28 Julio 2007 Seguir en 
WASHINGTON.- La NASA, la agencia espacial estadounidense que acumula sinsabores desde principios de año, fue sacudida por un nuevo escándalo. Un informe interno reveló que astronautas bebieron alcohol en abundancia justo antes de volar - en viajes a la Estación Espacial Internacional (ISS), en el transbordador y en un avión de entrenamiento T-38, y que la advertencia de los médicos no fue escuchada. Esta revelación socava aún más la imagen de la NASA, donde se supone que los astronautas son duramente entrenados y sujetos a situaciones extremas para demostrar una sangre fría a toda prueba.
Muy alcoholizados
El médico Richard Bachmann, que presidió el comité que redactó el informe, dijo que un incidente involucró los preparativos para una misión de transbordador, que fue postergada. Los astronautas quisieron entonces volar un avión de entrenamiento, añadió. El segundo caso se produjo en una misión rusa Soyuz, que debía viajar a la ISS. En esos dos incidentes, los astronautas estaban tan borrachos antes de viajar que sus propios colegas, además de los médicos de vuelo, objetaron la seguridad de esos vuelos.
No más que humanos
Tras reconocer implícitamente que varios tripulantes se subieron en al menos dos ocasiones ebrios a sus naves, la NASA anunció una serie de medidas que incluyen la prohibición de beber 12 horas antes de una misión. Las bebidas alcohólicas circulan libremente en la residencia de las tripulaciones. La "ley seca" entrará en vigencia de inmediato. Las medidas suponen el fin del mito del astronauta como superhumano: el más brillante cerebro unido a un cuerpo resistente a cualquier límite. Sólo unos pocos eran los elegidos entre toda la humanidad, y por eso no tenían código de conducta: eran tratados como guerreros antes de una batalla. Nadie se imaginó que los astronautas también tienen necesidades como las demás personas, afirmó Roger Launius, antiguo historiador jefe de la NASA.
En los medios estadounidenses, el asunto acaparó la atención en dos vertientes: la humorística, con dibujos de astronautas en medio de las burbujas del champagne, y otra mucho más seria, que ubica a la NASA como una agencia con un presupuesto de U$S 17.000 millones. "Cada lanzamiento cuesta U$S 500 millones", advirtió un observador. (Reuter-AFP-NA)
Muy alcoholizados
El médico Richard Bachmann, que presidió el comité que redactó el informe, dijo que un incidente involucró los preparativos para una misión de transbordador, que fue postergada. Los astronautas quisieron entonces volar un avión de entrenamiento, añadió. El segundo caso se produjo en una misión rusa Soyuz, que debía viajar a la ISS. En esos dos incidentes, los astronautas estaban tan borrachos antes de viajar que sus propios colegas, además de los médicos de vuelo, objetaron la seguridad de esos vuelos.
No más que humanos
Tras reconocer implícitamente que varios tripulantes se subieron en al menos dos ocasiones ebrios a sus naves, la NASA anunció una serie de medidas que incluyen la prohibición de beber 12 horas antes de una misión. Las bebidas alcohólicas circulan libremente en la residencia de las tripulaciones. La "ley seca" entrará en vigencia de inmediato. Las medidas suponen el fin del mito del astronauta como superhumano: el más brillante cerebro unido a un cuerpo resistente a cualquier límite. Sólo unos pocos eran los elegidos entre toda la humanidad, y por eso no tenían código de conducta: eran tratados como guerreros antes de una batalla. Nadie se imaginó que los astronautas también tienen necesidades como las demás personas, afirmó Roger Launius, antiguo historiador jefe de la NASA.
En los medios estadounidenses, el asunto acaparó la atención en dos vertientes: la humorística, con dibujos de astronautas en medio de las burbujas del champagne, y otra mucho más seria, que ubica a la NASA como una agencia con un presupuesto de U$S 17.000 millones. "Cada lanzamiento cuesta U$S 500 millones", advirtió un observador. (Reuter-AFP-NA)
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