Los azucareros miran con buenas perspectivas el futuro

Este año se fabricó en Tucumán casi un 6% de azúcar más que el año pasado. El gran volumen exportado permitió financiar una campaña que se presentaba difícil.

27 Octubre 2002
Fue un año difícil para la Argentina política e institucionalmente y, sobre todo, desde el punto de vista financiero, en particular para las economías regionales. Sin embargo, la actividad azucarera tucumana, contra viento y marea, pudo revertir una zafra que se presentaba con dificultades y terminó con números alentadores, que permiten esperar con mejores perspectivas la próxima campaña. El primer dato -y más importante- es que se produjeron 914.340 toneladas de azúcar, 51.640 más que el año pasado (5,9%).
La mayor productividad se alcanzó, pese a que este año se molió menos caña de azúcar. En efecto, mientras que en 2001 se procesaron 9,1 millones de toneladas de caña, en la presente zafra se molieron 8,9 millones de toneladas. La clave estuvo en el rendimiento conjunto, que fue del 10,17% (ver infografía). Otro dato es que estos buenos resultados se dieron pese a que fue una zafra mucho más corta: se inició el 1 de junio y terminó en la primera semana de este mes, cuando el año pasado se extendió hasta mediados de noviembre. Esto permitirá, según los especialistas del sector, una mejor preparación y desarrollo de los cultivos para la próxima campaña.
El ingenio Concepción captó casi el 27% del total de la caña molida. Esto le permitió fabricar 267.139 toneladas de azúcar a partir de un rendimiento promedio del 10,87%. Este, no obstante, trepó al 12,317% en la última quincena de la zafra, según estadísticas proporcionadas por el Centro Azucarero Regional Tucumán (CART).
En general, los 15 ingenios trabajaron y produjeron dentro de los parámetros normales y esperados. Sin embargo, el mayor crecimiento productivo se registró en el San Juan, que fabricó 33.970 toneladas de azúcar contra las 22.500 toneladas de 2001, gracias a un rendimiento del 9,41%.
Aunque la menor extensión temporal de la zafra afecta a los trabajadores que dependen de ella, durante la campaña, en general, reinó la tranquilidad en el clima laboral -a lo que hay que sumar las buenas condiciones ambientales-, lo que también incidió positivamente en los resultados finales.
Con el crédito prácticamente cortado por la negativa situación del país, uno de los principales desafíos que se le presentó a los industriales en los comienzos de la zafra fue cómo conseguir financiación. Y la clave terminó siendo la exportación de la mano de un dólar alto (comparado con el peso). Hasta el 15 del corriente, ya se habían colocado en el exterior más de 195.300 toneladas (154.982 toneladas de azúcares blancos y 40.400 toneladas de crudo). Se calcula que este año se venderán afuera unas 250.000 toneladas (casi el doble que las 120.000 toneladas del año pasado), pese a que los precios internacionales no son necesariamente favorables -U$S 200 por toneladas de azúcar blanco y U$S 130 el crudo-. "Se exportó no para regular los volúmenes del mercado interno, sino a fin de conseguir plata para financiarse. Esto, no obstante, ayudó a los valores locales", aseguró a LA GACETA el titular del Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (CACTU), Otto Gramajo.

La oferta en el país
El mayor volumen exportado también provocará otro efecto. Si los ingenios del NOA y del Litoral producen lo que el año pasado, 630.000 toneladas y entre 20.000 y 30.000 toneladas de azúcar, respectivamente, la producción nacional rondará entre 1,5 y 1,6 millón de toneladas (incluyendo las 914.340 toneladas de Tucumán). Si a ello se le suma el stock remanente de la campaña anterior (unas 95.000 toneladas) y se resta lo que se espera exportar (250.000 toneladas), la oferta total para el país rondará el 1,4 millón de toneladas, lo que seguramente alcanzará para cubrir las necesidades del consumo interno del país, que el año pasado fue de 1,3 millón de toneladas.
"Aún es probable que se exporte -y en blanco- a Paraguay, como se hizo el año pasado, y a Chile. Lo que quedará para la Argentina será más ajustado al consumo interno. Esto abre buenas perspectivas económicas para la próxima zafra", pronosticó Gramajo.

PUNTO DE VISTA

Un zafra corta, pero positiva
Por Otto Gramajo, presidente del centro de agricultores cañeros de Tucumán. (CACTU).
Fue una muy buena campaña en cuanto a la producción de azúcar, pese a que fue mucho más corta, lo que afectó principalmente al sector laboral. No se produjo más caña que el año pasado, pero sí hubo un mayor rendimiento, lo que hizo aumentar la producción de azúcar. No hubo lluvias ni heladas y hubo buenas condiciones para la maduración.
Se cosechó en buenas condiciones y las cepas no fueron afectadas. Y como la zafra terminó en forma temprana, los cultivos podrán desarrollarse en tiempo y en forma. Esto permitiría que en la próxima zafra la producción de caña fuera mejor. Hasta ahora la seca no es tan anormal, pero es diferente del año pasado, cuando a esta época no faltaba el agua y ahora sí. No obstante, si llueve en los próximos días no se afectaría el potencial productivo del próximo año.
Se plantó poco más que en 2001, en que sólo se renovó un 10% del cañaveral. Este año fue de entre un 15% y un 20%. Estos últimos números, no obstante, expresan la renovación normal que todos los años debe darse. Sin embargo, el cañero, por arrastre, sigue con un retraso de plantación de entre el 30% y el 40%.
Esta zafra merece una análisis especial de todos los factores involucrados a fin de consensuar una política azucarera común. En la actividad, no se puede seguir jugando a la oferta y a la demanda de la caña, sino que tiene que haber más estabilidad y racionalidad. No tiene que ser tan cíclica y, sobre todo, dejar en el camino al más débil, ya sea industrial o cañero.

En busca de sustitutos
Además, se está trabajando con variedades de caña de última generación, de la Estación Experimental (EEAOC) y del INTA, así como con técnicas de producción de punta. Lo único que hay que lamentar es la falta de herbicidas (de Rusia se importaban dos), por lo que hay que agudizar el ingenio para buscar sustitutos adecuados en el mercado local.
En cuanto al precio, osciló entre los $ 0,42 por kilo, en el punto más bajo, y los $ 0,77, en el punto más alto, cuando el año pasado varió entre los $ 0,23 y los $ 0,28. Es la primera vez en 25 años que sube durante una zafra. El precio tiene que seguir mejorando. Calculado en dólares, por lo menos tiene que llegar a los U$S 0,30. Hoy está a sólo U$S 0,21. No obstante, se pueden aventurar mejores perspectivas económicas para el próximo año. Todo hace suponer que la producción total del país estará más ajustada para cubrir el consumo interno de la próxima zafra. Y esto es bueno para el precio del producto.

PUNTO DE VISTA

Las nuevas variedades son clave
Por Jorge Scandaliaris, jefe de la Sección Caña de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres.
Durante la presente campaña se produjeron en la provincia cerca de 915.000 toneladas de azúcar, producto de la molienda de 8,9 millones de toneladas de caña. Esto habla de un rendimiento del 10,17%. Es de destacar que este último valor es muy importante para la actividad, porque representa una mejora con respecto al año pasado en el que se obtuvo un rendimiento general de 9,43%.
Este crecimiento de la calidad de la materia prima se debe, principalmente, a que las condiciones de madurez de la caña fueron más favorables en los comienzos del invierno. Esto determinó un proceso más efectivo de acumulación de azúcar en la planta de la caña.
También se deben puntualizar las excelentes condiciones para el desarrollo de la zafra, especialmente en lo que se refiere a la ausencia de heladas y de precipitaciones durante la época primaveral. Esto posibilitó que las fábricas trabajen con su capacidad a pleno, a tal punto que la cosecha finalizó antes del período normal de lluvia que caracteriza a Tucumán.

Alta calidad
Otro factor importante fue la incorporación al sistema productivo de nuevas variedades de caña de azúcar. Estas demostraron mejores niveles de rendimiento que el espectro de variedades que se cultivaron en años anteriores.
Las tres nuevas variedades, LCP 85-384, LCP 85-376 y RA 87-2, recientemente liberadas y difundidas en la provincia, ofrecieron también su influencia en la mejora de la calidad de la materia prima a partir de la presente zafra. Si bien el volumen molido no fue altamente significativo, las experiencias de fabricación de azúcares con materia prima provenientes de estas variedades resultaron muy interesantes, ya que mostraron una mejora global del volumen de caña.
La Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) tiene un proyecto para la producción de semilla a partir de la técnica de la Micropropagación in Vitro (Vitroplantas). Este facilitará la disponibilidad de estas variedades en el próximo período de plantación, con la garantía de que se tratará de semilla saneada y de alta calidad. Estos semilleros están estratégicamente ubicados en la provincia, de manera que el productor cañero tendrá la posibilidad de obtener semilla en cantidad suficiente como para iniciar su propio semillero.

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