21 Julio 2007 Seguir en 
"El objetivo de la música es poder despertar los sentidos de la gente". Quien hace esta afirmación no es otro que el pianista tucumano Miguel Angel Estrella, para quien la música es más que un hecho estético. Tiene también una función social.
En la casa de su hermano Jorge, en El Corte, el pianista charló con LA GACETA sobre el concierto que brindará el lunes en la cárcel de Villa Urquiza. "Estoy visitando a mi mejor amigo, que es mi hermano y aprovecharé para mantener un nuevo encuentro con los detenidos en la cárcel", señaló. Claro que no es la primera vez que Estrella toca en Villa Urquiza. "Las experiencias anteriores fueron muy enriquecedoras porque uno puede ver cómo la gente se transforma cuando escucha una pieza de Mozart o de Beethoven. Es realmente asombroso", dijo. Por supuesto que, en sus presentaciones, Estrella no sólo toca el piano; también charla con los presos. "Creo que lo más enriquecedor de estos encuentros es justamente la posibilidad de interactuar con los detenidos, de conocer sus inquietudes, sus historias de vida. Recuerdo que en el primer concierto que hice en la cárcel de Villa Urquiza, uno de los presos se paró y me dijo que nunca se había sentido tan tranquilo. Y, en una cárcel de Francia, otro detenido me dijo: ?me hiciste volar fuera de este lugar?. Y ese es justamente el poder de la música", agregó.
Estrella comentó también que no le gusta ajustarse a un repertorio determinado. "Así como en esta charla yo no tengo previsto puntos para desarrollar, en los conciertos tampoco fijo temas concretos. Prefiero que todo se valla desarrollando en la marcha", señaló. Eso sí, a veces son los mismos presos los que le piden que toque una zamba conocida, o alguna canción famosa. "En una oportunidad, gracias a un programa que tiene Fundación Esperanza, hicimos un concierto en un campo de refugiados palestinos en Jordania. Me acuerdo que entre el grupo había varios niños que estaban adelante y querían saber cómo funcionaba el piano. ?Qué vas a hacer con ese elefante??, me preguntó uno de ellos. Y yo le dije: ?lo que vos quieras. Qué se te ocurre?. ?Me gustaría unos pájaros?, me contestó. Entonces yo comencé a tocar una pieza del barroco tardío que es muy movida y, al final, el chico me dijo: ?pero eso no es un pájaro. Son varios?. Y yo me quedé asombrado por esa capacidad de percepción y por esos sentires que despierta la música", declaró.
Sobre Tucumán, su provincia natal, Estrella dijo que siempre trata de volver cuando siente verdadera necesidad de descanar.
"Tucumán es mi cable a tierra. Esta tarea de embajador que tengo es realmente cansadora. Pero siempre que puedo vengo a la provincia para ver mis afectos y tocar algún concierto. Este año me invitaron a tocar en el San Martín para el Setiembre Musical, pero mis compromisos me tienen atado y hay varias presentaciones que tengo pactadas en Europa. De todas formas, si no es en setiembre, será más adelante", manifestó con una gran sonrisa dibujada en el rostro.
En la casa de su hermano Jorge, en El Corte, el pianista charló con LA GACETA sobre el concierto que brindará el lunes en la cárcel de Villa Urquiza. "Estoy visitando a mi mejor amigo, que es mi hermano y aprovecharé para mantener un nuevo encuentro con los detenidos en la cárcel", señaló. Claro que no es la primera vez que Estrella toca en Villa Urquiza. "Las experiencias anteriores fueron muy enriquecedoras porque uno puede ver cómo la gente se transforma cuando escucha una pieza de Mozart o de Beethoven. Es realmente asombroso", dijo. Por supuesto que, en sus presentaciones, Estrella no sólo toca el piano; también charla con los presos. "Creo que lo más enriquecedor de estos encuentros es justamente la posibilidad de interactuar con los detenidos, de conocer sus inquietudes, sus historias de vida. Recuerdo que en el primer concierto que hice en la cárcel de Villa Urquiza, uno de los presos se paró y me dijo que nunca se había sentido tan tranquilo. Y, en una cárcel de Francia, otro detenido me dijo: ?me hiciste volar fuera de este lugar?. Y ese es justamente el poder de la música", agregó.
Estrella comentó también que no le gusta ajustarse a un repertorio determinado. "Así como en esta charla yo no tengo previsto puntos para desarrollar, en los conciertos tampoco fijo temas concretos. Prefiero que todo se valla desarrollando en la marcha", señaló. Eso sí, a veces son los mismos presos los que le piden que toque una zamba conocida, o alguna canción famosa. "En una oportunidad, gracias a un programa que tiene Fundación Esperanza, hicimos un concierto en un campo de refugiados palestinos en Jordania. Me acuerdo que entre el grupo había varios niños que estaban adelante y querían saber cómo funcionaba el piano. ?Qué vas a hacer con ese elefante??, me preguntó uno de ellos. Y yo le dije: ?lo que vos quieras. Qué se te ocurre?. ?Me gustaría unos pájaros?, me contestó. Entonces yo comencé a tocar una pieza del barroco tardío que es muy movida y, al final, el chico me dijo: ?pero eso no es un pájaro. Son varios?. Y yo me quedé asombrado por esa capacidad de percepción y por esos sentires que despierta la música", declaró.
Sobre Tucumán, su provincia natal, Estrella dijo que siempre trata de volver cuando siente verdadera necesidad de descanar.
"Tucumán es mi cable a tierra. Esta tarea de embajador que tengo es realmente cansadora. Pero siempre que puedo vengo a la provincia para ver mis afectos y tocar algún concierto. Este año me invitaron a tocar en el San Martín para el Setiembre Musical, pero mis compromisos me tienen atado y hay varias presentaciones que tengo pactadas en Europa. De todas formas, si no es en setiembre, será más adelante", manifestó con una gran sonrisa dibujada en el rostro.







