22 Septiembre 2007 Seguir en 
“Mi opinión es que esto fue un arreglo entre la Fatun (Federación Argentina de Trabajadores de Universidades nacionales) y el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional). La Fatun ganó mucha plata con la recategorización y el CIN -que está integrado por todos los rectores de universidades nacionales- obtuvo condiciones de trabajo peores que las que teníamos”, afirmó Luciana Zorzolli, no docente de la Universidad Nacional de La Plata, que participó ayer en la asamblea de sus colegas autoconvocados.
“Este convenio establece la disponibilidad de los agentes, la posibilidad de que nos modifiquen los horarios o las fechas de vacaciones. Además, no hay más funciones específicas. Un empleado que tiene asignada, por ejemplo, una tarea en mesa de entradas, puede ser trasladado cuando las autoridades lo consideren necesario, a otra área”, señaló.
Zorzolli explicó que en su universidad se logró evitar problemas mediante un sistema de reencasillamiento horizontal. “Es decir, no hubo recategorización, sino un pase lineal con la misma categoría dentro del nuevo convenio”, dijo. “De todas maneras, tenemos un 200 reclamos en La Plata y, además, hubo una serie de irregularidades”, añadió. Como ejemplo, indicó que ya se han cobrado tres meses bajo el nuevo convenio, pero con recibos de sueldo separados. “En una boleta cobramos el salario habitual, con la antigua categoría, y en otra, la diferencia salarial por el reencasillamiento”, comentó.
“Cuando todo esto comenzó, la Fatun difundió la idea de que se iba a lograr una misma pirámide escalafonaria para todo el país. Pero eso es falaz. De hecho, en la Universidad de Buenos Aires (UBA) no hubo pirámide, ni siquiera figurativamente. En otras universidades grandes y medianas, como la de La Plata, los cargos están fraguados por que no hay cargos bajos. Ante el Ministerio de Trabajo, nuestra universidad figura con 360 personas con categoría 7, cuando en realidad nadie reviste en esa categoría”, afirmó. Zorzolli dijo que en todo el país se están agrupando trabajadores no docentes que buscan terminar con los manejos de la actual dirigencia de la Fatun.
“Este convenio establece la disponibilidad de los agentes, la posibilidad de que nos modifiquen los horarios o las fechas de vacaciones. Además, no hay más funciones específicas. Un empleado que tiene asignada, por ejemplo, una tarea en mesa de entradas, puede ser trasladado cuando las autoridades lo consideren necesario, a otra área”, señaló.
Zorzolli explicó que en su universidad se logró evitar problemas mediante un sistema de reencasillamiento horizontal. “Es decir, no hubo recategorización, sino un pase lineal con la misma categoría dentro del nuevo convenio”, dijo. “De todas maneras, tenemos un 200 reclamos en La Plata y, además, hubo una serie de irregularidades”, añadió. Como ejemplo, indicó que ya se han cobrado tres meses bajo el nuevo convenio, pero con recibos de sueldo separados. “En una boleta cobramos el salario habitual, con la antigua categoría, y en otra, la diferencia salarial por el reencasillamiento”, comentó.
“Cuando todo esto comenzó, la Fatun difundió la idea de que se iba a lograr una misma pirámide escalafonaria para todo el país. Pero eso es falaz. De hecho, en la Universidad de Buenos Aires (UBA) no hubo pirámide, ni siquiera figurativamente. En otras universidades grandes y medianas, como la de La Plata, los cargos están fraguados por que no hay cargos bajos. Ante el Ministerio de Trabajo, nuestra universidad figura con 360 personas con categoría 7, cuando en realidad nadie reviste en esa categoría”, afirmó. Zorzolli dijo que en todo el país se están agrupando trabajadores no docentes que buscan terminar con los manejos de la actual dirigencia de la Fatun.







