EL FAMILIAR
Quien no ha oído hablar o no conozca la historia de “El Familiar” no puede considerarse un auténtico tucumano. Aquel era un perro, asesino y carnicero, mastín cruzado con algún lobo feroz, que devoraba a gente que se portaba mal, ya fuera un obrero del ingenio o un merodeador del parque donde tenía su chalet Clodomiro Hileret. En efecto, me estoy refiriendo al ex ingenio Santa Ana, donde me desempeñé en dos zafras. Entonces compartí charlas con Efraín Wachs y con Luis Martín Domínguez, con quienes recorrimos el parque, conocimos árboles exóticos europeos y aquella ex vivienda de don Clodomiro que fue incendiada porque en el sótano albergaba al “Familiar comehombres”. Tiempo después, junto con Otto Barenbreuker y Juan A. Medrano, nos dimos tiempo para tomarnos fotografías a la par de un gomero que -me atrevo a asegurar- dos hombres tomados de las manos no llegarían a abrazarlo. Muchos dueños de ingenios quisieron hacer suya la leyenda de “El familiar”, pero fracasaron en su intento ya que no contaban con la prosapia ni el linaje de que hacía gala don Clodomiro. Este hasta se bañaba en su pileta de natación revestida con mayólicas francesas, que se vaciaba por una caverna con estalactitas y estalagmitas artificiales, a semejanza, quizás, de las que había conocido en su país natal.
Juan Carlos Paesani Sal
Maipú 496 1º A
San Miguel de Tucumán
IMPUESTOS
¿Cuál es la razón y quién es el responsable de que los impuestos provinciales que liquida Rentas de la Provincia no puedan abonarse, desde hace bastante tiempo, en la Caja Popular de Ahorros, única entidad financiera de la Provincia? Esta situación, injusta y contradictoria, debería ser modificada cuanto antes, ya que abundan motivos para que la referida institución pueda percibir esos impuestos.







