Historias y video de los sobrevivientes

16 Agosto 2007
LIMA, Perú.- La tierra se sacudió furiosa, en dos espasmos que parecieron interminables. La mayoría de los sobrevivientes describió así a los sismos que ayer, en pocos minutos, conmovieron a Perú. La edición digital del diario “El Comercio”, de ese país, recogió varios testimonios de aquellos que vivieron para contar su experiencia:

•   “Estaba en La Perla Callao cuando ocurrió el sismo. Duró varios minutos y obligó a todas las personas de mi vecindario a salir a la calle y a correr por los parques”. (Walter)

•   “Me encontraba en Sol de California, Chosica, a poco más de 30 kilómetros de Lima. Me parece que el terremoto duró más de un minuto, pero sería imposible decirlo pues el tiempo parecía haberse detenido. Tengo una entrada con escalones de piedra en casa y mientras estaba parado en ellos podía sentir el piso moverse”. (Alexis Bellido)

•  “Estaba trabajando en un segundo piso cuando ocurrió el fenómeno. Todos pedían calma y los autos se movieron de su sitio en el estacionamiento. Ahora no funcionan los celulares y hay mucha preocupación por los familiares”. (Henry Díaz)

•  “Yo estaba con mis hijos cuando empezó el movimiento. Las paredes se caían y ahora mi casa está inhabitable. El hospital me ha prestado una carpa para que mis hijos puedan dormir”. (Milagros Meneses, empleada de un hospital en Cañete).

•   “El sismo se sintió horrible: la tierra se movía, los carros rebotaban y los minutos parecían eternos. Se cayeron los condensadores de luz y se veían como pequeñas explosiones. Jamás había experimentado un temblor de esa naturaleza, fue muy feo”. (Miguel Reyes)

•   “En el Centro de Lima el temblor fue fuerte y duró más de un minuto. El tránsito se detuvo, la gente salió a las calles en grandes grupos y se concentró en el medio de las cuadras. Eran tantas personas que bloquearon las salidas por las escaleras de los edificios. Fue un susto tremendo”. (Yuri)

•   “Estaba en el trabajo, en un tercer piso. Cuando comenzó el sismo toda la gente de las fabricas salieron a las calles: estaban muy nerviosas y no podían mantener la calma. Cuando se fue la luz, se asustaron peor”. (Conny Sifuentes)