En el centro un arrebato causó temor e indignación

Una mujer fue atacada violentamente por un delincuente, frente a decenas de personas que estaban comiendo en un restaurante. El jefe de Policía indicó que este tipo de delitos es uno de los más difíciles de combatir. Los operativos de control. Falta de reacción. Quejas.

ZONA MARCADA. En calle San Martín al 800 los ladrones agredieron a una mujer y luego huyeron en una moto.(LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO)
ZONA MARCADA. En calle San Martín al 800 los ladrones agredieron a una mujer y luego huyeron en una moto.(LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO)
23 Abril 2007
"Nosotros planificamos todos los operativos, pero los delincuentes también lo hacen. Reforzamos la seguridad en el microcentro y atacan en la periferia, como sucedió esta semana. El arrebato es uno de los delitos más difíciles de combatir". De esta forma, el jefe de Policía, comisario general Hugo Sánchez, opinó sobre la sucesión de arrebatos ocurridos en los últimos días. "Es una lucha constante. No hubo más robos en edificios pero volvieron los arrebatadores", aseguró el funcionario.
Ayer a la tarde, los comensales que se encontraban en el interior de un restaurante ubicado en la esquina de Junín y San Martín terminaron indignados y asustados a raíz del ataque que sufrió una mujer en esa esquina. Un delincuente le arrebató violentamente la cartera y luego corrió hasta donde lo esperaba un cómplice, en una moto. "Había policías de Patrulla Urbana en la esquina, pero ninguno hizo nada.
Varios clientes salieron corriendo para tratar de interceptarlos, pero no pudieron", relató Marcos López, que estaba en el local. "Después se la agarraron con los policías. La verdad es que no sé para qué están. Roban en sus narices, y ellos miran para otro lado", agregó Feliciano Giménez, otro parroquiano. La víctima -sus datos no fueron proporcionados- sufrió golpes. Lo peor es que el ataque ocurrió delante de los hijos, que estaban aterrorizados. El marido de la víctima también corrió tras los delincuentes, pero no pudo darles alcance, e increpó a uno de los agentes. "Uno de ellos (de los policías) estaba en una Zanella 50cc. pero cuando pretendió perseguirlos, no pudo hacerla arrancar. Fue realmente lamentable", dijo Lucía Giménez, que también estaba en el bar.
El jefe de Policía indicó que se están haciendo controles conjuntos con la Municipalidad, y que la semana pasada se secuestraron más de 70 motos. "De esta forma sacamos de circulación vehículos que pueden ser usados por los motoarrebatadores, pero insisto en que es complicado resolver este problema", agregó el funcionario. Según dijo, justamente a causa de los constantes ataques de arrebatadores se decidió comprar las motocicletas, en las que unos 240 agentes patrullarán las 24 horas distintos sectores del Gran San Miguel de Tucumán. Ellos se sumarán al trabajo que actualmente realiza personal de la Patrulla Urbana y del Comando Radioeléctrico, además del de cada una de las comisarías. También habrá controles vehiculares de la Policía Vial.
Luego, los agentes que están de parada en el microcentro también expresaron sus quejas. "Muchas veces nosotros los detenemos y la Justicia, en menos de 24 horas, los suelta. Dicen que son delitos menores. Entonces los delincuentes ya ni se preocupan porque saben que van a salir al rato de que los detengamos. Parece que se burlan de nosotros", dijo el policía Hugo Rosales. Su compañero Patricio Olarte agregó: "a veces esperan que nosotros pasemos para robar. No podemos estar en todos lados al mismo tiempo".
Según estadísticas judiciales, en los últimos 20 días se denunciaron 14 arrebatos. Por el mismo delito la Policía detuvo a siete sospechosos. La Policía informó además que los índices de reincidencia para quien comete este tipo de delitos es muy elevado. "Casi siempre son los mismos. Son muchos, pero los mismos", indicó el jefe de Policía.
Ayer, al ser consultadas por LA GACETA, varias personas aseguraron que, en el centro lo que más las inquieta es la posibilidad de ser víctimas de un arrebato. "Trato de no caminar junto a la calle, pero a veces es imposible, y cada vez que veo una moto me pego a la pared. A una amiga mía la arrastraron varios metros", indicó Graciela Valladares. "Yo siempre llevo la cartera cruzada sobre el pecho, como dicen que hay que hacer. Así y todo, tengo miedo de que me tiren el piso, o que me peguen. No se puede caminar tranquila. No sé para qué hay tantos policías si uno no tiene seguridad", dijo Marcela Moreno. Romina García, por su parte, advirtió que siempre que sale de su casa piensa que puede ser víctima de un arrebato. "Es difícil caminar con tranquilidad en Tucumán", aseguró.