22 Octubre 2002 Seguir en 
JERUSALEN.- Al menos 14 muertos y 50 heridos dejó un atentado suicida con coche bomba contra un ómnibus, perpetrado ayer cerca de Pardes Jana, al norte de Tel Aviv. Entre los muertos figuran el o los autores del ataque, reivindicado por el movimiento radical palestino Yihad Islámica. La policía trata de establecer el número de ocupantes del coche bomba.
Varios medios de comunicación israelíes aseguraron que había dos kamikazes en el vehículo, un todo terreno que estalló junto a un ómnibus que se había detenido en el cruce de Karkur, cerca de la ciudad de Pardes Jana. El coche transportaba explosivos y también bidones de gasolina, según los bomberos.
Un infierno de proyectiles
La explosión destrozó la parte trasera del ómnibus y dejó a muchos pasajeros atrapados entre las llamas y los hierros retorcidos. El incendio provocó también el estallido de las municiones que llevaban varios soldados israelíes que iban en el colectivo. "Era un infierno de explosiones, una tras otra", relató uno de los pocos sobrevivientes del ataque. "Las llamas se tragaron al ómnibus con una velocidad asombrosa. No pudimos entrar a salvar a nadie", declaró.
Repudio unánime
La comunidad internacional repudió este hecho, al igual que el presidente palestino, Yasser Arafat. Sin embargo, el gobierno del premier israelí Ariel Sharon responsabilizó directa o indirectamente a Arafat por el ataque. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien ha despachado al enviado William Burns a la región, condenó el atentado, aunque dijo que no va a desencarrilar los esfuerzos para alcanzar la paz. Washington quiere calma en la región mientras busca el apoyo de los países árabes para una posible operación militar de Estados Unidos contra Irak. Bush trató de frenar una posible represalia militar. (Reuter/AFP/Télam)
Varios medios de comunicación israelíes aseguraron que había dos kamikazes en el vehículo, un todo terreno que estalló junto a un ómnibus que se había detenido en el cruce de Karkur, cerca de la ciudad de Pardes Jana. El coche transportaba explosivos y también bidones de gasolina, según los bomberos.
Un infierno de proyectiles
La explosión destrozó la parte trasera del ómnibus y dejó a muchos pasajeros atrapados entre las llamas y los hierros retorcidos. El incendio provocó también el estallido de las municiones que llevaban varios soldados israelíes que iban en el colectivo. "Era un infierno de explosiones, una tras otra", relató uno de los pocos sobrevivientes del ataque. "Las llamas se tragaron al ómnibus con una velocidad asombrosa. No pudimos entrar a salvar a nadie", declaró.
Repudio unánime
La comunidad internacional repudió este hecho, al igual que el presidente palestino, Yasser Arafat. Sin embargo, el gobierno del premier israelí Ariel Sharon responsabilizó directa o indirectamente a Arafat por el ataque. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien ha despachado al enviado William Burns a la región, condenó el atentado, aunque dijo que no va a desencarrilar los esfuerzos para alcanzar la paz. Washington quiere calma en la región mientras busca el apoyo de los países árabes para una posible operación militar de Estados Unidos contra Irak. Bush trató de frenar una posible represalia militar. (Reuter/AFP/Télam)







