Los habitantes de los alrededores de Washington tienen la esperanza de que el francotirador que mató a diez personas haya sido detenido

La policía detuvo a dos hombres que según medios de prensa estadounidenses son sospechosos de haber cometido la serie de asesinatos

24 Octubre 2002
WASHINGTON.- Tras tres semanas de miedo, los habitantes de los alrededores de Washington tienen la esperanza de que al fin el misterioso francotirador que mató a diez personas haya sido detenido.
La policía detuvo esta madrugada a dos hombres que según medios de prensa estadounidenses son sospechosos de haber cometido la serie de asesinatos.
Se trata del veterano de la Guerra del Golfo John Allen Mohammed, de 42 años, y de su hijastro Lee Malvo, de 17. Según los medios, Mohammed simpatiza con terroristas islámicos.
Pocas horas antes de su arresto, había sido emitida una orden de búsqueda y captura contra los dos hombres. El jefe de la investigación, Charles Moose, los había descrito como "personas de gran interés", armadas y peligrosas.
Según la radio, en el coche de los dos hombres ya se avistó un arma. La policía prepara ahora la revisión del vehículo azul, de 12 años de antigÅedad. La cadena televisiva NBC informó que Mohammed y su hijastro están acusados de varios asesinatos.
La policía intervino alrededor de las 03:19 hora local (07:19 GMT) unos 80 kilómetros al noroeste de Washington. Mohammed, también llamado Williams, y Malvo dormían en su coche en un área de descanso junto a una carretera en el distrito de Frederick, en el Estado de Maryland.
Según la policía, no ofrecieron resistencia. Otros conductores habían reconocido el Chevrolet Caprice y alertado a las autoridades.
Las pistas que llevaron a estos dos hombres se encontraron a miles de kilómetros de Washington. Malvo, de 17 años, está bajo sospecha de haber asesinado el 21 de septiembre del año pasado a una mujer y haber herido a otra.
Posiblemente hayan sido los mismos agresores los que llevaron a la policía a seguirlos. Según el "Baltimore Sun", el francotirador instó a la policía en una conversación telefónica a tomarlo en serio. "Miren entre la gente de Montgomery", añadió. En las cercanías del lugar de los hechos se encontró una nota con las huellas dactilares de Malvo.
Eso llevó a la policía a revisar una casa en Tacoma, en el Estado de Washington, donde vivían los dos hombres. El terreno fue revisado el miércoles. Efectivos cortaron un tronco de un árbol que había sido utilizado en ejercicios de tiro y se incautaron de al menos una bala.
Vecinos informaron que en los últimos meses escucharon en muchas ocasiones ruido de disparos en el patio trasero de la casa. La policía también fue a una escuela a la que había asistido Lee Malvo, de origen jamaiquino, en busca de escritos con los que poder comparar los mensajes del francotirador.
Mohammed se convirtió al islam hace 17 años y simpatizaba con los terroristas musulmanes, informó hoy el "Seattle Times" en base a conversaciones con ex mujeres y conocidos del veterano de la Guerra del Golfo.
Tras el 11 de septiembre, aparentemente se manifestó positivamente sobre los terroristas. Mohammed trabajaba en la base Lewis del Ejército, cerca de Tacoma, y abandonó las fuerzas armadas hace poco tras prestar servicio durante 15 años. Un conocido informó hoy a la cadena CNN que Mohammed pertenecía a las unidades especiales.
En Montgomery, Moose se dirigió a la prensa la noche del miércoles para dar a conocer las órdenes de búsqueda y captura. Una vez más se dirigió al asesino con un mensaje críptico. Aparentemente a pedido del francotirador dijo la siguiente oración: "Tenemos al francotirador como un pato en el lazo. Entendimos que para usted es importante oir esto de nuestra parte".
Luego instó al agresor a retomar el contacto. Según los medios, el francotirador reclamó diez millones de dólares para dejar de matar. En el caso de que sus condiciones no se cumplieran, amenazó con atacar a los niños. (DPA)

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