Angustiante búsqueda de un francés que estuvo en Tucumán y partió a Lima

La mujer que albergó al joven en esta provincia está preocupada, porque después del terremoto no tuvo novedades. El extranjero terminó sus estudios y quiso conocer el país centroamericano.

PUEBLO FANTASMA. Dos peruanos recorren las calles de Pisco, que quedaron reducidas a escombros. REUTERS
PUEBLO FANTASMA. Dos peruanos recorren las calles de Pisco, que quedaron reducidas a escombros. REUTERS
17 Agosto 2007
La voz entrecortada, el tono afligido, la incertidumbre a flor de piel. Así suena -así se siente- Sonia Balvurín de Núñez del otro lado del teléfono. "Estoy muy preocupada...", balbucea, antes de ahogar un gemido. A la mujer no le bastaron las palabras tranquilizadoras de su familia y esta mañana, más de 24 horas después del terremoto que sacudió a Perú, sintió que la desesperación le ganaba. "¿Pueden ayudarme? Estoy buscando a un francés que se hospedaba en mi casa y que justo fue a pasear por ese país cuando ocurrió esto". Y otra vez el llanto se agolpa en su garganta.

Balvurín de Núñez recibió a Guillaume Morvan -tal el nombre del estudiante europeo- en abril. El joven se había contactado con la hija de la mujer mediante internet y, cuando tuvo la oportunidad de venir al país, eligió hospedarse en la vivienda de su amiga. Al terminar sus estudios de Climatología, hace tres semanas, "Guiguí" (como le gustaba que lo llamaran) decidió salir a recorrer Sudamérica.

"Viajó primero a Chile, luego a Bolivia y su última comunicación fue desde Perú, aunque no sé cuál localidad. Estaba contento, esperando un micro para conocer un volcán. Me dijo que volvería el 20 de agosto", recordó la mujer.

La noticia del sismo la sorprendió, pero recién comenzó a afligirse cuando, pese al paso del tiempo, Morvan no dio señales. "Ese día no pude dormir. Cuando vuelva "Guiguí" le voy a tirar de las orejas, ¡cómo puede ser que no me llame! Mi marido me dice que me calme, que cuando no hay datos es porque las cosas están bien, pero yo pienso en su mamá, que está tan lejos...", se emocionó Balvurín.

La mujer indicó que el chico, de 23 años, no había venido nunca a la región y que habla muy poco español. Morvan debería volver a su país el 20 de setiembre. LA GACETA (C)

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