27 Mayo 2007 Seguir en 
La principal característica del flamenco es la conexión con el público que participa de forma sentimental, despertando la sensibilidad para llegar al corazón de quien vibra con este arte. A esta fuerte emotividad se la conoce como “duende” o alma del flamenco. Sin dudas el flamenco sobrevivió a los tiempos y las modas. Trascendió fronteras. Es un arte vivo que se nutrió de distintas fuentes sin perder personalidad.
En la última década el desarrollo del flamenco en la Argentina tuvo un gran impulso. Se multiplicaron los tablaos, espectáculos en teatros, academias de baile, programas de radio y televisión, talleres, cursos, sitios de internet e instituciones que se dedican a la promoción del género. Es sabido que la base sobre la que se construyó la afición a este arte es parte de la herencia migratoria, impronta cultural que tuvo su época de esplendor entre las décadas del 50 y del 70, alimentada con la permanente llegada de artistas desde España. Luego, ese impulso disminuyó en lo cuantitativo, pero no en el espíritu de los miles de flamencos que siguieron las tradiciones en sitios privados, casas de familia e instituciones. Hasta que llegó un nuevo renacer, sumándose a las nuevas generaciones. En este nuevo renacer, la Casa de Andalucía viene realizando significativos aportes para promover la cultura flamenca. La promoción de jóvenes artistas locales, junto a grandes figuras consagradas de los principales centros flamencos de la Argentina y de España, fueron presentados en tablaos, teatros y salas. Por eso, uno de los desafíos de nuestra casa es mantener este renacer del flamenco, transmitiendo este legado cultural a las nuevas generaciones. Promover la cultura flamenca en el alma de los que la conocen, la viven y la sienten, es una tarea que aporta desde la diversidad cultural, al desarrollo de los pueblos. Porque la diversidad cultural es un denominador común entre la cultura flamenca y la cultura local. Es un estilo de vida con compromiso social, acompañado por libertad y respeto.
En la última década el desarrollo del flamenco en la Argentina tuvo un gran impulso. Se multiplicaron los tablaos, espectáculos en teatros, academias de baile, programas de radio y televisión, talleres, cursos, sitios de internet e instituciones que se dedican a la promoción del género. Es sabido que la base sobre la que se construyó la afición a este arte es parte de la herencia migratoria, impronta cultural que tuvo su época de esplendor entre las décadas del 50 y del 70, alimentada con la permanente llegada de artistas desde España. Luego, ese impulso disminuyó en lo cuantitativo, pero no en el espíritu de los miles de flamencos que siguieron las tradiciones en sitios privados, casas de familia e instituciones. Hasta que llegó un nuevo renacer, sumándose a las nuevas generaciones. En este nuevo renacer, la Casa de Andalucía viene realizando significativos aportes para promover la cultura flamenca. La promoción de jóvenes artistas locales, junto a grandes figuras consagradas de los principales centros flamencos de la Argentina y de España, fueron presentados en tablaos, teatros y salas. Por eso, uno de los desafíos de nuestra casa es mantener este renacer del flamenco, transmitiendo este legado cultural a las nuevas generaciones. Promover la cultura flamenca en el alma de los que la conocen, la viven y la sienten, es una tarea que aporta desde la diversidad cultural, al desarrollo de los pueblos. Porque la diversidad cultural es un denominador común entre la cultura flamenca y la cultura local. Es un estilo de vida con compromiso social, acompañado por libertad y respeto.











