Ahora, los ingenios son los dueños de la pelota
En algunas fábricas se intentará que la zafra sea solidaria en las pérdidas por las heladas; en otras se especulará con la desesperación de los cañeros. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.
23 Julio 2007 Seguir en 
Casi de la noche a la mañana, la actividad azucarera tucumana ingresó en un estado de crisis de gran magnitud que podría arrojar como resultado quebrantos generalizados, especialmente entre cañeros medianos, pequeños y minifundistas. Precisamente, a los cañeros se los acusa de ser los responsables por la quema masiva de caña que se viene registrando desde hace una semana en la provincia, hecho de extrema gravedad por el daño que provoca al medio ambiente, pero más que nada porque el fuego bajo los tendidos eléctricos podría derivar en un apagón en toda la región, en el marco de la crisis energética que tiene a maltraer al país. La acusación se basa en que la quema de caña es una práctica que aún sigue vigente en la provincia pese a que una ley prohíbe expresamente esta metodología de cosecha (al parecer, el Estado ahora se preocuparía en hacerla cumplir). Pero, fundamentalmente se apunta contra los agricultores que pretenden despertar la sensibilidad de los propietarios de los ingenios, quienes, bajo este supuesto, no podrían rehusarse a moler de inmediato una caña que resultó afectada por las heladas, y que, para colmo, fue quemada. Los productores, como era de esperar, niegan los cargos y argumentan que los cañaverales, que las heladas dejaron como paja, son incendiados por gente maliciosa o por el avance hacia los campos del fuego que inician los trabajadores de la Dirección Provincial de Vialidad para despejar de pastos las banquinas de las rutas.
En un escenario de evidente desesperación de los agricultores por salvar algo de su producción, pocos les creen a los cañeros. Lamentablemente para la mayoría de ellos, el barco azucarero hace agua por doquier, y "la mala" esta vez les llegó a todos. Los ingenios son los dueños de la pelota en este juego; en algunos casos, se buscará realizar una molienda "solidaria", que beneficie a la mayoría, y en otros se especulará con los nervios de los cañeros para acaparar caña a precios viles.







