Fiesta a la mexicana

Con el acento puesto en su primer disco, la banda rotó en el uso de instrumentos para mantener al público tucumano agitado hasta el final. Un recital de más de una hora y media con mucho power rockero.

24 Septiembre 2007
Puede resultar redundante y obvio, pero fue el power lo que marcó el recital de Molotov. La intensidad rockera desplazó parcialmente al rapeo que caracteriza a la banda mexicana, y mantuvo al público ardiendo sin cesar.
La mala costumbre tucumana de llegar tarde a todos lados provocó que el inicio se retrasara un poco, que haya empujones para ingresar al club Central Córdoba, y que las bandas teloneras Gran Valor, Harakiri y Sr. Valdez no hayan tenido el nivel de exposición deseado.
El piso del club empezó a temblar con "Que no te haga bobo Jacobo", al mismo tiempo que empezaba a quedar en claro que no sería una noche más de Molotov, sino que las versiones al palo, más rockeras y fuertes serían las protagonistas.
La verdadera fiesta empezó un rato más tarde, con "Here We Kum", y continuó con "Voto Latino".
Los clásicos del primer disco de Molotov, "Dónde jugarán las niñas?" (1997). De ese trabajo sonaron 11 de los 12 temas, incluyendo los infaltables "Chinga tu madre", "Matate Teté" y "Gimme tha power", que sorprendió apareciendo en medio del concierto y no al final, como muchos esperaban.
"Frijolero", una de las canciones insignia de la banda, estuvo dedicada, como siempre, al presidente norteamericano George Bush, y la silbatina fue generalizada.
Las bandas tucumanas tuvieron algunos problemas de sonido, propios de este tipo de recitales, y los mexicanos lidiaron con un par con uno de los bajos, que en varias ocasiones quedó mudo. Además, resultaba difícil de entender lo que decían, y no sólo porque estos muchachos hablan raro sino porque la acústica del local no es de lo mejor.
La escenografía fue sobria. Un fondo negro hizo que el foco estuviera puesto en las luces, que acompañaron en tonos uniformes cada tema, con sus juegos estridentes que envolvían al público, y que iban marcando quién cantaba (lo hacen los cuatro) cada canción.
Entre las rarezas de la noche, se destacaron dos ausencias, que el público masticó mientras salía: "Cerdo", de ese disco, y "Hit Me" (uno de sus pocos temas tranquilos), de "Dance and Dense Denso". Otro ítem que faltó a la cita fue la desnudez femenina, característica de los recitales de los mexicanos.
La banda en pleno tocó los temas que cada uno de sus integrantes compuso y grabó por separado este año, en lo que se llamó la "batalla de Molotov". Los músicos anunciaron que se separarían (luego le aclararon a LA GACETA que había sido una broma malévola) y editaron sus demos para competir entre sí a través de la página oficial del grupo en "My Space". A pesar de ser canciones muy poco difundidas, las más de 4.000 personas que se reunieron bajo el tinglado de Central Córdoba las acompañaron con saltos y repitiendo los estribillos.
Micky, Tito, Paco y Randy jugaron más que de costumbre. La rotación entre ellos con los instrumentos fue mayor a la normal en sus años de esplendor, y Randy pasó más tiempo que el habitual atrás de la batería, lo que no le impidió seguir cantando.
La primera vez de Molotov en Tucumán fue excitante y extenuante. El piso acabó empapado por el sudor que terminó de caer con el último acorde de la extensa y renovada versión de "Puto", en la despedida.

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