Adrián Iaies quiere grabar en Tucumán con el piano "Steinway"

El destacado compositor e intérprete ofrecerá un concierto de jazz el viernes, en el teatro San Martín. El valor de la improvisación.

PERFORMANCE. El pianista dijo que cada actuación es irrepetible.
PERFORMANCE. El pianista dijo que cada actuación es irrepetible.
02 Septiembre 2007
Adrián Iaies recuerda Tucumán por el "Steinway" que tiene el teatro San Martín. Destacado compositor e intérprete de tango y de jazz, el pianista revela que en una conversación con el entonces secretario de Cultura, Mauricio Guzman (el año pasado), le expresó que quería venir a esta ciudad a grabar uno de sus discos, por el piano que posee la Provincia. "Ustedes tienen un Rolls Royce allá, realmente los envidio. En Buenos Aires, un piano así solamente está en el Teatro Colón, pero no se utiliza para la música popular", le comentó a LA GACETA en una conversación telefónica.
Iaies presentará su último disco, "UnoDosTres" el viernes, precisamente, en el coliseo de avenida Sarmiento al 600. En el disco hay, entre otros, temas de tres películas: "Tres de corazones", "Regresados" y "Música nocturna", composiciones propias del artista. Mientras el pianista cuenta que en octubre se presentará en Nueva York con su trío de tango, aclara que su recital del viernes en esta ciudad, será exclusivamente de jazz. "La idea de este disco es mostrar la otra faceta de mi trabajo que estuvo relegada por el tango durante algún tiempo. El jazz es la música que más me interesa tocar", subraya.

- Hay como un "boom" del jazz.
- No lo llamaría así. Está pasando lo que antes ocurrió con otros géneros. Hay un crecimiento, con muchos músicos, jóvenes y talentosos que están tocando y grabando. Es que la tradición se va transmitiendo, a través de gente como Walter Malosetti. Al haber tanta música, hace que los medios no puedan dejar de mencionar el fenómeno, y eso retroalimenta la movida. Antes era impensable que un club tenga público de jazz un martes o un miércoles, y eso está sucediendo en Buenos Aires. No es un fenómeno inflado; existe un interés real.

-¿Qué tiene esa música de particular?
- Lo que tiene de singular es que, de algún modo, permite una participación más activa del público. No sucede dos veces, porque está fundada en la improvisación. Cada concierto es diferente. La gente sabe que está participando de algo que es único e irrepetible, por el alto porcentaje de importancia que tiene la improvisación.

- Como el free jazz...
- No, no te confundas, en el free jazz la forma se va construyendo en el mismo momento del concierto.

- ¿Cómo es tu trabajo?
- Improviso sobre una forma. Es una canción no cantada, sobre la que voy generado melodías nuevas o contrapuntos, pero sobre una forma, que no se aleja de la canción, insisto.

- Llega al corazón.
- Y sí, el jazz, como cualquier otro género te permite pasar por distintos estados de ánimo. Tiene su lado romántico, melancólico, alegre; a veces es vertiginoso, y otras, reflexivo. A mí me pasó de llorar durante un concierto. El jazz te emociona, no tengo dudas.

-¿Cuál es el instrumento que no tiene que faltar?
- Es difícil la pregunta. Te diría el piano, porque si no, me quedo sin trabajo (se ríe). Pero la verdad es que no puedo elegir, porque hay formaciones emblemáticas que son diferentes. Yo estoy enamorado perdidamente del piano, amo a ese instrumento.