Son buenas las señales en infraestructura deportiva

23 Abril 2007
Los últimos tiempos reflejaron con crudeza la falta de infraestructura que sufre el deporte tucumano en general. La situación, de larga data, sin embargo ha tenido en los meses recientes algunas buenas noticias que permiten entender que hay  dirigencias que se preocupan por cambiar la situación. Aunque los grandes temas siguen aún pendientes -tales como un estadio cubierto de buena capacidad, un autódromo y la mejora de escenarios básicos, entre otras cosas-, estos pasos adelante son una brisa de aire fresco, que de alguna manera pueden marcar un camino a seguir.
Uno de esos casos es el del club UTA, que hará realidad su sueño de un estadio propio y para ello recuperará las instalaciones que alguna vez ocupó Unión Cerveceros. Otro punto relevante es la construcción de dos nuevas canchas sintéticas de bochas, emplazadas en el club Amalia, las que hace algunos días albergaron partidos de un Campeonato Argentino de la especialidad. Juan Bautista Alberdi, en el basquetbol, también está dando un paso adelante con la instalación del piso de parquet en su estadio. Lawn Tennis, en tanto, decidió cambiar su cancha de césped para jugar al hockey por una de tierra compactada, la cual, dicho por los especialistas, permite estar más cerca de las prestaciones que se obtienen cuando se juega en sintético.
Justamente en el hockey se está a la espera de que San Martín concrete la instalación de la carpeta sintética, que sería la segunda en la provincia. Del mismo modo, Tucumán de Gimnasia trabaja en la recuperación y modernización de sus instalaciones, luego de los daños que les produjo una fuerte tormenta de agua y viento. Y varias entidades que contienen al tenis como una de sus prácticas, evalúan la posibilidad de sumar canchas duras a su propuesta.
Esta enumeración de nuevas instalaciones y de mejoras generales marca sólo una parte de las muchas tareas que en distintos clubes y entidades se llevan adelante. Esta palpable reactivación en la inversión en infraestructura deportiva no debe ser tomada sin embargo como un punto final, sino que tienen que constituirse en mojones con vistas a futuros emprendimientos de mayor envergadura.
No hace falta conocer las ofertas estructurales de otras provincias para darnos cuenta de las carencias propias. Ni en proyectos de gran porte parecemos estar en sintonía. Por caso, es válido citar el plan de construcción de un autódromo de Termas de Río Hondo, idea que cuenta con el aval de las principales categorías automovilísticas del país y que comenzará a erigirse el mes próximo, según se anunció en diciembre del año pasado.
Previo a la citada serie de trabajos en infraestructura deportiva, lo último realmente importante que se hizo en la provincia fue el centro de alto rendimiento del Instituto Pellegrini en La Rinconada, instalaciones que ya comenzaron a rendir sus frutos. Lo que siguió fueron, en su mayoría, soluciones de apuro para las edificaciones ya existentes. Hasta clubes de la proyección popular que tienen San Martín y Atlético sólo determinaron mantenimientos en sus estadios, sin echar mano a obras que sirvan, por caso, para aumentar sus capacidades o para otorgar mayores comodidades al público que los frecuenta. Se sabe que la decisión de invertir en el deporte es una empresa con altos riesgos, sobre todo cuando la situación económica no acompaña. Y que hacerlo puntualmente en infraestructura exige un compromiso que involucra conjuntamente a los estamentos oficiales y privados. Pero urge cambiar los años de ostracismo por otros de acción, seriedad y visión de futuro, en los que el deporte deje de ser un tema secundario para convertirse en prioridad.


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