No se cumple con el objetivo fundamental

Análisis. Por Gustavo Rodríguez - Redacción LA GACETA.

26 Abril 2007
El Instituto Roca se transformó en una espina para el gobierno de José Alperovich. Pasan los meses y el lugar donde están alojados los menores que tienen conflictos con la ley se transformó en una usina de polémicas y de causas que son investigadas por la Justicia.
Primero fue el tratamiento farmacológico que recibían los adolescentes, que derivó en la renuncia de Susana Viale. A menos de un año de haber asumido Carlos Acevedo como director, salieron a la luz gravísimas denuncias que hablan de maltrato, de abandono y, lo que es peor aún, en caso de comprobarse, reflejará que a muy pocos les interesan los adolescentes que allí se encuentran internados.
El Roca, justamente, es el lugar elegido para que los menores que delinquieron se recuperen y puedan reintegrarse a la sociedad. Esos chicos, en su gran mayoría adictos a las drogas, necesitan una nueva oportunidad en la vida. Ese es el punto que muy pocos analizan.
Fueron muy importantes las remodelaciones edilicias que se hicieron, pero de nada sirven si los baños no tienen papel higiénico; si los chicos deben dormir amontonados en un solo colchón y si reciben golpes o abusos por parte de los guardias, tal como denunciaron. Esos no son métodos para tratar a una persona. Sólo una mente torcida podría pensar que son una terapia para un chico que necesita reinsertarse en la sociedad.