24 Abril 2007 Seguir en 
BLACKSBURG, EEUU.- Miles de estudiantes de la Universidad Virginia Tech volvieron a clase ayer, en medio de llantos y abrazos, una semana después de que un compañero mató a 32 personas en el tiroteo más sangriento de la historia de Estados Unidos.
El campus quedó en silencio a las 9.45 cuando miles de estudiantes y empleados se reunieron en torno de un memorial improvisado para una ceremonia de homenaje a los fallecidos.
Un campanazo sonaba lentamente cada vez que uno de 32 globos blancos -por cada víctima- era soltado hacia el cielo azul. Luego fueron liberados 1.000 globos marrones y naranjas, los colores de la universidad, como símbolo de la determinación de los estudiantes a terminar el año lectivo, del cual restan dos semanas. Antes del inicio de las clases, a las 7.15 -la misma hora en que el estudiante surcoreano Cho Seung-Hui inició el ataque, tras el cual se suicidó-, un pequeño grupo de estudiantes se reunió para una conmemoración silenciosa en un predio no lejos del dormitorio donde murieron las primeras dos víctimas.
La estudiante de primer año Adriana Gonzalez dijo que estaba nerviosa en vista de retomar las clases, tras haber tenido que encerrarse en el edificio donde estaba cursando una materia, justo al lado del Norris Hall, escenario de la masacre. David Anderson, un estudiante de posgrado del Estado de Massachusetts (este), dijo que recibió de buen grado la ocasión de volver a trabajar y dejar la tragedia atrás. "Me ha sido difícil poder motivarme esta semana", declaró. Tras una semana de intensa cobertura mediática, la universidad prohibió el acceso de periodistas y de camarógrafos de televisión en las aulas, a fin de que los estudiantes y los profesores comenzaran a asumir la masacre lejos del escrutinio público. (AFP-NA)
El campus quedó en silencio a las 9.45 cuando miles de estudiantes y empleados se reunieron en torno de un memorial improvisado para una ceremonia de homenaje a los fallecidos.
Un campanazo sonaba lentamente cada vez que uno de 32 globos blancos -por cada víctima- era soltado hacia el cielo azul. Luego fueron liberados 1.000 globos marrones y naranjas, los colores de la universidad, como símbolo de la determinación de los estudiantes a terminar el año lectivo, del cual restan dos semanas. Antes del inicio de las clases, a las 7.15 -la misma hora en que el estudiante surcoreano Cho Seung-Hui inició el ataque, tras el cual se suicidó-, un pequeño grupo de estudiantes se reunió para una conmemoración silenciosa en un predio no lejos del dormitorio donde murieron las primeras dos víctimas.
La estudiante de primer año Adriana Gonzalez dijo que estaba nerviosa en vista de retomar las clases, tras haber tenido que encerrarse en el edificio donde estaba cursando una materia, justo al lado del Norris Hall, escenario de la masacre. David Anderson, un estudiante de posgrado del Estado de Massachusetts (este), dijo que recibió de buen grado la ocasión de volver a trabajar y dejar la tragedia atrás. "Me ha sido difícil poder motivarme esta semana", declaró. Tras una semana de intensa cobertura mediática, la universidad prohibió el acceso de periodistas y de camarógrafos de televisión en las aulas, a fin de que los estudiantes y los profesores comenzaran a asumir la masacre lejos del escrutinio público. (AFP-NA)







