Una fiesta terminó con la brutal agresión a tres hombres

Un policía y dos guardias de seguridad fueron golpeados salvajemente en Barrio Norte. Habían subido a pedir que bajaran la música. Quejas de vecinos.

ESCENARIO. La pelea culminó en la vereda de Rivadavia al 400.  LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
ESCENARIO. La pelea culminó en la vereda de Rivadavia al 400. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
22 Abril 2007
A muchos vecinos de Barrio Norte, la mañana los recibió con una tremenda pelea. Una veintena de jóvenes atacaron al portero de un edificio, a un guardia de seguridad y a un policía luego de una fiesta privada en un departamento. Por el hecho, dos jóvenes oriundos de Concepción, que estudian en esta ciudad, fueron aprehendidos.
A las 7, el agente de la Patrulla Urbana, Roberto Herrera, viajaba en un colectivo de la línea 103 y advirtió que en Rivadavia al 400 se estaba produciendo una pelea callejera. Inmediatamente descendió del ómnibus e intervino en la trifulca.
Según informó la Policía, una veintena de jóvenes estaban golpeando a dos hombres en la calle. Aparentemente, Jorge Eloy Zurita, de 38 años, y Jorge Baltazar Pérez, de 45, habían ido a un departamento del primer piso del edificio de Rivadavia 488 a pedir que bajaran el volumen de la música. En ese lugar se estaba desarrollando una fiesta privada y varios habitantes del consorcio se habían quejado por los ruidos molestos.

Cuchillos de cocina
De acuerdo con lo que informaron fuentes de la fuerza de seguridad, cuando Herrera intervino en la pelea, los agresores también lo golpearon. En esos momentos, dos de los jóvenes ingresaron al departamento y salieron a la calle nuevamente, armados con cuchillos de cocina de borde doblado.
A pesar de que los tres hombres fueron atacados con estas armas, ninguno resultó herido. En ese momento, una comisión policial encabezada por los comisarios Manuel Bernachi y Víctor Pacheco puso fin a la trifulca y detuvo a S.T.C, de 22 años, y a su hermano G.A.C., de 19, ambos estudiantes universitarios, que fueron puestos a disposición del fiscal Pedro Gallo.
Herrera, Pérez y Zurita fueron atendidos por médicos por las heridads que habían sufrido. Zurita presentaba golpes en el rostro y en diferentes partes del cuerpo.

Hasta la calle
Los dos hombres, que pertenecen a una empresa de seguridad, dijeron que habían ido al departamento donde se estaba desarrollando la fiesta en la que habrían participado unas 30 personas de ambos sexos. La Policía aún no pudo determinar si el encuentro era uno de los que se organizan después de las 4 de la mañana o si era una reunión social común y corriente.

Más fuerte que lo normal
Ayer por la tarde, en el edificio había un movimiento intenso de vecinos que entraban y salían. Sin embargo, había mucho hermetismo con respecto al incidente. LA GACETA intentó hablar con miembros del consorcio o con el administrador, pero nadie quiso dar información.
Solamente un vecino accedió a hablar, pero con la condición de que su identidad se mantenga en reserva. "En todos los edificios en los que viven estudiantes hay ruidos molestos. Esto es normal. Pero anoche, la música era más fuerte que lo habitual y las risas y los gritos nos molestaban a todos", reconoció el hombre.

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