24 Octubre 2002 Seguir en 
ROCKVILLE.- Los padres del área de Washington volvieron a enviar ayer a sus hijos a la escuela, a pesar de la escalofriante amenaza del francotirador enviada en un mensaje a la policía. "Los niños no están seguros", reza la parte del mensaje dada a conocer el martes. Pero además, en esta misma misiva -que el asesino dejó clavada en un árbol, detrás del restaurante donde hirió a una persona el sábado- califica a los policías que lo investigan de incompetentes, por haberle colgado el teléfono en seis ocasiones. "Cinco personas han tenido que morir por ello", dice en el mensaje el asesino del rifle, que desde el 2 de octubre ya ha matado a 10 personas y herido a otras tres, en un raid por Washington y alrededores.
La vida continúa
La policía se negó a comentar sus fracasados intentos por volver a entablar contacto con el asesino. Por su parte, ante una prensa cada vez más escéptica por la falta de resultados tangibles en la pesquisa, un vocero del FBI afirmó que todos los días se registran progresos. A tres semanas del primer ataque, muchos residentes optaron por retomar sus actividades en lugar de vivir bajo un régimen de terror. Pese a la amenaza del terrorista, la mayoría de las escuelas públicas, a las que concurren más de 300.000 niños, reabrieron sus puertas. Muchos padres prefirieron acompañar a sus hijos; otros optaron por dejarlos en sus casas. El presidente de EE.UU., George W. Bush, dijo ayer que elevaba plegarias para que se termine pronto este episodio de horror y respaldó el trabajo de los nvestigadores.
Plata en juego
La policía se negó a comentar la información aparecida ayer en la prensa, respecto de la aparición de otra carta en un parque cercano al lugar donde el martes murió baleado un chofer de ómnibus. Según "The Washington Post", que citó fuentes de los servicios de seguridad, esa carta reiteraba las exigencias que figuraban en la misiva anterior, descubierta el sábado cerca del lugar donde el francotirador mató a su novena víctima. De acuerdo con esta versión, el francotirador exigió U$S 10 millones para detener sus ataques. Eso aparentemente explicaría el mensaje que el jefe de la investigación, Charles Moose, dio ante las cámaras de televisión. Dirigiéndose al francotirador, declaró que era electrónicamente imposible acceder a su reclamo.
Pegada a un árbol
La carta tenía tres páginas, escritas a mano, y había sido envuelta en un plástico y pegada a un árbol. En un tono amargo -dice el diario citando fuentes creíbles-, el francotirador se queja de que los policías han ignorado buena parte de sus llamados telefónicos, los llama incompetentes y añade que cinco personas han muerto debido a ese descuido. Los primeros cinco asesinatos también fueron perpetrados en ese condado. Otro se produjo dentro de Washington y tres personas fueron asesinadas en Virginia, en las afueras de la capital estadounidense. (Reuter/TELAM)
Más dinero para la seguridad
El gobierno federal entregará U$S 600.000 para extremar las medidas de seguridad en las escuelas de la zona de Washington. Esos fondos especiales fueron ofrecidos cuando trascendieron las amenazas contra los niños por parte del francotirador. Más de 2.300 policías de distintas regiones federales participan junto con la policía de Washington en la búsqueda del asesino que aterroriza la región de Washington desde el 2 de octubre. El FBI aporta más de 1.900 efectivos a la investigación, entre ellos unos 600 dedicados únicamente a realizar retratos y a analizar pistas. (AFP)
La vida continúa
La policía se negó a comentar sus fracasados intentos por volver a entablar contacto con el asesino. Por su parte, ante una prensa cada vez más escéptica por la falta de resultados tangibles en la pesquisa, un vocero del FBI afirmó que todos los días se registran progresos. A tres semanas del primer ataque, muchos residentes optaron por retomar sus actividades en lugar de vivir bajo un régimen de terror. Pese a la amenaza del terrorista, la mayoría de las escuelas públicas, a las que concurren más de 300.000 niños, reabrieron sus puertas. Muchos padres prefirieron acompañar a sus hijos; otros optaron por dejarlos en sus casas. El presidente de EE.UU., George W. Bush, dijo ayer que elevaba plegarias para que se termine pronto este episodio de horror y respaldó el trabajo de los nvestigadores.
Plata en juego
La policía se negó a comentar la información aparecida ayer en la prensa, respecto de la aparición de otra carta en un parque cercano al lugar donde el martes murió baleado un chofer de ómnibus. Según "The Washington Post", que citó fuentes de los servicios de seguridad, esa carta reiteraba las exigencias que figuraban en la misiva anterior, descubierta el sábado cerca del lugar donde el francotirador mató a su novena víctima. De acuerdo con esta versión, el francotirador exigió U$S 10 millones para detener sus ataques. Eso aparentemente explicaría el mensaje que el jefe de la investigación, Charles Moose, dio ante las cámaras de televisión. Dirigiéndose al francotirador, declaró que era electrónicamente imposible acceder a su reclamo.
Pegada a un árbol
La carta tenía tres páginas, escritas a mano, y había sido envuelta en un plástico y pegada a un árbol. En un tono amargo -dice el diario citando fuentes creíbles-, el francotirador se queja de que los policías han ignorado buena parte de sus llamados telefónicos, los llama incompetentes y añade que cinco personas han muerto debido a ese descuido. Los primeros cinco asesinatos también fueron perpetrados en ese condado. Otro se produjo dentro de Washington y tres personas fueron asesinadas en Virginia, en las afueras de la capital estadounidense. (Reuter/TELAM)
Más dinero para la seguridad
El gobierno federal entregará U$S 600.000 para extremar las medidas de seguridad en las escuelas de la zona de Washington. Esos fondos especiales fueron ofrecidos cuando trascendieron las amenazas contra los niños por parte del francotirador. Más de 2.300 policías de distintas regiones federales participan junto con la policía de Washington en la búsqueda del asesino que aterroriza la región de Washington desde el 2 de octubre. El FBI aporta más de 1.900 efectivos a la investigación, entre ellos unos 600 dedicados únicamente a realizar retratos y a analizar pistas. (AFP)







