Prince regala su nuevo disco en Londres

El músico decidió incluir en forma gratuita con varios diarios ingleses, el último trabajo discográfico "Planet Earth". Asegura que es una estrategia de "marketing directo".

16 Julio 2007
LONDRES.- En un nuevo gesto de provocación, Prince ha regalado su último álbum, "Planet Earth", con un tabloide británico, lo que ha enfurecido a la industria discográfica.
Alrededor de tres millones de copias del disco, que no saldrá a la venta en EEUU hasta el próximo 24 de julio, se han repartido de forma gratuita este domingo con el "The Mail on Sunday", al precio habitual del dominical, algo más de 2 euros.
Se trata de una curiosa campaña de promoción que le habrá costado al músico unas unos 369.000 euros, según calculó ayer la cadena británica BBC.
Y lo hace porque está interesado en el "marketing directo" y porque se opone a lo que llama "negocios especulativos de la industria discográfica", según ha declarado el polémico artista, conocido por sus confrontaciones con el sector.
Es, sin duda, un buen anticipo para los 21 conciertos que el inconformista músico de Minneapolis va a ofrecer el próximo mes en la capital británica, en el Arena 02, donde, según "Sky News", también se entregarán copias gratuitas de "Planet Earth".
Otro diario sensacionalista, "The News of The World", ha ofrecido mil discos a través de un concurso mediante teléfono móvil, en el que los participantes pueden ganar además entradas para verle en concierto.
Con esta medida, Prince supera, en un sólo día, las aproximadamente 80.000 copias que vendió su anterior trabajo, "3121", en el Reino Unido.
El editor de "Mail on Sunday", Peter Wright, ha dicho que en su opinión Prince había decidido regalar su disco porque la mayoría de beneficios que obtiene los logra en sus actuaciones.
Wright ha confirmado que su periódico había pagado al artista por la licencia para producir el CD, además de correr con los gastos de edición y distribución, pero esperaba compensarlos vendiendo más ejemplares y con anuncios publicitarios adicionales.
Las dos partes del trato parecen contentas, pero hay una tercera en discordia, que no es otra que la industria discográfica.
El copresidente de la Asociación de Minoristas de Entretenimiento, Paul Quirk, lo consideró un insulto. (Especial)

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