Una alternativa digna de apoyo

25 Abril 2007
Cuando la intransigencia entre las autoridades de nuestro país y de Uruguay parecía haber cerrado por su incomunicación todas las alternativas para alcanzar un acuerdo sobre las plantas pasteras, la intervención de la corona española abrió un rumbo impensado, convirtiéndose así en mediadora de un problema zonal que afectó las relaciones históricas rioplatenses. La reunión de Madrid ha pasado por ello a ser la primera de una serie que proseguirá en un mes en Nueva York, a partir de la cual será posible llegar a un entendimiento por el diálogo directo de las partes, donde el delegado del rey Juan Carlos, Juan Yánez Barnuevo, tendrá una gestión de mediador superior a la prevista originalmente y que las representaciones argentina y uruguaya han aceptado -sin mencionarla en la declaración firmada- para revisar los graves errores de ambas partes que provocaron el conflicto centralizado en la planta Botnia. Es decir, el incumplimiento del Estatuto del Río Uruguay, los cortes fronterizos por las comunidades vecinales de Gualeguaychú y aledañas, y el riesgo de contaminación ambiental sobre cuyas posibilidades se discute sin el adecuado asesoramiento específico. En esa declaración de Madrid no se renuncia a los posicionamientos de ambas partes, pero el cambio de una sola palabra, “relocalización”  por “localización”, de la planta Botnia, ha expuesto una inédita esperanza conciliadora.
La propuesta española ha consistido en crear un área modelo de protección ecológica con presencia internacional que podría quedar a cargo de organismos y programas de las Naciones Unidas y que constituya un “ejemplo mundial”. Yánez Barnuevo es embajador español ante la ONU y por las razones señaladas se ha elegido la sede neoyorquina. Esa alternativa ha sido esencial para el mantenimiento del diálogo, si bien no deja de ser preocupante el hecho de que Botnia tenga previsto funcionar a partir de septiembre. A pesar de ello, los representantes argentinos y uruguayos reunidos en Madrid se manifestaron muy satisfechos por el giro del problema. Un tercer factor, por cierto, se ha introducido en la nueva situación: el interés de España de lograr en Latinoamérica una presencia muy superior al resto de la Unión Europea. La declaración de Madrid como las manifestaciones ulteriores de sus participantes están indicando un clímax positivo que difícilmente sofoquen los reiterados cortes de puentes fronterizos desde el lado argentino, ni el hecho de que Botnia tenga ya construido el 85% de su planta celulósica.
Las satisfactorias manifestaciones de ambos representantes gubernamentales en la capital española, no han tenido empero expresiones similares de los respectivos presidentes, Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez, mientras la planta industrial continuaba su marcha y las comisiones vecinales argentinas sus renovados cortes fronterizos sin interferencia oficial alguna. Intereses políticos internos de ambos gobiernos, intensificados por el mal manejo del problema hasta hacer del él un grave y amenazador conflicto, les impiden manifestarse en beneficio de una solución negociada que sus delegados aceptaron. Es penoso que entre países históricamente hermanos, cuyas sociedades siguen sintiéndose así, haya conducciones políticas sin la necesaria responsabilidad y condición para no confundir y considerar conjuntamente un problema zonal y de ninguna manera nacional. En ningún momento ese diálogo directo y elevado ha figurado en esta historia de desencuentros que, merced al mediador, parece haber hallado una fórmula posible y, por añadidura, beneficiosa para el paralizado Mercosur.

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