26 Julio 2007 Seguir en 
Werner Kurt Jantzon llegó al Registro Civil con el propósito de inscribir a su hijo, que había nacido el 2 de abril de 1954. Quería, como un íntimo homenaje a un amigo de juventud de su Alemania natal, que el flamante vástago llevara por nombre "Larry". Los empleados de la oficina de registros le dijeron que era imposible, que era un nombre extranjero, que por las leyes vigentes en la Argentina no estaba permitido ese nombre.
Werner los miró un instante.
-¿Cómo se llama usted?-, preguntó al infrascripto
- José.
- ¿Y usted?.
- Osvaldo-, respondió el ayudante.
- Póngale José Osvaldo, yo le voy a decir Larry toda la vida.
Nos conocimos a mediados de los ochenta. Juntos hicimos, entre otras cosas, "Reíd mortales", "Inodoro Pereyra", el espacio cultural "La Risada", "Príncipe azul" y "La mesa de los galanes".
Era un actor distinto. Establecía un vínculo con el público que muy pocos logran, quizás porque fuera del escenario también se relacionaba con la gente de una forma muy particular que generaba en el otro, aunque recién lo conociera, la sensación de estar con un amigo. "El humor ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas del mundo", decía Larry que escribió Cortázar. Para él, el humor era una forma de vivir. -"El nuestro es un humor que viene después de la desesperación- me decía-, un humor desesperado". Y se reía.
Celebremos hoy el recuerdo de este singular comediante que se llamó José Osvaldo pero, como soñaba su padre, para nosotros fue siempre Larry. Larry Jantzon.
Werner los miró un instante.
-¿Cómo se llama usted?-, preguntó al infrascripto
- José.
- ¿Y usted?.
- Osvaldo-, respondió el ayudante.
- Póngale José Osvaldo, yo le voy a decir Larry toda la vida.
Nos conocimos a mediados de los ochenta. Juntos hicimos, entre otras cosas, "Reíd mortales", "Inodoro Pereyra", el espacio cultural "La Risada", "Príncipe azul" y "La mesa de los galanes".
Era un actor distinto. Establecía un vínculo con el público que muy pocos logran, quizás porque fuera del escenario también se relacionaba con la gente de una forma muy particular que generaba en el otro, aunque recién lo conociera, la sensación de estar con un amigo. "El humor ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas del mundo", decía Larry que escribió Cortázar. Para él, el humor era una forma de vivir. -"El nuestro es un humor que viene después de la desesperación- me decía-, un humor desesperado". Y se reía.
Celebremos hoy el recuerdo de este singular comediante que se llamó José Osvaldo pero, como soñaba su padre, para nosotros fue siempre Larry. Larry Jantzon.
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