Siguen varados en Bolivia unos 35 tucumanos

El conflicto se agrava y no pueden retornar. Campesinos y ganaderos mantienen cortada la ruta internacional que conduce a Argentina. Reclaman un saneamiento de tierras en la región. Los afectados pidieron ayuda a las autoridades argentinas.

23 Julio 2007
Están desesperados. Ya no saben a quién pedir ayuda. Un grupo de tucumanos continúa varado en la ciudad boliviana de Tarija, que se encuentra bloqueada desde el miércoles a causa de las protestas de los campesinos del lugar.
Ayer a las 14, un grupo de 50 argentinos regresó al país en avión. Los tucumanos que aterrizaron en Bermejo, luego continuaron el viaje en ómnibus. Iban a llegar a Tucumán hoy a la madrugada.
No obstante, todavía quedan unos 200 argentinos varados en un hotel de Tarija, entre los que se encuentran alrededor de 35 tucumanos. No pueden retornar en avión porque todos ellos habían ido de vacaciones en sus autos.
Los campesinos y ganaderos mantienen bloqueada desde hace 10 días la carretera internacional que une Bolivia con Argentina, en inmediaciones de la población fronteriza de Yacuiba.
Demandan que se complete un proceso de saneamiento de tierras en la región. Además, protestan por la escasez de gas y por la crisis energética de esa región del sur de Bolivia. Decenas de autobuses y transportes de carga tienen horas esperando a que termine el bloqueo.
"La situación se agrava cada vez más. Ya son siete los cortes a lo largo de la ruta. Esto nos convirtió en rehenes. Hay muchos niños y personas mayores que se ven afectadas porque tienen problemas de salud y necesitan remedios que no se comercializan en Bolivia", manifestó Fernando Bulacio Sfriso. "Además, nuestros recursos económicos, que fueron previstos para un determinado tiempo, se están acabando, y ya no podremos afrontar los gastos necesarios de alojamiento y alimentación. Nosotros tenemos nuestras obligaciones que cumplir en Tucumán desde mañana (por hoy)", añadió.
Los afectados, en unos 40 vehículos y con todo el equipaje, ya hablaron con las autoridades de la zona, con el Consulado argentino en el lugar y hasta intentaron conversar con los manifestantes.
"Hay una muralla de un metro y medio de piedras en la ruta. Si alguien quiere pasar, le tiran una lluvia de piedras y palos. El conflicto parece no tener solución. Estamos muy afligidos", comentó Oreste Sfriso, de 66 años.
Los afectados pidieron a las autoridades argentinas que intervengan y apelaron a la solidaridad de los manifestantes para que los dejen atravesar la ruta y les permitan retornar a sus casas.

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