La reorganización ferrourbanística

26 Abril 2007
Promesa es -según el Diccionario de la Real Academia Española- la expresión de la voluntad de dar a alguien o hacer por él algo; es el augurio, indicio o señal que hace esperar algún bien. Las promesas son una constante en la historia argentina y, en particular de los tucumanos, hasta el punto de formar parte de nuestra idiosincrasia. Ello acontece, por ejemplo, con la reorganización ferrourbanística de San Miguel de Tucumán, que de tanto en tanto se pone en el tapete, se anuncian realizaciones de proyectos que finalmente quedan en la nada.
La apertura de las calles Córdoba y Mendoza para descomprimir el tránsito es un viejo anhelo, no sólo de diferentes gobiernos, sino también de los vecinos. Así, por ejemplo, en 1998, se quería trasladar la playa de maniobras a Pacará y en diciembre de 1999 se firmó un convenio por el cual iban a llevar la estación del ferrocarril a Los Vázquez. En 2004, se planteó la necesidad de construir dos puentes elevados por sobre las vías ferroviarias. También se anunció que el Central Córdoba se convertiría en estación de pasajeros. El 15 de marzo de ese año, el secretario de Obras Públicas de la provincia anunció que el proyecto había sido presentado a la Dirección de Transporte de la Nación, que en breve llegaría la autorización para construir los puentes y que solicitarían al Fondo Fiduciario Federal los dineros para efectuar la obra, estimados en $ 2,5 millones. Afirmó en esa oportunidad que la realización de la obra era un hecho y que estaría concluida antes de que finalizara 2004. Los vecinos de la zona se entusiasmaron con la noticia.
El Poder Ejecutivo anunció en diciembre de 2005 que con un crédito de $ 2 millones llevaría la playa de maniobras a Pacará. En abril de 2006, el gobernador volvió anunciar el traslado, pero esta vez a Cebil Pozo. En noviembre se dijo que iría a Banda del Río Salí y que la playa de maniobras se convertiría en una suerte de “Puerto Madero tucumano”.
El lunes pasado, con la visita del subsecretario de Transporte Ferroviario de la Nación, se reactivó el proyecto que contempla dos puentes elevados sobre la playa de maniobras del ferrocarril, para abrir al tránsito las calles Mendoza y Córdoba. El intendente capitalino fue más allá en su expresión de anhelo y expresó su idea de que volviera a circular el tren desde Tafí Viejo hasta Lules, pasando por San Pablo. Estimó que si el proyecto comenzara a desarrollarse en lo inmediato podría estar concluido en 2010.
Un directivo del Colegio de Arquitectos señaló que la reorganización ferrourbanística está contemplada en el plan estratégico de crecimiento urbanístico elaborado por todos los sectores técnicos.
Por su parte, el urbanista rosarino que dirigió la elaboración del plan estratégico de San Miguel de Tucumán dijo que debe ser el municipio el que resuelva y fije los lineamientos, de acuerdo con el proyecto general que existe para la ciudad. La Municipalidad -según el profesional- debería coordinar la participación de las entidades nacionales y provinciales.
“Los puentes elevados pueden estar bien o mal, pero deben formar parte de un proyecto general y no ser una decisión aislada. La nueva cara de la ciudad depende del uso que se le dé a este espacio. Que no sea simplemente un cruce de calles”, afirmó.
Las promesas siguen alimentando el imaginario de nuestros representantes tucumanos, que prosiguen realizando anuncios de dudosa concreción. La pedagoga francesa Nadia Boulanger solía decir: “Cambiar por una necesidad interior es maravilloso; ahora, cambiar porque no se sabe adónde ir, puede ser mortal y destructivo”.

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