30 Octubre 2002 Seguir en 
Bernardo de Irigoyen (1822-1906) fue un abogado porteño de destacada actuación pública. Fue procurador del Tesoro durante la gestión de Sarmiento, diputado, ministro de Avellaneda, senador, diplomático, candidato a presidente de la Nación y miembro de academias e instituciones científicas. Se caracterizó por ser un fogoso orador y polemista. Un pasaje lleva su nombre en esta ciudad.
Pese a estar cobijados por el aura de tan ilustre argentino, los vecinos que viven en esa arteria a la altura del 600, no son tan afortunados como debieran, porque desde hace más de dos meses están sin alumbrado público debido a que amigos de lo ajeno robaron los cables del tendido eléctrico. Las noches se han convertido en un tormento cotidiano para esos ciudadanos, que temen ser asaltados, ya que la vigilancia policial es inexistente.
Si don Bernardo despertara por un instante, pensaría que sólo una gestión municipal de pocas luces puede mantener a oscuras su pasaje y muchas calles de la ciudad, y fustigaría con su oratoria a los responsables hasta lograr que estos cumplan con sus obligaciones, ya que la comunidad les paga sus salarios.
Pese a estar cobijados por el aura de tan ilustre argentino, los vecinos que viven en esa arteria a la altura del 600, no son tan afortunados como debieran, porque desde hace más de dos meses están sin alumbrado público debido a que amigos de lo ajeno robaron los cables del tendido eléctrico. Las noches se han convertido en un tormento cotidiano para esos ciudadanos, que temen ser asaltados, ya que la vigilancia policial es inexistente.
Si don Bernardo despertara por un instante, pensaría que sólo una gestión municipal de pocas luces puede mantener a oscuras su pasaje y muchas calles de la ciudad, y fustigaría con su oratoria a los responsables hasta lograr que estos cumplan con sus obligaciones, ya que la comunidad les paga sus salarios.







