31 Julio 2007 Seguir en 
CAMP DAVID, EEUU.- George W. Bush y el primer ministro británico, Gordon Brown, dieron ayer muestra de unidad sobre Irak y respecto de la promoción de la paz en Oriente Medio, en un intento por acallar los rumores de un enfriamiento de las relaciones entre ambos. “No tengo ninguna duda de que Brown entiende que el fracaso en Irak sería un desastre para la seguridad de nuestros países”, declaró ayer Bush en una rueda de prensa conjunta tras el encuentro celebrado en Camp David.
Con gestos de acercamiento y promesas de fortalecer vínculos, ambos trataron de acallar rumores de que el nuevo primer ministro británico iba a intentar distanciarse de Bush y a retirar sus tropas de Irak. El sucesor de Tony Blair no hizo ninguna promesa sobre cuánto tiempo permanecerán los soldados británicos en Irak. Se limitó a decir que la decisión de entregar el control de la provincia de Basora, que controla Gran Bretaña, se basará en razones militares.
La química entre ambos era claramente menor que la que existía entre Bush y Blair. Por ejemplo, a diferencia de la vestimenta informal que solían utilizar en sus reuniones, esta vez Bush y Brown salieron con traje y corbata, y el británico aparecía con gesto adusto. Brown dijo que su país quiere trabajar con Estados Unidos en todos los grandes retos, como el terrorismo internacional, Oriente Medio o el cambio climático.
La cuestión iraní
Con respecto a Irán, ambos estuvieron de acuerdo en la necesidad de impulsar la aplicación de sanciones más severas contra la república islámica por sus ambiciones nucleares. El Consejo de Seguridad de la ONU impueso a partir de diciembre dos rondas de sanciones contra Irán por su negativa a suspender sus labores de enriquecimiento de uranio. Actualmente, está considerado una tercera resolución. “El próximo paso para el que estamos preparados es el endurecimiento de las sanciones con una nueva resolución”, afirmó Brown, que mañana hablará en la asamblea de la ONU. (Reuter)
WASHINGTON.- La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, confirmó que Estados Unidos está negociando suministrar a Arabia Saudí, Israel y Egipto, asistencia militar y armas por un valor total superior a los U$S 45.000 millones. El objetivo, dijo, es contrarrestar la influencia de Al Qaeda, de Hezbollah, de Siria y de Irán. Antes de emprender una gira por la región, Rice anunció que el acuerdo con Tel Aviv está a punto de cerrarse y será por diez años. “Aportaremos U$S 30.000 millones para asegurar que Israel pueda defenderse por sí mismo”, dijo. En el caso de Egipto, anunció que las conversaciones están empezando. Está previsto también por diez años, con un aporte de U$S 13.000 millones de asistencia militar. “Queremos fortalecer la capacidad de Egipto para asumir objetivos estratégicos comunes”, argumentó.
Para Arabia Saudí, Rice no dio cifras. Aseguró que Estados Unidos planea iniciar discusiones. Sin embargo, un alto funcionario del Pentágono dijo, bajo anonimato, que el plan es otorgar U$S 20.000 millones, con misiles de defensa, equipos de alerta, sistemas navales y aéreos, “para enfrentar específicamente la influencia de Irán”. (Reuter-DPA)
Con gestos de acercamiento y promesas de fortalecer vínculos, ambos trataron de acallar rumores de que el nuevo primer ministro británico iba a intentar distanciarse de Bush y a retirar sus tropas de Irak. El sucesor de Tony Blair no hizo ninguna promesa sobre cuánto tiempo permanecerán los soldados británicos en Irak. Se limitó a decir que la decisión de entregar el control de la provincia de Basora, que controla Gran Bretaña, se basará en razones militares.
La química entre ambos era claramente menor que la que existía entre Bush y Blair. Por ejemplo, a diferencia de la vestimenta informal que solían utilizar en sus reuniones, esta vez Bush y Brown salieron con traje y corbata, y el británico aparecía con gesto adusto. Brown dijo que su país quiere trabajar con Estados Unidos en todos los grandes retos, como el terrorismo internacional, Oriente Medio o el cambio climático.
La cuestión iraní
Con respecto a Irán, ambos estuvieron de acuerdo en la necesidad de impulsar la aplicación de sanciones más severas contra la república islámica por sus ambiciones nucleares. El Consejo de Seguridad de la ONU impueso a partir de diciembre dos rondas de sanciones contra Irán por su negativa a suspender sus labores de enriquecimiento de uranio. Actualmente, está considerado una tercera resolución. “El próximo paso para el que estamos preparados es el endurecimiento de las sanciones con una nueva resolución”, afirmó Brown, que mañana hablará en la asamblea de la ONU. (Reuter)
Washington distribuirá un gigantesco arsenal en Oriente Medio
WASHINGTON.- La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, confirmó que Estados Unidos está negociando suministrar a Arabia Saudí, Israel y Egipto, asistencia militar y armas por un valor total superior a los U$S 45.000 millones. El objetivo, dijo, es contrarrestar la influencia de Al Qaeda, de Hezbollah, de Siria y de Irán. Antes de emprender una gira por la región, Rice anunció que el acuerdo con Tel Aviv está a punto de cerrarse y será por diez años. “Aportaremos U$S 30.000 millones para asegurar que Israel pueda defenderse por sí mismo”, dijo. En el caso de Egipto, anunció que las conversaciones están empezando. Está previsto también por diez años, con un aporte de U$S 13.000 millones de asistencia militar. “Queremos fortalecer la capacidad de Egipto para asumir objetivos estratégicos comunes”, argumentó.
Para Arabia Saudí, Rice no dio cifras. Aseguró que Estados Unidos planea iniciar discusiones. Sin embargo, un alto funcionario del Pentágono dijo, bajo anonimato, que el plan es otorgar U$S 20.000 millones, con misiles de defensa, equipos de alerta, sistemas navales y aéreos, “para enfrentar específicamente la influencia de Irán”. (Reuter-DPA)







