22 Septiembre 2007 Seguir en 
Apenas salió a escena, se apoderó del teatro. Dueña de una intensidad expresiva y de una imponente presencia, la cantante y bailarina alemana Ute Lemper brilló anoche en el teatro San Martín, donde presentó el espectáculo "Angeles sobre París y Berlín".
Sus movimientos suaves y sugerentes, una voz singular y plena de matices, y un histrionismo del que no abusó, bastaron para que Lemper conquistara a una multitud que colmó el teatro.
Acompañada por cuatro músicos (Vana Gierig en piano, Don Falzone en bajo, Mark Lambert en guitarra y Todd Turkisher en batería y percusión), la artista que supo llamar la atención del director Robert Altman desplegó un viaje imaginario que comenzó con las canciones francesas de Edith Piaf, Jacques Prevert y Jacques Brel, para continuar luego por el bajo fondo de Berlín, con canciones repletas de poesía.
Desde un canto gestual y amplificado, la rubia artista -envuelta en un ajustado y elegante vestido negro- se plantó en el centro del escenario y lo abarcó todo. Incluso aportó varios episodios sobre sus años en París, Berlín y Nueva York, ciudad esta en la que reside hace varios años junto a su esposo y tres hijos, con el peculiar argumento de que es "una ciudad totalmente europea y antinorteamericana".
Influenciada por la inmensa cantante Marlene Dietrich, Lemper presentó a sus músicos varias veces y tendió un generoso puente de comunicación hacia el público, logrando que los tucumanos también se sintieran parte del show. "Perdón por no hablar español. Puedo hablar italiano, inglés, francés y alemán, pero no pude aprender el español", dijo al inicio del espectáculo.
Alguna vez definida como la mismísima encarnación del misterio, la artista de 44 años interpretó también -con su particular estilo- canciones de Hollander, Weill, Brecht, Tom Waits, Joni Mitchell y también canciones propias. Y el público, poco acostumbrado a este tipo de repertorio, la aplaudió a rabiar.
Al final, un hombre que estaba sentado en primera fila, se arrodilló en señal de adoración, mientras Lemper sonreía y agradecía con un ramo de flores que acababa de entregarle el titular del Ente Cultural de Tucumán, Mauricio Guzman.
Cuando la artista se despidió y abandonó el escenario, sobrevino la ovación. Y fue tan calurosa, que obligó a Lemper y a sus músicos a salir nuevamente a escena e interpretar un par de temas más. "Fue un espectáculo maravilloso. Un lujo para Tucumán", declaró a la salida del teatro Germán Rodríguez, de 56 años. Su esposa, Elvira, asintió con la cabeza y agregó: "nunca escuché estos temas de la manera que los cantó Lemper".
Los jóvenes también quedaron fascinados con la rubia alemana. "Es una artista total, de esas que no abundan", reconoció Guillermo Fleitas, de 22 años. Y Eliseo Marturano, de 18, comentó: "a uno le dan ganas de viajar y de visitar esas ciudades en las que ella estuvo".
Sus movimientos suaves y sugerentes, una voz singular y plena de matices, y un histrionismo del que no abusó, bastaron para que Lemper conquistara a una multitud que colmó el teatro.
Acompañada por cuatro músicos (Vana Gierig en piano, Don Falzone en bajo, Mark Lambert en guitarra y Todd Turkisher en batería y percusión), la artista que supo llamar la atención del director Robert Altman desplegó un viaje imaginario que comenzó con las canciones francesas de Edith Piaf, Jacques Prevert y Jacques Brel, para continuar luego por el bajo fondo de Berlín, con canciones repletas de poesía.
Desde un canto gestual y amplificado, la rubia artista -envuelta en un ajustado y elegante vestido negro- se plantó en el centro del escenario y lo abarcó todo. Incluso aportó varios episodios sobre sus años en París, Berlín y Nueva York, ciudad esta en la que reside hace varios años junto a su esposo y tres hijos, con el peculiar argumento de que es "una ciudad totalmente europea y antinorteamericana".
Influenciada por la inmensa cantante Marlene Dietrich, Lemper presentó a sus músicos varias veces y tendió un generoso puente de comunicación hacia el público, logrando que los tucumanos también se sintieran parte del show. "Perdón por no hablar español. Puedo hablar italiano, inglés, francés y alemán, pero no pude aprender el español", dijo al inicio del espectáculo.
Alguna vez definida como la mismísima encarnación del misterio, la artista de 44 años interpretó también -con su particular estilo- canciones de Hollander, Weill, Brecht, Tom Waits, Joni Mitchell y también canciones propias. Y el público, poco acostumbrado a este tipo de repertorio, la aplaudió a rabiar.
Al final, un hombre que estaba sentado en primera fila, se arrodilló en señal de adoración, mientras Lemper sonreía y agradecía con un ramo de flores que acababa de entregarle el titular del Ente Cultural de Tucumán, Mauricio Guzman.
Cuando la artista se despidió y abandonó el escenario, sobrevino la ovación. Y fue tan calurosa, que obligó a Lemper y a sus músicos a salir nuevamente a escena e interpretar un par de temas más. "Fue un espectáculo maravilloso. Un lujo para Tucumán", declaró a la salida del teatro Germán Rodríguez, de 56 años. Su esposa, Elvira, asintió con la cabeza y agregó: "nunca escuché estos temas de la manera que los cantó Lemper".
Los jóvenes también quedaron fascinados con la rubia alemana. "Es una artista total, de esas que no abundan", reconoció Guillermo Fleitas, de 22 años. Y Eliseo Marturano, de 18, comentó: "a uno le dan ganas de viajar y de visitar esas ciudades en las que ella estuvo".







