22 Octubre 2002 Seguir en 
Washington.- El arresto de dos individuos y el secuestro de una camioneta de color blanco, similar a la que fue vista por testigos en los lugares por donde anduvo matando el francotirador, terminó con un resultado distinto del que buscaban los investigadores. Los dos detenidos -un mexicano y un guatemalteco- fueron absueltos de toda culpa en este caso pero serán deportados por violar las leyes de inmigración. De este modo, la investigación sobre el individuo que mató a nueve personas e hirió a otras tres está ahora totalmente focalizada en crípticos mensajes que envía a través de los medios de comunicación el jefe de la investigación, Charles Moose, y que podrían estar dirigidos al asesino serial o a alguien que lo conoce y está ofreciendo pistas.
El contacto misterioso
Por la mañana, Moose contestó por los medios a un mensaje que recibieron del presunto francotirador: "queremos hablar con usted. Llámenos al número que usted nos ha dado", transmitió. Por la tarde, Moose recurrió nuevamente a la prensa y pidió que difundieran otro mensaje: "la persona que usted llamó no pudo escuchar todo lo que usted dijo. El audio era poco claro y queremos entenderlo bien. Llámenos de nuevo así podemos entenderlo claramente". La policía se niega a revelar a quién están dirigidos estos mensajes o dar ningún otro detalle. La línea telefónica abierta con el fin exclusivo de recibir datos que puedan ayudar a la pesquisa había recibido un llamado de una persona que recomendó revisar mejor la zona arbolada cercana al estacionamiento del último ataque.
La policía encontró allí una nota escrita a mano, que contenía una extorsión: el autor quería dinero a cambio de parar los asesinatos. Los investigadores rastrearon la llamada y ubicaron el teléfono desde donde se recomendó buscar la nota. En esa zona se desplegó un amplio operativo que resultó en la detención del mexicano y del guatemalteco, y el secuestro de una furgoneta blanca. Todo terminó con la entrega de los dos hispanos a las autoridades de inmigración, por presunta violación de las leyes.
Algunas víctimas del francotirador fueron enterradas ayer, mientras otras tres se debaten entre la vida y la muerte en diversos hospitales. La policía confirmó que el ataque del sábado por la noche a un hombre que salía de un restaurante en Richmond fue perpetrado por el francotirador. Tras ser intervenido para extraerle el proyectil que impactó en el abdomen, el estado del hombre, de 37 años, era relativamente estable, según los médicos. (DPA)
El contacto misterioso
Por la mañana, Moose contestó por los medios a un mensaje que recibieron del presunto francotirador: "queremos hablar con usted. Llámenos al número que usted nos ha dado", transmitió. Por la tarde, Moose recurrió nuevamente a la prensa y pidió que difundieran otro mensaje: "la persona que usted llamó no pudo escuchar todo lo que usted dijo. El audio era poco claro y queremos entenderlo bien. Llámenos de nuevo así podemos entenderlo claramente". La policía se niega a revelar a quién están dirigidos estos mensajes o dar ningún otro detalle. La línea telefónica abierta con el fin exclusivo de recibir datos que puedan ayudar a la pesquisa había recibido un llamado de una persona que recomendó revisar mejor la zona arbolada cercana al estacionamiento del último ataque.
La policía encontró allí una nota escrita a mano, que contenía una extorsión: el autor quería dinero a cambio de parar los asesinatos. Los investigadores rastrearon la llamada y ubicaron el teléfono desde donde se recomendó buscar la nota. En esa zona se desplegó un amplio operativo que resultó en la detención del mexicano y del guatemalteco, y el secuestro de una furgoneta blanca. Todo terminó con la entrega de los dos hispanos a las autoridades de inmigración, por presunta violación de las leyes.
Algunas víctimas del francotirador fueron enterradas ayer, mientras otras tres se debaten entre la vida y la muerte en diversos hospitales. La policía confirmó que el ataque del sábado por la noche a un hombre que salía de un restaurante en Richmond fue perpetrado por el francotirador. Tras ser intervenido para extraerle el proyectil que impactó en el abdomen, el estado del hombre, de 37 años, era relativamente estable, según los médicos. (DPA)







