11 Junio 2007 Seguir en 
Las malas condiciones del mercado externo, con precios en baja, y la certeza de que en la Argentina habrá una superproducción hacen temer por el equilibrio en el mercado interno. ¿Quedará caña en pie este año en Tucumán? La pregunta puede sonar demasiado anticipada, dado que recién está comenzando la zafra azucarera en la Argentina, con lo cual queda casi todo el camino productivo por recorrer.
En principio, hay cultivo en el país como para producir más de 2,5 millones de toneladas de azúcar, a las que Tucumán podría aportar nada menos que 1,7 millón de toneladas, si se dieran condiciones excepcionales de cosecha y de molienda en los ingenios. En suma, el país está en condicionesd de elaborar 200.000 toneladas más que en la superzafra 2006, cuando se batieron todos los récords productivos en el sector. Sin embargo, hay indicios -algunos evidentes, otros no tanto- que revelan que a cierto sector de la industria no le disgustaría para nada que se dieran condiciones como para que no se produzca todo el azúcar que se podría elaborar este año.
En menos de siete días, referentes de la industria azucarera nacional admitieron que la situación coyuntural de la actividad es, cuanto menos, imprevisible. El 1 de este mes, el presidente del Centro Azucarero Argentino (CAA), Jorge Zorreguieta, brindó una charla en Tucumán en la que reveló que las principales consultoras indican que la oferta de azúcar en el mercado mundial superará en unas 9 millones de toneladas a la demanda. Reconoció, además, que los azucareros argentinos se equivocaron en 2006, cuando creían que la situación internacional favorable de entonces se mantendría en la presente campaña, y que no se esperan mejoras para este año en los precios externos del azúcar.
Este mensaje fue retransmitido pocos días después en la vecina provincia de Salta, lugar elegido por la Unión Industrial Argentina (UIA) para llevar a cabo el “VI Foro federal de la industria - Región NOA”. En este escenario, en el que hubo preeminencia de las empresas azucareras de Jujuy y Salta y poca presencia de los industriales tucumanos (sólo participaron Julio Colombres y referentes del ingenio La Providencia, de Arcor), también se dejó en claro que la situación del sector no es tan favorable como se especulaba. En el “Documento preliminar de base” que presentó la UIA para que se discuta en el taller azucarero, se enfatiza en varios aspectos interesantes para el análisis. Uno de los puntos que se destacan, que también abordó Zorreguieta en Tucumán, es la preocupación por el siempre monumental protagonismo de Brasil en el mercado mundial del azúcar, y cómo afectan en los precios externos las decisiones que se toman en ese país en materia productiva (más azúcar o más alcohol, según les convenga). En el informe, los industriales deslizan términos tales como “riesgo de caída de precios internos ante sobreoferta de producción”. También se menciona la posibilidad de quiebre del consorcio de exportación ante la presencia de condiciones favorables de negociación individual. Y para rematar, los empresarios consideran que el hecho de ser el azúcar un producto sensible por ser parte de la canasta básica, y el déficit energético industrial, constituyen amenazas para el sector.
En medio de estos sinceramientos, están los pronósticos de un nuevo récord de azúcar para este año y la necesidad de que la oferta interna se adecue con la demanda, aunque esto signifique que se deba sacrificar parte de la materia prima disponible.
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