28 Octubre 2002 Seguir en 
Muchas personas encuentran en las mascotas una fuente de fidelidad y afecto desinteresado, que no sólo significa una buena compañía sino también protección, en el caso de los perros guardianes. Y con el paso del tiempo los animalitos se convierten en un integrante más de la familia.
Sin embargo, la crisis económica, que se profundizó con la devaluación y la pesificación, no sólo afectó a todos los argentinos sino también influyó en la crianza de los animales domésticos. Darles de comer y atender todas las necesidades de la mascota de la casa aumentó más del 100% desde enero pasado. Esto provocó que las familias también cambiaran los hábitos de consumo de los simpáticos cachorros.
"Con la crisis, la gente bajó su calidad de vida y los animales domésticos no fueron la excepción", explicó el veterinario Luis María Juárez. Según el profesional, el principal recorte se dio en la alimentación. "Se dejaron de lado los alimentos balanceados importados súper Premium y pasaron a comprar las segundas marcas", añadió.
Una bolsa que costaba hasta diciembre $ 80 hoy cuesta $ 160. Un costo que se hace sentir en el bolsillo familiar.
"Mantener al mes un perro de raza grande (ovejero alemán, boxer, dogo, doberman) puede llegar a costar entre $ 100 y $ 140; un perro de tamaño mediano como un coker está en los $ 70 y $ 50, y un perro pequeño como el pequinés o fox terrier saldrá unos $ 30", sintetizó el veterinario Juárez. Sin embargo, el veterinario alertó acerca de los perjuicios que acarrean los alimentos económicos que, a la larga, se vuelven más costosos. "Los segundas marcas están elaborados con elementos que a veces atacan el hígado o el estómago del animal y pueden provocar diarreas y vómitos; y los gastos para curarlos pueden sobrepasar el precio de un alimento balanceado", agregó.
Darles restos de comida tampoco es la solución, ya que las necesidades nutricionales de los animales no son las mismas que de las personas. Las comidas caseras no tienen la misma calidad que los balanceados. La crisis también afectó los controles rutinarios que se solían hacer ante el veterinario. "Si bien en los primeros meses del año se sintieron fuerte la recesión y la disminución de las consultas, este mes se empezó a ver un poquito más de movimiento y la gente volvió a traer la mascota para el control", dijo Jorge Sterpino. "En general en verano se trabaja un poco más que en invierno por el tema de los parásitos, las garrapatas y las enfermedades virósicas", agregó.
La consulta oscila entre $ 10 y $ 15 y si es domingo, horario nocturno o a domicilio llega a los $ 20 y $ 30. "A los controles vienen cuando el animalito ya está muy mal", explicó Juárez. Otra cuestión que se resintió es la vacunación periódica de los animales. "Aunque los propietarios tratan de colocarles todas las vacunas, a veces se las realizan con los plazos vencidos", dijo el encargado de una veterinaria céntrica. Las vacunas quíntuples cuestan $ 18, parvovirus $ 13 y antirrábica $ 10. La vacuna para gatos Feline 4 vale $ 20.
Si el perrito se enferma seriamente y necesita algún tipo de sutura por heridas, los precios se elevan. Un corte de orejas cuesta $ 100.
Y si necesita una intervención quirúrgica habrá que pensar en desembolsar alrededor de $ 100 o más; depende del tipo de operación.
"A pesar de que los insumos quirúrgicos aumentaron más del 100%, nuestros honorarios siguen costando lo mismo que el año pasado. Lo que ocurre es que no se puede aumentar y por eso nuestras ganancias son mucho menores", confesó un especialista.
Muchos de los remedios para animales son importados, por lo que desde enero su precio acompañó la suba del dólar y cuestan entre un 100% y 200% más que en diciembre del año pasado.
Hay centros asistenciales de animales que incorporaron el sistema del cobro de una cuota mensualizada, similar a una prepaga, que incluye varios servicios de atención al animalito. Sin embargo, por la caída del poder adquisitivo, muchos propietarios optaron por dar de baja el servicio. "Personas de clase media que hace años que trabajan con nosotros nos dijeron que no podían seguir pagando y por eso dejaron de ser clientes", admitió el dueño de un centro. "Pero también hay personas que, a pesar de todo, prefieren seguir con este sistema porque a la larga es más económico", añadió.
A la peluquería
En la década del 90, con la vigencia de la convertibilidad, muchas veterinarias incorporaron numerosos servicios adicionales para satisfacer las necesidades de las mascotas. Así se incorporó el corte de pelos, la creación de posadas para los animalitos cuyos propietarios se iban de vacaciones y la venta de accesorios, entre otros servicios. Este fue el rubro que más sintió el impacto económico. Las veterinarias sostienen que la venta de estos artículos mermó más del 70% en relación con el año pasado. Incluso algunos stocks están prácticamente vacíos, ya que los elementos y juguetes, en su mayoría, eran importados y aumentaron al doble. Por ejemplo, un collar que costaba $ 3 en diciembre está ahora en $ 7 y un bozal de $ 8 saltó a $ 18.
Los juguetes, huesos, grisines, cepillos y hasta pasta dental dejaron de venderse.
Un corte de pelo para un perro de raza media cuesta $ 30 o más; depende del tamaño del animalito. "La gente ya no trae tan seguido al animalito, pero lo mismo se las ?rebusca? para traerlo por lo menos una vez", admitió Juárez.
Por seguridad
La venta de animalitos también cayó estrepitosamente. Ocurre que un ejemplar de raza es bastante caro y no existe financiación.
"Antes se podía comprar un buen cachorro hasta en 12 meses; ahora sólo en tres o seis cuotas y si no, lo tiene que pagar de contado", admitió el encargado de una de venta de animales. Además reconoció que el precio también bajó por la falta de demanda. Por ejemplo un boxer que valía $ 300 a $ 450 se puede conseguir a $ 200 o $ 250. Los valores varían según la raza y el pedigrí del animal. "Lo que sí se observó es que mucha gente busca animales grandes como ovejero, doberman, boxer o dogos por una cuestión de seguridad", explicó. "Y los cuidan bien por una cuestión de necesidad y de protección para la familia", concluyó.
PISTAS SEGURAS
¿Cómo puede ser la alimentación de las mascotas?
En cachorros debe ser balanceada, y con las proporciones adecuadas de calcio, energía y proteínas de acuerdo con la edad, actividad y tamaño adulto futuro. Lo más fácil, económico y seguro es la administración de un alimento balanceado de excelente calidad (tipo superpremium), para cachorros. De esta manera podrá asegurarse la calidad de la fuente dietaria y no tendrá necesidad de suplantar con vitaminas y minerales (salvo indicación médica). Nunca se debe cambiar la alimentación de un día para el otro; siempre debe ser gradual. Cada animal es único por lo que no todos consumen la misma cantidad de alimento por día. Hoy existen balanceados para cada estado fisiológico del animal: cachorros, adultos, mascotas ancianas, en período de lactancia, obesos, etcétera, que evitan los problemas nutricionales. El veterinario de confianza recomendará las necesidades específicas de la mascota.
¿Cuántas veces al día se debe alimentar a un cachorro?
La cantidad de comidas diarias está dada en relación con su edad. Hasta los tres meses de edad se necesitarán 4 comidas diarias; de los 3 a 6 meses, hasta 3 comidas diarias; de los 6 a 12 meses, dos comidas diarias, y luego de los 12 meses, 1 o 2 comidas diarias.
¿Qué puedo hacer si no acepta el alimento?
Lo ideal es que acepte el alimento balanceado especialmente formulado para su edad, raza y actividad. Un buen consejo es agregarle leche, caldo o algún alimento enlatado para cachorros, que actúe de saborizante, hasta que lo acepte.
¿Los animales ayudan a aliviar enfermedades?
Sí. Los animales ayudan a aliviar enfermedades en las personas. Existen instituciones y fundaciones que recorren hospitales y asilos de ancianos para que los enfermos se sientan mejor. Diversas investigaciones señalan que el fenómeno de la recuperación es un hecho real, ya que el contacto con un animal logra beneficios terapéuticos.
Sin embargo, la crisis económica, que se profundizó con la devaluación y la pesificación, no sólo afectó a todos los argentinos sino también influyó en la crianza de los animales domésticos. Darles de comer y atender todas las necesidades de la mascota de la casa aumentó más del 100% desde enero pasado. Esto provocó que las familias también cambiaran los hábitos de consumo de los simpáticos cachorros.
"Con la crisis, la gente bajó su calidad de vida y los animales domésticos no fueron la excepción", explicó el veterinario Luis María Juárez. Según el profesional, el principal recorte se dio en la alimentación. "Se dejaron de lado los alimentos balanceados importados súper Premium y pasaron a comprar las segundas marcas", añadió.
Una bolsa que costaba hasta diciembre $ 80 hoy cuesta $ 160. Un costo que se hace sentir en el bolsillo familiar.
"Mantener al mes un perro de raza grande (ovejero alemán, boxer, dogo, doberman) puede llegar a costar entre $ 100 y $ 140; un perro de tamaño mediano como un coker está en los $ 70 y $ 50, y un perro pequeño como el pequinés o fox terrier saldrá unos $ 30", sintetizó el veterinario Juárez. Sin embargo, el veterinario alertó acerca de los perjuicios que acarrean los alimentos económicos que, a la larga, se vuelven más costosos. "Los segundas marcas están elaborados con elementos que a veces atacan el hígado o el estómago del animal y pueden provocar diarreas y vómitos; y los gastos para curarlos pueden sobrepasar el precio de un alimento balanceado", agregó.
Darles restos de comida tampoco es la solución, ya que las necesidades nutricionales de los animales no son las mismas que de las personas. Las comidas caseras no tienen la misma calidad que los balanceados. La crisis también afectó los controles rutinarios que se solían hacer ante el veterinario. "Si bien en los primeros meses del año se sintieron fuerte la recesión y la disminución de las consultas, este mes se empezó a ver un poquito más de movimiento y la gente volvió a traer la mascota para el control", dijo Jorge Sterpino. "En general en verano se trabaja un poco más que en invierno por el tema de los parásitos, las garrapatas y las enfermedades virósicas", agregó.
La consulta oscila entre $ 10 y $ 15 y si es domingo, horario nocturno o a domicilio llega a los $ 20 y $ 30. "A los controles vienen cuando el animalito ya está muy mal", explicó Juárez. Otra cuestión que se resintió es la vacunación periódica de los animales. "Aunque los propietarios tratan de colocarles todas las vacunas, a veces se las realizan con los plazos vencidos", dijo el encargado de una veterinaria céntrica. Las vacunas quíntuples cuestan $ 18, parvovirus $ 13 y antirrábica $ 10. La vacuna para gatos Feline 4 vale $ 20.
Si el perrito se enferma seriamente y necesita algún tipo de sutura por heridas, los precios se elevan. Un corte de orejas cuesta $ 100.
Y si necesita una intervención quirúrgica habrá que pensar en desembolsar alrededor de $ 100 o más; depende del tipo de operación.
"A pesar de que los insumos quirúrgicos aumentaron más del 100%, nuestros honorarios siguen costando lo mismo que el año pasado. Lo que ocurre es que no se puede aumentar y por eso nuestras ganancias son mucho menores", confesó un especialista.
Muchos de los remedios para animales son importados, por lo que desde enero su precio acompañó la suba del dólar y cuestan entre un 100% y 200% más que en diciembre del año pasado.
Hay centros asistenciales de animales que incorporaron el sistema del cobro de una cuota mensualizada, similar a una prepaga, que incluye varios servicios de atención al animalito. Sin embargo, por la caída del poder adquisitivo, muchos propietarios optaron por dar de baja el servicio. "Personas de clase media que hace años que trabajan con nosotros nos dijeron que no podían seguir pagando y por eso dejaron de ser clientes", admitió el dueño de un centro. "Pero también hay personas que, a pesar de todo, prefieren seguir con este sistema porque a la larga es más económico", añadió.
A la peluquería
En la década del 90, con la vigencia de la convertibilidad, muchas veterinarias incorporaron numerosos servicios adicionales para satisfacer las necesidades de las mascotas. Así se incorporó el corte de pelos, la creación de posadas para los animalitos cuyos propietarios se iban de vacaciones y la venta de accesorios, entre otros servicios. Este fue el rubro que más sintió el impacto económico. Las veterinarias sostienen que la venta de estos artículos mermó más del 70% en relación con el año pasado. Incluso algunos stocks están prácticamente vacíos, ya que los elementos y juguetes, en su mayoría, eran importados y aumentaron al doble. Por ejemplo, un collar que costaba $ 3 en diciembre está ahora en $ 7 y un bozal de $ 8 saltó a $ 18.
Los juguetes, huesos, grisines, cepillos y hasta pasta dental dejaron de venderse.
Un corte de pelo para un perro de raza media cuesta $ 30 o más; depende del tamaño del animalito. "La gente ya no trae tan seguido al animalito, pero lo mismo se las ?rebusca? para traerlo por lo menos una vez", admitió Juárez.
Por seguridad
La venta de animalitos también cayó estrepitosamente. Ocurre que un ejemplar de raza es bastante caro y no existe financiación.
"Antes se podía comprar un buen cachorro hasta en 12 meses; ahora sólo en tres o seis cuotas y si no, lo tiene que pagar de contado", admitió el encargado de una de venta de animales. Además reconoció que el precio también bajó por la falta de demanda. Por ejemplo un boxer que valía $ 300 a $ 450 se puede conseguir a $ 200 o $ 250. Los valores varían según la raza y el pedigrí del animal. "Lo que sí se observó es que mucha gente busca animales grandes como ovejero, doberman, boxer o dogos por una cuestión de seguridad", explicó. "Y los cuidan bien por una cuestión de necesidad y de protección para la familia", concluyó.
PISTAS SEGURAS
¿Cómo puede ser la alimentación de las mascotas?
En cachorros debe ser balanceada, y con las proporciones adecuadas de calcio, energía y proteínas de acuerdo con la edad, actividad y tamaño adulto futuro. Lo más fácil, económico y seguro es la administración de un alimento balanceado de excelente calidad (tipo superpremium), para cachorros. De esta manera podrá asegurarse la calidad de la fuente dietaria y no tendrá necesidad de suplantar con vitaminas y minerales (salvo indicación médica). Nunca se debe cambiar la alimentación de un día para el otro; siempre debe ser gradual. Cada animal es único por lo que no todos consumen la misma cantidad de alimento por día. Hoy existen balanceados para cada estado fisiológico del animal: cachorros, adultos, mascotas ancianas, en período de lactancia, obesos, etcétera, que evitan los problemas nutricionales. El veterinario de confianza recomendará las necesidades específicas de la mascota.
¿Cuántas veces al día se debe alimentar a un cachorro?
La cantidad de comidas diarias está dada en relación con su edad. Hasta los tres meses de edad se necesitarán 4 comidas diarias; de los 3 a 6 meses, hasta 3 comidas diarias; de los 6 a 12 meses, dos comidas diarias, y luego de los 12 meses, 1 o 2 comidas diarias.
¿Qué puedo hacer si no acepta el alimento?
Lo ideal es que acepte el alimento balanceado especialmente formulado para su edad, raza y actividad. Un buen consejo es agregarle leche, caldo o algún alimento enlatado para cachorros, que actúe de saborizante, hasta que lo acepte.
¿Los animales ayudan a aliviar enfermedades?
Sí. Los animales ayudan a aliviar enfermedades en las personas. Existen instituciones y fundaciones que recorren hospitales y asilos de ancianos para que los enfermos se sientan mejor. Diversas investigaciones señalan que el fenómeno de la recuperación es un hecho real, ya que el contacto con un animal logra beneficios terapéuticos.







