Sube a escena "Los derechos de la salud", de Florencio Sánchez

Marcos Rosenzvaig es el director de la versión que él mismo escribió sobre el texto original. La pieza, que tiene casi 100 años, mantiene una extraordinaria actualidad. Valores universales.

LA VERDAD DE LOS ENFERMOS. Lilian Mirkin y Teresita Terraf en la puesta que se verá en el teatro Orestes Caviglia.
LA VERDAD DE LOS ENFERMOS. Lilian Mirkin y Teresita Terraf en la puesta que se verá en el teatro Orestes Caviglia.
09 Junio 2007
"Cada época tiene una relación distinta con la muerte". La frase pertenece al director Marcos Rosenzvaig, que presentará esta noche, a las 22, en el teatro Orestes Caviglia (San Martín 251), la obra teatral "Los derechos de la salud", de Florencio Sánchez.
La puesta, que está protagonizada por Teresita Terraf, Rolo Andrada, Daniela Villalba, Oscar Zamora, Norah Castaldo y Lilian Mirkin, es una versión del mismo Rosenzvaig, quien además tiene a cargo la dirección. "Hacer esta obra representa un desafío muy grande. No sólo porque la obra fue escrita hace casi 100 años, sino porque su mensaje tiene una pavorosa actualidad. Posee valores universales", señaló el director.
En los comienzos del siglo XX, la literatura argentina reflejó la temática de la tuberculosis en los versos de Evaristo Carriego, en la novela de Enrique González Tuñón y en el teatro de Castelnuovo y de Sánchez. "La tuberculosis fue la metáfora elegida para juzgar a la costurerita que dio el mal paso; fue el símbolo de la humildad de la muchacha de aspecto lívido que fallece honrada en la pobreza y del artista acosado por la tos que no renuncia a los ideales. Florencio Sánchez es ese artista y Luisa la enferma de esta obra", comentó Rosenzvaig. Claro que, en aquellos años, la enfermedad no cargaba el estigma que hoy tienen el sida o el cáncer. "Para los esnobs de la época, la tuberculosis era índice de delicadeza y de sensibilidad. Era encantador llevar el aspecto lívido que tienen los enfermos. Había, incluso, una moda que hacía gala de la palidez y de la agonía romántica", agrega el director.
Elogiada por Miguel de Unamuno pero muy pocas veces interpretada por los elencos argentinos, "Los derechos de la salud" ahonda en los misterios de la enfermedad y de la muerte, aunque Rosenzvaig intentó darle una vuelta de tuerca. "En esta versión, intento dar al espectador otra mirada. Esa que permite descubrir que el arte no transita por autopistas, sino por callejuelas peligrosas. Y, para ello, reescribí algunos textos, cambié el final e, incluso, incorporé algunas escenas", comentó el director.
Así, lo que se intenta mostrar no es sólo la infección de los pulmones de Luisa y sus consecuencias, sino que esa situación es un símbolo de la crisis espiritual que vive la sociedad. "El final de Florencio Sánchez es muy de la época y, si se quiere, muy calderoniano, en el sentido de que planteaba el tema de que la vida es un sueño. Yo, por el contrario, traté de definir al final lo que de alguna manera se va construyendo durante toda la obra", comentó. Y, en este sentido, recordó el pensamiento de Montaigne: "No busquemos fuera de nosotros la causa de nuestro mal, busquemos dentro, pues está planteado en nuestras entrañas. Y la circunstancia de no reconocer nuestra enfermedad hace nuestra curación más difícil".
Rosenzvaig nació en Tucumán y está radicado en Buenos Aires.

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