Catupecu Machu trae a la plaza su "Magia veneno"

Con una nueva formación, una de las bandas más exitosas del país actuará esta noche desde las 21. Preparando su nuevo disco.

HARD ROCK. Desde que apareció en 1997, el grupo no ha dejado de escalar posiciones en el mercado musical. LA GACETA / FRANCO VERA
HARD ROCK. Desde que apareció en 1997, el grupo no ha dejado de escalar posiciones en el mercado musical. LA GACETA / FRANCO VERA
23 Septiembre 2007
Desde que sacaron su primer disco, “Dale!”, Catupecu Machu se convirtió en una de las revelaciones del rock en 1997, y aunque reacios a las definiciones, está claro que su hard rock pega fuerte.
La banda, una de las más esperadas por los jóvenes, tocará esta noche a las 21 en la plaza Alberdi, con su formación nueva: Fernando Ruiz Díaz, Javier Herrlein, Sebastián Caseres y Martín Macabre.
El batero Herrlein le contó al suplemento AM que se encuentran preparando un nuevo disco, algunas de cuyas canciones interpretarán esta noche en la plaza. “Después del accidente que sufrió el bajista Gabriel Ruiz Díaz (en marzo de 2006), todo cambió, y parte de esa transformación se plasmó en el disco que se publicará en  octubre, que tiene la marca de Gaby en cada acorde”. El domingo, en la plaza Alberdi, habrá un anticipo de ese trabajo. “Después de eso, cambió el desarrollo mismo de la banda, y también en lo emocional, obviamente”, dice el batero que a diario visita a su amigo en la clínica de rehabilitación donde sigue internado. Para armar este nuevo disco, titulado “Laberintos entre aristas y dialectos”, que es doble, la banda se valió del material que tenía grabado, y de algunos temas nuevos. Es un CD doble, dividido en capítulos: el primero, es un show acústico en vivo, en una radio, con Gaby en bajo; el otro contiene cinco temas, de los cuales tres son nuevos, y los otros dos son versiones de “Magia veneno” con seis guitarras y la voz de Fernando Ruiz Díaz, y de un tema del bajista hecha de manera diferente a la original. El trabajo en estudio, sin Gabriel, que siempre produjo los discos de Catupecu, fue raro, según define Javier. “Lo sentimos muy presente en el modo de trabajo, en el armado, porque ahora todos metimos mano”, contó.

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