24 Octubre 2002 Seguir en 
Un nuevo golpe al bolsillo de los consumidores se reflejó en las carnicerías tucumanas. Según un sondeo realizado en San Miguel de Tucumán entre varios frigoríficos y minoristas del sector, la carne vacuna aumentó entre un 10% y un 15%. Esto significa que los clientes soportarán subas que van desde los $ 0,50 a $ 1, según el tipo de corte.
Así, el kilo de picana y el de filet, que costaban entre $ 8 y $ 8,50 saltó a $ 8,50 y $9,20, respectivamente; incluso algunos pronosticaban que los blandos de calidad llegarán a los $ 10 en los próximos días. El primo, que costaba entre $ 5 y $5,50 pasó a $6 y $6,50, y el puchero común, en cambio, se mantuvo entre $2,50 y $ 3,50. No obstante, algunos locales de venta de carnes del Mercado del Norte optaron por no trasladar el nuevo aumento al mostrador debido a la caída de la demanda, que rondaría el 50% en los últimos meses.
Los precios varían de acuerdo con el lugar donde se compra, con la calidad y con los cortes de la carne. Todos los consultados, tanto matarifes como carniceros, coincidieron en remarcar que los bonos provinciales encarecen aún más la carne roja respecto de provincias vecinas como Salta y Santiago del Estero. "Aquí el corte cuesta entre $ 1 y $1,50 más, por los bonos", se quejó amargamente un matarife.
Baja oferta en Liniers
Este nuevo incremento, explicaron en el sector, es producto de la baja oferta de animales en el mercado de Liniers, que llevó al novillo al valor promedio más alto en lo que va del año: $ 2,11 el kilo vivo. Antes de la devaluación se ubicaba entre $ 0,60 y $ 0,70 el kilo.
Debido a las lluvias y a las inundaciones sólo entraron 2.998 animales, uno de los registros más bajos en el mercado concentrador metropolitano, mientras que la oferta alcanzó a 8.231 cabezas bovinas. Además, muchos ganaderos prefieren exportar antes que vender para el consumo interno y eso repercute en los valores de la carne.
Si bien ayer aumentó el ingreso de animales a Liniers y el precio bajó un poco, esa disminución no tendrá impacto en los precios a menos que se mantenga en el tiempo. Un representante del sector se mostró pesimista al respecto. "No vislumbro una posible baja. Está faltando hacienda gorda porque la lluvia afectó las pasturas y complicó el engorde del ganado en todo el país", dijo. "Traer la carne de Santa Fe es caro porque hasta el flete tenemos que pagarlo en efectivo y el costo del dinero real en Tucumán sigue siendo alto", agregó. Las últimas alzas también provocaron una notoria caída del consumo interno. "Antes, el ama de casa venía todos los días; ahora, con suerte, compra dos veces a la semana", graficó Carlos, encargado de una carnicería del mercado del Norte. "A pesar de que ofrecemos carne de primera calidad, la gente bajó el consumo por la suba de precios", agregó.
Por su parte, el dueño de una carnicería del sur dijo que decidió no trasladar el nuevo aumento a los precios. "Si lo hago, no vendo nada", explicó. "El gran problema es el bono, porque las autoridades provinciales no logran bajar el desagio a un nivel razonable", añadió.
Una señora que llevaba un kilo de carne molida no podía creer el aumento. "Si seguimos así ya no tendremos derecho ni a comer carne", lamentó.
Así, el kilo de picana y el de filet, que costaban entre $ 8 y $ 8,50 saltó a $ 8,50 y $9,20, respectivamente; incluso algunos pronosticaban que los blandos de calidad llegarán a los $ 10 en los próximos días. El primo, que costaba entre $ 5 y $5,50 pasó a $6 y $6,50, y el puchero común, en cambio, se mantuvo entre $2,50 y $ 3,50. No obstante, algunos locales de venta de carnes del Mercado del Norte optaron por no trasladar el nuevo aumento al mostrador debido a la caída de la demanda, que rondaría el 50% en los últimos meses.
Los precios varían de acuerdo con el lugar donde se compra, con la calidad y con los cortes de la carne. Todos los consultados, tanto matarifes como carniceros, coincidieron en remarcar que los bonos provinciales encarecen aún más la carne roja respecto de provincias vecinas como Salta y Santiago del Estero. "Aquí el corte cuesta entre $ 1 y $1,50 más, por los bonos", se quejó amargamente un matarife.
Baja oferta en Liniers
Este nuevo incremento, explicaron en el sector, es producto de la baja oferta de animales en el mercado de Liniers, que llevó al novillo al valor promedio más alto en lo que va del año: $ 2,11 el kilo vivo. Antes de la devaluación se ubicaba entre $ 0,60 y $ 0,70 el kilo.
Debido a las lluvias y a las inundaciones sólo entraron 2.998 animales, uno de los registros más bajos en el mercado concentrador metropolitano, mientras que la oferta alcanzó a 8.231 cabezas bovinas. Además, muchos ganaderos prefieren exportar antes que vender para el consumo interno y eso repercute en los valores de la carne.
Si bien ayer aumentó el ingreso de animales a Liniers y el precio bajó un poco, esa disminución no tendrá impacto en los precios a menos que se mantenga en el tiempo. Un representante del sector se mostró pesimista al respecto. "No vislumbro una posible baja. Está faltando hacienda gorda porque la lluvia afectó las pasturas y complicó el engorde del ganado en todo el país", dijo. "Traer la carne de Santa Fe es caro porque hasta el flete tenemos que pagarlo en efectivo y el costo del dinero real en Tucumán sigue siendo alto", agregó. Las últimas alzas también provocaron una notoria caída del consumo interno. "Antes, el ama de casa venía todos los días; ahora, con suerte, compra dos veces a la semana", graficó Carlos, encargado de una carnicería del mercado del Norte. "A pesar de que ofrecemos carne de primera calidad, la gente bajó el consumo por la suba de precios", agregó.
Por su parte, el dueño de una carnicería del sur dijo que decidió no trasladar el nuevo aumento a los precios. "Si lo hago, no vendo nada", explicó. "El gran problema es el bono, porque las autoridades provinciales no logran bajar el desagio a un nivel razonable", añadió.
Una señora que llevaba un kilo de carne molida no podía creer el aumento. "Si seguimos así ya no tendremos derecho ni a comer carne", lamentó.







