13 Junio 2007 Seguir en 
Buenos Aires.- Alguien recordó que hace no muchos años la televisión era capaz de convocar multitudes con un programa de preguntas y respuestas donde el conocimiento y el suspenso eran los únicos ingredientes.
También Tato Bores paralizaba una vez por semana el país con la agudeza de libretos impecables. Carlitos Balá arrastraba, con sus sencillos dichos, a millones de chicos que hoy, con la misma edad, seguramente son sometidos a ver, juzgar y comentar, colas arrastrándose por caños, insultos diversos y lolas al aire bañadas de champán.
"Historia antigua", dirán los productores de estos tiempos ávidos de desnudos y provocación. "La TV de hoy -aseguran- es el reflejo de estos tiempos y lo que la calle quiere es vértigo, violencia, sexo y mal gusto". El rating lo marca, pero no es la verdad más estricta. En la pantalla de estos tiempos también sobreviven buenos programas que con una figura convocante, talento o historias comunes, son capaces de encaramarse a las primeras posiciones. "Ahora sí sos la auténtica Susana", dijo hace unos días Enrique Pinti a Susana Giménez, una de las pocas que sin los altavoces de los escándalos se anima a competir entre los top del rating.
Pinti no hizo más que expresar en público aquello con lo que desde hace años Susana viene batallando con los voraces de audiencia de Telefé. "No quiero competir con otros programas, no quiero una carnicería en mi ciclo", suplicó más de una vez la rubia animadora. Este año Susana demostró cuánta razón tenía: su magazine es un ciclo normal, sin golpes bajos, con principio y final previsible, y alcanza audiencias de 20 puntos.
Susana resistió los embates de Claudio Villarroel y no dejó que la basura ajena invadiera su programa, salvo en contados momentos, cuando se bancó la visita de los chicos de "Gran hermano", aunque con un indisimulado fastidio.
No es la única. Mario Pergolini pilotea "CQC" con el simple recurso de la inteligencia. Es cierto que lo suyo no es sumar puntos, pero sin proponérselo, todas las semanas acapara entre 14 y 17 unidades de audiencia. No tiene caños, no tiene cabezas vacías hablando boberías entre cuatro paredes,. En cambio estimula otros sentidos despreciados en los reality shows de moda: las neuronas. Y no le va mal. Incluso envíos más fuertes pero bien hechos como "Mujeres Asesinas" y "Policías en Acción" se desarrollaron por virtudes propias, aunque, es cierto, muchas veces empujados por el impulso de Marcelo Tinelli o "Gran Hermano". Hay ficciones que han crecido al resguardo de la competencia directa pero que han derrotado las repeticiones de la TV basura. Es el caso, por ejemplo, de "La Ley del Amor", la telenovela de Soledad Silveyra y Raúl Taibo, que lidera la tarde de Telefé."Casi Angeles" y "Patito Feo" también pueden enmarcarse en ese remanso que se aparta de la pantalla caliente, y cosechan audiencias de entre 15 y 17 puntos.
Eclipsada por las sombres de la basura, los escándalos, la tontería y la grosería, todavía queda una televisión para rescatar. (NA)
También Tato Bores paralizaba una vez por semana el país con la agudeza de libretos impecables. Carlitos Balá arrastraba, con sus sencillos dichos, a millones de chicos que hoy, con la misma edad, seguramente son sometidos a ver, juzgar y comentar, colas arrastrándose por caños, insultos diversos y lolas al aire bañadas de champán.
"Historia antigua", dirán los productores de estos tiempos ávidos de desnudos y provocación. "La TV de hoy -aseguran- es el reflejo de estos tiempos y lo que la calle quiere es vértigo, violencia, sexo y mal gusto". El rating lo marca, pero no es la verdad más estricta. En la pantalla de estos tiempos también sobreviven buenos programas que con una figura convocante, talento o historias comunes, son capaces de encaramarse a las primeras posiciones. "Ahora sí sos la auténtica Susana", dijo hace unos días Enrique Pinti a Susana Giménez, una de las pocas que sin los altavoces de los escándalos se anima a competir entre los top del rating.
Pinti no hizo más que expresar en público aquello con lo que desde hace años Susana viene batallando con los voraces de audiencia de Telefé. "No quiero competir con otros programas, no quiero una carnicería en mi ciclo", suplicó más de una vez la rubia animadora. Este año Susana demostró cuánta razón tenía: su magazine es un ciclo normal, sin golpes bajos, con principio y final previsible, y alcanza audiencias de 20 puntos.
Susana resistió los embates de Claudio Villarroel y no dejó que la basura ajena invadiera su programa, salvo en contados momentos, cuando se bancó la visita de los chicos de "Gran hermano", aunque con un indisimulado fastidio.
No es la única. Mario Pergolini pilotea "CQC" con el simple recurso de la inteligencia. Es cierto que lo suyo no es sumar puntos, pero sin proponérselo, todas las semanas acapara entre 14 y 17 unidades de audiencia. No tiene caños, no tiene cabezas vacías hablando boberías entre cuatro paredes,. En cambio estimula otros sentidos despreciados en los reality shows de moda: las neuronas. Y no le va mal. Incluso envíos más fuertes pero bien hechos como "Mujeres Asesinas" y "Policías en Acción" se desarrollaron por virtudes propias, aunque, es cierto, muchas veces empujados por el impulso de Marcelo Tinelli o "Gran Hermano". Hay ficciones que han crecido al resguardo de la competencia directa pero que han derrotado las repeticiones de la TV basura. Es el caso, por ejemplo, de "La Ley del Amor", la telenovela de Soledad Silveyra y Raúl Taibo, que lidera la tarde de Telefé."Casi Angeles" y "Patito Feo" también pueden enmarcarse en ese remanso que se aparta de la pantalla caliente, y cosechan audiencias de entre 15 y 17 puntos.
Eclipsada por las sombres de la basura, los escándalos, la tontería y la grosería, todavía queda una televisión para rescatar. (NA)







