Aceras resbaladizas

El embaldosado debe reunir ciertas condiciones de seguridad para evitar accidentes a los peatones.

31 Octubre 2002
Tenemos entendido que existen ordenanzas de vieja data que norman el tipo de embaldosado que debe colocarse obligatoriamente en las veredas de nuestra ciudad capital. Y que aquellas establecen, sabiamente, las tradicionales baldosas con "bastones o caladuras". Por cierto que se trata de una imposición para nada caprichosa. El diseño de referencia es el más apropiado tanto para afirmar mejor el paso del peatón, como para lograr que el agua se escurra con mayor facilidad.
Sin embargo, es notorio que, desde hace unos años a esta parte, cada frentista coloca en su vereda el material que se le antoja, de acuerdo con su criterio estético o con su conveniencia económica. Así, utiliza tanto el material reglamentario como cualquier otro existente en la plaza.
El resultado de tal libertad es que durante los días de lluvia muchas veredas se convierten en peligrosamente resbaladizas para el transeúnte, lo que pone en obvio riesgo su integridad física. Nos parece que la autoridad municipal debiera pronunciarse al respecto y, lo que resulta más importante, hacer cumplir sin réplica las disposiciones.

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