Debemos ser solidarios

Por Manuel Sbdar - Contador de la UNT - Master en Dirección de Empresas del ESADE, España - Presidente ejecutivo de Transfertech. (Exclusivo para LA GACETA)

31 Octubre 2002
Cuando en tiempos del Profeta y siguiendo una costumbre ancestral, las familias de La Meca mandaban a sus hijos al desierto, no lo hacían sólo por preservarlos de las enfermedades de la ciudad. La estancia en el desierto les proporcionaba una formación; les hacía comprender que sólo la solidaridad les permitiría la vida en libertad en ese ámbito, y esta era lo más preciado por estos hombres.
El vocablo árabe hurr, hombre libre, dio origen en español al verbo ahorrar, que en primera acepción significa liberar.Hernando de Soto, en "El Misterio del Capital", señala que hasta en los países menos desarrollados hay ahorro.
En Haití, el país más deprimido de América Latina, los activos totales de los pobres representan más de 150 veces toda la inversión extranjera recibida desde que se independizaron de Francia, en 1804. Lo que falta son los sistemas de propiedad legalmente integrados que puedan convertir el trabajo y los ahorros de las personas en capital.
Leído este párrafo en la Argentina de 2000 (año de su edición), uno sentía el impulso de mirar alrededor, y pensar que lo que describía correspondía a otros países. Sin embargo, hoy, pocos meses después, la misma lectura nos representa acabadamente.
En los próximos tiempos será necesario reconstruir en nuestro país un sistema que permita transformar los ahorros en productividad y esta, en trabajo y progreso para sus habitantes. Mientras tanto, y hasta que eso llegue, como los hombres del desierto, deberemos comprender el sentido de la solidaridad.(Exclusivo para LA GACETA)

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