La rebelión de los autoconvocados

Por Nora Lía Jabif - Redacción LA GACETA.

28 Julio 2007
El rechazo al reencasillamiento no docente establecido por el decreto 2.213 que firmó el año pasado el presidente Néstor Kirchner no es patrimonio exclusivo de la Universidad Nacional de Tucumán: a comienzos de este mes el clamor también se hizo oír en Córdoba, y la medida provocó rechazos, además, en la Universidad de Buenos Aires. Nadie duda de que en las universidades nacionales se necesita un sinceramiento, y que hay que ordenar las plantas (la de la UNT, de 2.900 agentes, ha sumado casi 400 empleados en planta permanente desde 2004). Pero el fósforo que encendió la mecha es la supresión de funciones y de jerarquías en organismos en los que -reconocen- hay más jefes que tropa. De todos modos, lo que hizo estallar el incendio fue, según coinciden fuentes diversas, la corroboración de que la nueva grilla no reflejaba lo que había surgido de las rondas de trabajo que se realizaron en cada uno de los organismos de la UNT. No sólo eso: las mismas fuentes afirman que en el reparto hubo hijos y réprobos, y que entre los más favorecidos había no pocos nombres de familiares de funcionarios y de los dirigentes gremiales que condujeron la negociación.
Por eso, la rebelión de los autoconvocados de la UNT tiene también como sello propio la interna del sector no docente, que deja a la luz la falta de representación del gremio que los nuclea, Apunt. Desde que el rector Juan Cerisola decidió dar marcha atrás con el reencasillamiento, ahora es la conducción de Apunt la que deberá decidir si resigna la paritaria que ella legitimó.
El lunes será un día definitorio para quienes dirigen el gremio, Hugo Morales y Nabor Bustos. Hasta el jueves, Morales defendía el producto de su negociación, en la que, hay que recordar, también estuvieron como paritarios por el rectorado el secretario general de la UNT, José Hugo Saab, el ingeniero Juan Reimundín y Luis Sacca.
Para los dirigentes de Apunt, la situación no es cómoda. Si bien falta un año para la renovación de autoridades, han caducado los mandatos de los delegados, y esa es una carta que está analizando la oposición, que por estos días ha renovado bríos. Se sospecha que la negativa por parte de la conducción de Apunt a barajar y dar de nuevo no haría más que seguir aislándola de las bases. Entre los autoconvocados ya empezaron a circular petitorios en los que se reclama la intervención del gremio, aunque, por ahora, eso parece más un deseo de muchos que una posibilidad efectiva. Antes, le habían pedido al rector que se los incorporara en la próxima eventual mesa paritaria. Se les dijo "no", por falta de legitimación gremial. Como último recurso, afirman que pedirán que se incluya un veedor imparcial en la nueva discusión, si esta llegara a concretarse.
Pero el conflicto ha arrastrado consigo otros temas siempre latentes, como el del centralismo del gobierno nacional: hay quienes se preguntan si el decreto 2.213 no es violatorio de las autonomías de las universidades nacionales. Esgrimen, en ese sentido, que el diseño que se hizo en el marco de la paritaria es un traje estándar que no reconoce las particularidades funcionales de cada universidad.
Sin embargo, la frutilla del postre, la que le da contexto al conflicto, es la reflexión de los docentes, que ya están empezando a sentir urticarias cuando observan que, si se cumple lo anunciado por Apunt, un no docente de la máxima jerarquía ganará $5.000, con lo cual se equiparará con un profesor titular con el máximo de antigüedad y dedicación.

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