26 Octubre 2002 Seguir en 
WASHINGTON.- Los niños jugaban ayer en los patios de las escuelas en los suburbios de Washington. El miedo al francotirador ya quedó atrás. La policía de Washington está completamente segura de que John Allen Muhammad y John Lee Malvo, detenidos en la madrugada del viernes, son los autores de los asesinatos que sacudieron a la capital y a sus alrededores. Pero hasta ahora es un misterio la motivación que tuvieron para matar a diez personas y herir gravemente a otras tres, en una serie de terror que conmovió al país. Nadie sabe por qué eligieron sacudir al país con la serie de asesinatos que comenzó al pasado 2. Según el "Washington Post", estaban motivados por sentimientos anti-estadounidenses, pero nada permite relacionarlos con una organización terrorista. Habían reclamado U$S 10 millones a la policía.
La pena de muerte
Las pruebas se van acumulando en contra de Muhammad, veterano de la Guerra del Golfo de 41 años, y de su cómplice, un jamaiquino de 17. Ambos serían acusados de asesinato en varios casos y, por lo tanto, condenados a la pena de muerte. La prueba principal es el rifle hallado en el coche donde los dos hombres fueron sorprendidos durmiendo, a un costado de una carretera al norte de Washington. Es el arma usada por el francotirador que, al parecer, usó el mismo coche como plataforma de disparo. Dos agujeros en el baúl del auto y un trípode los delatan. En la casa que ellos habitaban se recogieron otros elementos como cortezas de un árbol donde practicaban tiro y una vaina servida.
No está claro si Muhammad, ex sargento del ejército, era el único francotirador, si compartía la tarea con su acompañante o si era el adolescente quien disparaba. Diez personas fueron asesinadas y tres heridas gravemente, entre ellas un niño de 13 años, alcanzado -como los otros- por un proyectil de 5,56 mm, en Maryland, Virginia y en la capital federal. (DPA/Télam)
La pena de muerte
Las pruebas se van acumulando en contra de Muhammad, veterano de la Guerra del Golfo de 41 años, y de su cómplice, un jamaiquino de 17. Ambos serían acusados de asesinato en varios casos y, por lo tanto, condenados a la pena de muerte. La prueba principal es el rifle hallado en el coche donde los dos hombres fueron sorprendidos durmiendo, a un costado de una carretera al norte de Washington. Es el arma usada por el francotirador que, al parecer, usó el mismo coche como plataforma de disparo. Dos agujeros en el baúl del auto y un trípode los delatan. En la casa que ellos habitaban se recogieron otros elementos como cortezas de un árbol donde practicaban tiro y una vaina servida.
No está claro si Muhammad, ex sargento del ejército, era el único francotirador, si compartía la tarea con su acompañante o si era el adolescente quien disparaba. Diez personas fueron asesinadas y tres heridas gravemente, entre ellas un niño de 13 años, alcanzado -como los otros- por un proyectil de 5,56 mm, en Maryland, Virginia y en la capital federal. (DPA/Télam)
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