16 Julio 2007 Seguir en 
SAN PAULO, Brasil.- Uno de cada seis habitantes de la ciudad de San Pablo vive en alguna favela, reveló un informe divulgado ayer por el diario "O Estado de Sao Paulo". Unas 400.000 familias, que totalizan entre 1,6 a 2 millones de personas, viven en esas aglomeraciones improvisadas y carentes de servicios básicos en la mayor metrópoli industrial sudamericana, según el informe, realizado por la alcaldía en cooperación con la organización internacional Alianza para las Ciudades, financiada por el Banco Mundial.
El estudio marca un aumento del 38% de favelados respecto de 2004, pero eso se debe al aumento vegetativo de la población y no a un aumento de la pobreza, precisa el artículo.
Tampoco hubo una extensión territorial de las barracas, que se "verticalizaron" y siguen ocupando unos 30 km cuadrados de la urbe, esparcidas en 1.538 enclaves, muchos de ellos fuera de los registros catastrales.
El informe, elaborado sobre la base de censos anteriores y de fotos satelitales, tiene como fin elaborar políticas de urbanización en los próximos años. Esas favelas, construidas en las grandes ciudades de Brasil por emigrantes del campo en las últimas décadas, se convirtieron en bases operativas de bandas de narcotraficantes, fuera de todo control del Estado.
Las autoridades federales y regionales de Brasil lanzaron en las últimas semanas planes de integración de esas zonas.
El presidente Luiz Lula da Silva liberó este mes una suma cercana a los U$S 1.900 millones para obras de urbanización y saneamiento en las violentas favelas de Río de Janeiro. "Queremos competir con el crimen organizado, con la seguridad de que sólo vamos a poder dominarlo cuando llevemos beneficios sociales a las comunidades más carenciadas", dijo el mandatario.
El secretario general de la organización Alianza para las Ciudades, William Cobbett, de nacionalidad sudafricana, resaltó la importancia de políticas públicas en una sociedad tan desigual como la brasileña, a la que comparó con la de su país. "La élite política y la clase media tienen una actitud hostil hacia los pobres de las ciudades", dijo Cobbett al rotativo brasileño. (AFP)
El estudio marca un aumento del 38% de favelados respecto de 2004, pero eso se debe al aumento vegetativo de la población y no a un aumento de la pobreza, precisa el artículo.
Tampoco hubo una extensión territorial de las barracas, que se "verticalizaron" y siguen ocupando unos 30 km cuadrados de la urbe, esparcidas en 1.538 enclaves, muchos de ellos fuera de los registros catastrales.
El informe, elaborado sobre la base de censos anteriores y de fotos satelitales, tiene como fin elaborar políticas de urbanización en los próximos años. Esas favelas, construidas en las grandes ciudades de Brasil por emigrantes del campo en las últimas décadas, se convirtieron en bases operativas de bandas de narcotraficantes, fuera de todo control del Estado.
Las autoridades federales y regionales de Brasil lanzaron en las últimas semanas planes de integración de esas zonas.
El presidente Luiz Lula da Silva liberó este mes una suma cercana a los U$S 1.900 millones para obras de urbanización y saneamiento en las violentas favelas de Río de Janeiro. "Queremos competir con el crimen organizado, con la seguridad de que sólo vamos a poder dominarlo cuando llevemos beneficios sociales a las comunidades más carenciadas", dijo el mandatario.
El secretario general de la organización Alianza para las Ciudades, William Cobbett, de nacionalidad sudafricana, resaltó la importancia de políticas públicas en una sociedad tan desigual como la brasileña, a la que comparó con la de su país. "La élite política y la clase media tienen una actitud hostil hacia los pobres de las ciudades", dijo Cobbett al rotativo brasileño. (AFP)







