27 Octubre 2002 Seguir en 
MOSCU.- Por lo menos 546 personas rescatadas de un teatro de Moscú se encuentran internadas en distintos hospitales de la capital rusa. Muchas de ellas se hallan en grave estado como consecuencia de un potente gas somnífero que usaron las fuerzas especiales para resolver, a sangre y fuego, una toma masiva de rehenes por parte de rebeldes chechenos. En la madrugada de ayer, tras 58 horas de máxima tensión, soldados de élite retomaron el control del Teatro Dubrovka mediante una cruenta operación que culminó con la muerte de unos 90 civiles, de 50 guerrilleros separatistas y el rescate de al menos 750 personas. Las Spetznaz (fuerzas especiales) no sufrieron ninguna baja, lo que indica que el asalto había sido minuciosamente preparado.
Pedido de perdón
Ayer, el presidente ruso Vladimir Putin pidió perdón a los familiares de las víctimas civiles, pero dijo que los terroristas habían comenzado a ejecutar a los rehenes y había que actuar con rapidez. Los rebeldes exigían a Putin el fin de la guerra en la república separatista caucásica, y el plazo para obtener una respuesta había vencido a la medianoche. Según la versión oficial, el comando comenzó a matar a los rehenes. Dos habían sido ejecutados en el momento en que las fuerzas especiales lanzaron la operación.
Unos 200 cautivos perdieron el conocimiento por el gas paralizante, que provoca paros cardíacos en personas con afecciones coronarias, además de ser fatal sobre los asmáticos. El embajador argentino en Rusia, Juan Carlos Sánchez Arnau, confirmó que al menos 40 personas están hospitalizadas con una seria intoxicación a causa del gas. Los rehenes habían pedido que no se irrumpiera en el recinto, para preservar sus vidas.
El presidente de EE.UU. George W. Bush se manifestó conmovido por la cifra de víctimas inocentes, aunque responsabilizó por ello a los terroristas y redobló su determinación de luchar en cualquier parte del planeta contra ellos. Según Moscú, tres chechenos detenidos están siendo interrogados, y no se descarta que algunos hayan logrado escapar. Las imágenes televisivas del interior del teatro ya evacuado mostraron explosivos pegados a algunas sillas y una bomba casera en el centro de la sala de espectáculos. Los cuerpos de las mujeres chechenas -18 en total- llevaban sus explosivos atados a la cintura y parecían haber recibido disparos que las mataron mientras dormían. (AFP/TELAM/SNI/DPA))
Una página más para dos siglos de conflicto
MOSCU.- La historia de Chechenia está marcada desde hace dos centurias por el conflicto con Rusia. En los últimos tres años, durante la Segunda Guerra, murieron 5.000 soldados rusos y 13.000 separatistas, además de 20.000 civiles víctimas de los bombardeos. Unos 80.000 soldados rusos siguen en la república separatista, y los rebeldes suman unos 5.000 hombres.
Chechenia, fusionada con la vecina Ingushetia, se convirtió en república autónoma en 1936. Ocho años después, Stalin acusó a los chechenos de colaborar con los nazis y los deportó en masa hacia Asia central y Siberia. Los sobrevivientes no pudieron volver a su república hasta 1957. En 1991, justo antes de la caída de la Unión Soviética, Chechenia proclamó su independencia y se separó de Ingushetia. En 1994, Boris Yeltsin lanzó una invasión militar. Tras 21 meses de combates, los independentistas expulsaron a los rusos.
Elegido en enero de 1997, el presidente checheno Aslan Masjadov apenas controlaba una pequeña parte de su territorio. Regiones enteras estaban en manos de señores de la guerra al frente de sus propios ejércitos privados. En junio de 2000, el presidente Vladimir Putin puso a Chechenia bajo su control y designó administrador al muftí (máxima autoridad religiosa musulmana) pro ruso Ajmad Kadirov. (TELAM)
Pedido de perdón
Ayer, el presidente ruso Vladimir Putin pidió perdón a los familiares de las víctimas civiles, pero dijo que los terroristas habían comenzado a ejecutar a los rehenes y había que actuar con rapidez. Los rebeldes exigían a Putin el fin de la guerra en la república separatista caucásica, y el plazo para obtener una respuesta había vencido a la medianoche. Según la versión oficial, el comando comenzó a matar a los rehenes. Dos habían sido ejecutados en el momento en que las fuerzas especiales lanzaron la operación.
Unos 200 cautivos perdieron el conocimiento por el gas paralizante, que provoca paros cardíacos en personas con afecciones coronarias, además de ser fatal sobre los asmáticos. El embajador argentino en Rusia, Juan Carlos Sánchez Arnau, confirmó que al menos 40 personas están hospitalizadas con una seria intoxicación a causa del gas. Los rehenes habían pedido que no se irrumpiera en el recinto, para preservar sus vidas.
El presidente de EE.UU. George W. Bush se manifestó conmovido por la cifra de víctimas inocentes, aunque responsabilizó por ello a los terroristas y redobló su determinación de luchar en cualquier parte del planeta contra ellos. Según Moscú, tres chechenos detenidos están siendo interrogados, y no se descarta que algunos hayan logrado escapar. Las imágenes televisivas del interior del teatro ya evacuado mostraron explosivos pegados a algunas sillas y una bomba casera en el centro de la sala de espectáculos. Los cuerpos de las mujeres chechenas -18 en total- llevaban sus explosivos atados a la cintura y parecían haber recibido disparos que las mataron mientras dormían. (AFP/TELAM/SNI/DPA))
MOSCU.- La historia de Chechenia está marcada desde hace dos centurias por el conflicto con Rusia. En los últimos tres años, durante la Segunda Guerra, murieron 5.000 soldados rusos y 13.000 separatistas, además de 20.000 civiles víctimas de los bombardeos. Unos 80.000 soldados rusos siguen en la república separatista, y los rebeldes suman unos 5.000 hombres.
Chechenia, fusionada con la vecina Ingushetia, se convirtió en república autónoma en 1936. Ocho años después, Stalin acusó a los chechenos de colaborar con los nazis y los deportó en masa hacia Asia central y Siberia. Los sobrevivientes no pudieron volver a su república hasta 1957. En 1991, justo antes de la caída de la Unión Soviética, Chechenia proclamó su independencia y se separó de Ingushetia. En 1994, Boris Yeltsin lanzó una invasión militar. Tras 21 meses de combates, los independentistas expulsaron a los rusos.
Elegido en enero de 1997, el presidente checheno Aslan Masjadov apenas controlaba una pequeña parte de su territorio. Regiones enteras estaban en manos de señores de la guerra al frente de sus propios ejércitos privados. En junio de 2000, el presidente Vladimir Putin puso a Chechenia bajo su control y designó administrador al muftí (máxima autoridad religiosa musulmana) pro ruso Ajmad Kadirov. (TELAM)
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