29 Octubre 2002 Seguir en 
"Este trabajo analiza la misión del Banco Mundial en el proceso de reordenamiento del sistema capitalista a partir de mediados de la década de los 70. Para ello considera su actuación en el período 1990-1996 en la Argentina, durante el cual se registran una fuerte presencia y prerrogativas que presuponen la ampliación de sus funciones e injerencia sobre las políticas estatales.
La mayoría de las teorías sociales contemporáneas reconoce que en cualquier sistema social se articulan tres subsistemas: organización de las fuerzas productivas, organización del consenso y organización de la coacción (Bobbio, Mateucci y Pasquino, 1997).
El control y el ejercicio de los tres subsistemas ha sido reconocido como un ejercicio propio de los Estados. Sin embargo, en la actualidad el ejercicio de la soberanía y el hecho de que la razón del Estado quede más involucrada con una lógica transnacional que estatal llevaría a sostener la existencia de un proceso de debilitamiento de los Estados o de una deserción de estos con relación al ejercicio de determinadas funciones. Ello no significa la renuncia al ejercicio de sus funciones organizadoras del consenso y de la coacción. Más bien, la debilidad de los Estados se asienta en la dificultad para gestar y diseñar políticas propias, desplazando esta capacidad hacia otras instancias de poder.
Esta presunción nos condujo a prestar una particular atención al Banco Mundial y a su posible capacidad de ser un instrumento para la reorganización de los Estados bajo una lógica que supedite la razón de Estados a otras lógicas. El consenso que debiera construirse a partir de las relaciones entre el gobierno y la sociedad civil sobre una diversidad de asuntos sobre los que se establecen acuerdos estaría fuertemente mediado, interceptado y obstaculizado, en la medida en que el ejercicio soberano para la definición de las políticas internas está atravesado por la existencia de intereses corporativos extranacionales.
La organización del consenso es una tarea esencialmente política y se sustenta en la capacidad de regulación, ordenamiento y control. Por ello nuestra intención es considerar de manera particular la incidencia del Banco Mundial en relación con los aspectos políticos del Estado argentino.
A finales de los 60 tuvo lugar el surgimiento de la Comisión Trilateral. Su protagonismo en la construcción de un nuevo orden económico internacional y la importante semejanza entre sus propuestas y ciertas estrategias impulsadas por los organismos internacionales de crédito, especialmente a partir de la década de 1980, nos permitió formular nuestra hipótesis central.El proyecto neoliberal aplicado desde los años 80 fue el trilateralista, que es expresión de los intereses corporativos de las transnacionales y el capital financiero. Este proyecto consiguió un importante consenso entre los países trilateralistas del capitalismo desarrollado, que se plasmó en el consenso de Washington de 1980...(...)..."
La mayoría de las teorías sociales contemporáneas reconoce que en cualquier sistema social se articulan tres subsistemas: organización de las fuerzas productivas, organización del consenso y organización de la coacción (Bobbio, Mateucci y Pasquino, 1997).
El control y el ejercicio de los tres subsistemas ha sido reconocido como un ejercicio propio de los Estados. Sin embargo, en la actualidad el ejercicio de la soberanía y el hecho de que la razón del Estado quede más involucrada con una lógica transnacional que estatal llevaría a sostener la existencia de un proceso de debilitamiento de los Estados o de una deserción de estos con relación al ejercicio de determinadas funciones. Ello no significa la renuncia al ejercicio de sus funciones organizadoras del consenso y de la coacción. Más bien, la debilidad de los Estados se asienta en la dificultad para gestar y diseñar políticas propias, desplazando esta capacidad hacia otras instancias de poder.
Esta presunción nos condujo a prestar una particular atención al Banco Mundial y a su posible capacidad de ser un instrumento para la reorganización de los Estados bajo una lógica que supedite la razón de Estados a otras lógicas. El consenso que debiera construirse a partir de las relaciones entre el gobierno y la sociedad civil sobre una diversidad de asuntos sobre los que se establecen acuerdos estaría fuertemente mediado, interceptado y obstaculizado, en la medida en que el ejercicio soberano para la definición de las políticas internas está atravesado por la existencia de intereses corporativos extranacionales.
La organización del consenso es una tarea esencialmente política y se sustenta en la capacidad de regulación, ordenamiento y control. Por ello nuestra intención es considerar de manera particular la incidencia del Banco Mundial en relación con los aspectos políticos del Estado argentino.
A finales de los 60 tuvo lugar el surgimiento de la Comisión Trilateral. Su protagonismo en la construcción de un nuevo orden económico internacional y la importante semejanza entre sus propuestas y ciertas estrategias impulsadas por los organismos internacionales de crédito, especialmente a partir de la década de 1980, nos permitió formular nuestra hipótesis central.El proyecto neoliberal aplicado desde los años 80 fue el trilateralista, que es expresión de los intereses corporativos de las transnacionales y el capital financiero. Este proyecto consiguió un importante consenso entre los países trilateralistas del capitalismo desarrollado, que se plasmó en el consenso de Washington de 1980...(...)..."







