01 Agosto 2007 Seguir en 
LA HABANA, Cuba.- El presidente cubano, Fidel Castro, afirmó hoy que las autoridades provisorias que gobiernan la isla le consultan cada decisión importante, aunque no reveló cuándo volverá al poder.
“Me preguntan a cada rato en qué momento volveré a ocupar lo que algunos llaman el poder, como si eso fuera posible sin independencia. Hay un poder real y destructivo en el mundo, que emana de un imperio decadente que a todos amenaza”, aseguró en una reflexión política difundida hoy por el diario estatal Granma.
Al cumplirse un aniversario del traspaso provisional del gobierno, Fidel observa con satisfacción la unidad con que marchan su hermano Raúl, el Partido Comunista, el Gobierno y las organizaciones sociales.
“Enemigo insolente”
“La lucha debe ser implacable, contra nuestras propias deficiencias y contra el enemigo insolente que intenta apoderarse de Cuba”, agregó el líder, en su artículo titulado “La llama eterna”.
El presidente cubano insistió en que el país debe reforzar la capacidad y la preparación defensiva ya que -señaló- nadie puede hacerse la ilusión de que Estados Unidos, “que en sí lleva los genes de su propia destrucción, negociará con Cuba”.
“Por mucho que le digamos al pueblo estadounidense que nuestra lucha no es contra él -algo muy correcto-, éste no está en condiciones de frenar el espíritu apocalíptico de su gobierno, ni la turbia y maniática idea de lo que llaman una Cuba democrática”, aseveró.
Raúl Castro reiteró, el 26 de julio, una oferta de diálogo a Estados Unidos, propuesta que ya había hecho el 18 de agosto y el 2 de diciembre de 2006.
Ideas obsoletas
En el texto, Fidel también pide a los cubanos luchar implacablemente contra las “deficiencias del sistema”, en su aparente aprobación a una autocrítica de su hermano sobre los problemas de la economía socialista de la isla.
Raúl había expuesto la semana pasada un crudo diagnóstico de la realidad cubana, en el cual dijo que los salarios son insuficientes que los campos están desaprovechados y que es necesario despojarse de ciertas ideas obsoletas.
Por primera vez en 48 años de revolución, Castro delegó todos sus cargos en su hermano Raúl el 31 de julio de 2006, cuatro días después de haber sido sometido a la primera de varias operaciones, tras una crisis intestinal aguda. (Télam-Reuters)
“Me preguntan a cada rato en qué momento volveré a ocupar lo que algunos llaman el poder, como si eso fuera posible sin independencia. Hay un poder real y destructivo en el mundo, que emana de un imperio decadente que a todos amenaza”, aseguró en una reflexión política difundida hoy por el diario estatal Granma.
Al cumplirse un aniversario del traspaso provisional del gobierno, Fidel observa con satisfacción la unidad con que marchan su hermano Raúl, el Partido Comunista, el Gobierno y las organizaciones sociales.
“Enemigo insolente”
“La lucha debe ser implacable, contra nuestras propias deficiencias y contra el enemigo insolente que intenta apoderarse de Cuba”, agregó el líder, en su artículo titulado “La llama eterna”.
El presidente cubano insistió en que el país debe reforzar la capacidad y la preparación defensiva ya que -señaló- nadie puede hacerse la ilusión de que Estados Unidos, “que en sí lleva los genes de su propia destrucción, negociará con Cuba”.
“Por mucho que le digamos al pueblo estadounidense que nuestra lucha no es contra él -algo muy correcto-, éste no está en condiciones de frenar el espíritu apocalíptico de su gobierno, ni la turbia y maniática idea de lo que llaman una Cuba democrática”, aseveró.
Raúl Castro reiteró, el 26 de julio, una oferta de diálogo a Estados Unidos, propuesta que ya había hecho el 18 de agosto y el 2 de diciembre de 2006.
Ideas obsoletas
En el texto, Fidel también pide a los cubanos luchar implacablemente contra las “deficiencias del sistema”, en su aparente aprobación a una autocrítica de su hermano sobre los problemas de la economía socialista de la isla.
Raúl había expuesto la semana pasada un crudo diagnóstico de la realidad cubana, en el cual dijo que los salarios son insuficientes que los campos están desaprovechados y que es necesario despojarse de ciertas ideas obsoletas.
Por primera vez en 48 años de revolución, Castro delegó todos sus cargos en su hermano Raúl el 31 de julio de 2006, cuatro días después de haber sido sometido a la primera de varias operaciones, tras una crisis intestinal aguda. (Télam-Reuters)







