16 Agosto 2007 Seguir en 
LIMA, Perú.- Numerosos cadáveres de las víctimas del sismo que ayer asoló a Perú seguían esta madrugada tirados en las calles de la ciudad de Pisco, la más afectada por el fenómeno, a la espera de que lleguen autoridades y los levanten.
Las arterias céntricas de esa ciudad -ubicada sobre el océano Pacífico, a 250 kilómetros al sur de Lima- lucían un panorama desolador. El pueblo quedó destruido en un 70 % y las escenas de dolor se sucedían de esquina a esquina.
“Tenemos cientos de muertos regados por las calles y heridos en los hospitales: esto es totalmente indescriptible”, manifestó, desesperado, Juan Mendoza, el alcalde de la ciudad,
“No tenemos agua ni comunicación, las casas se han caído y las iglesias están destruidas. Le pido a Dios desde los más profundo de mi corazón que esto no vuelva a ocurrir”, señalo el funcionario, quien pidió entre lágrimas al gobierno que le envíe ayuda médica urgente a su ciudad, de unos 130.000 habitantes.
Los cuerpos de rescate trabajan activamente, pero parecen desbordados por los acontecimientos. Una de las tareas más complejas se desarrolla en un templo en el que hay alrededor de 200 personas atrapadas. Mientras tanto, en los hospitales de la zona están siendo atendidos más de 1.500 heridos de diversa consideración.
Defensa Civil confirmó que ha enviado dos toneladas de ayuda humanitaria, entre carpas, colchones y medicinas. (AFP-NA-DPA)
Las arterias céntricas de esa ciudad -ubicada sobre el océano Pacífico, a 250 kilómetros al sur de Lima- lucían un panorama desolador. El pueblo quedó destruido en un 70 % y las escenas de dolor se sucedían de esquina a esquina.
“Tenemos cientos de muertos regados por las calles y heridos en los hospitales: esto es totalmente indescriptible”, manifestó, desesperado, Juan Mendoza, el alcalde de la ciudad,
“No tenemos agua ni comunicación, las casas se han caído y las iglesias están destruidas. Le pido a Dios desde los más profundo de mi corazón que esto no vuelva a ocurrir”, señalo el funcionario, quien pidió entre lágrimas al gobierno que le envíe ayuda médica urgente a su ciudad, de unos 130.000 habitantes.
Los cuerpos de rescate trabajan activamente, pero parecen desbordados por los acontecimientos. Una de las tareas más complejas se desarrolla en un templo en el que hay alrededor de 200 personas atrapadas. Mientras tanto, en los hospitales de la zona están siendo atendidos más de 1.500 heridos de diversa consideración.
Defensa Civil confirmó que ha enviado dos toneladas de ayuda humanitaria, entre carpas, colchones y medicinas. (AFP-NA-DPA)








