Una vision critica sobre Botafogo

En esta columna se reflejarán los aportes (reflexiones, críticas o felicitaciones) que hagan los lectores. Los interesados pueden enviar un mail a: redaccion@lagaceta.com.ar

24 Septiembre 2007
Escribo respecto de la reseña del show de Botafogo en el teatro San Martín, aparecida en la edición de ayer. Sin poner en tela de juicio la capacidad, la trayectoria y el talento del señor Vilanova y compañía, creo que el show distó de ser “brillante” o “deslumbrante”. Más allá de la elección del repertorio, me molestó bastante el hecho de que, por ejemplo, después de aclarar que algunos de los temas que tocaba eran de su disco “Don Vilanova”, que salió hace unos dos años, los leyera del atril. ¿Dos años y no sabe sus propios temas? De hecho, lo hizo con la mayoría del repertorio interpretado, desde sus propios temas, pasando por el homenaje a Pappo.
Con lo que sigue quizás se me tilden de quisquilloso, puntilloso y ridículo pero... sonó demasiado a otra cosa. Creo que Botafogo es un artista técnicamente dotado como para desarrollar un estilo propio, cosa que se notó en muchos de sus temas, sí, pero en muchos otros no. Es lo mínimo que se puede esperar de alguien que escribe libros de teoría y técnica musical, ¿no? Con mis limitados conocimientos musicales, aun yo me di cuenta de varios detalles que aburriría enumerar. Así como critico, también quiero destacar el sonido, que estuvo muy bueno, como también la banda que se mostró muy ajustada y me gustó mucho.
También me pareció grato y humilde del señor Vilanova, el recibir a los espectadores a la puerta, al entrar, y permitirse firmar autógrafos, sacarse fotos y saludos.
Todo esto lo digo porque soy gran fanático del blues, humilde guitarrista y, la verdad, creo que el problema es mío por haber asistido con muy altas expectativas al show.
Y, dejando todo lo técnico, lo musical y el palabrerío de lado, como dijo él esa noche, lo importante en el blues es lo de adentro, lo espiritual, y si te llega o no.
A mí, Botafogo no me llegó. Me llega más Tripas, y no los vi en el San Martín. Me llegó más JAF, aquella noche, en Mondrián, local ya inexistente, solo, bluseando con su viola y un amplificadorcito, marcando el ritmo con el taco de la bota a todo dar; hizo parar el bar entero, palmear y gritar. Y eso que de JAF no tengo ningún disco. PD: la guitarra brillante y de sonido metálico es popularmente conocida como dobro, y tiene ese sonido porque efectivamente es metálica.

Mr. Napo
napolito@hotmail.com

Tamaño texto
Comentarios