Matthew Mcconaughey

El galán sureño que supo ganarse un lugar en el exigente mundo hollywoodense. El curioso recuerdo de su padre.

LOS ANGELES.- Su inusual apellido fue objeto de broma por parte de los medios de comunicación de su país. La revista "Premiere" lo presentó como Matthew ¿Mac-Cona-qué?, y "The New York Times" daba consejos a sus lectores para que supiesen pronunciarlo bien. Y es que su nada desmerecedor físico llamó poderosamente la atención de medio mundo en "Tiempo de matar", película con la que alcanzó el estrellato como el abogado honesto y sudado que luchaba por librar de la pena de muerte al vengativo Samuel L. Jackson. Pero, a decir verdad, la primera oportunidad de matthew McConaughey llegó de la mano de Don Phillips, al que conoció en un bar y le dio un papel en "Movida del 76" ("Dazed and confused", 1993). Más tarde, haría una serie de pequeños trabajos, entre los que cabe destacar "Sólo ellas... los chicos a un lado", ("Boys on the side", 1995), como el loco policía enamorado de la convicta Drew Barrymore; y "Lone Star" (1996). Después de "Tiempo de matar" su carrera ha sido de lo más irregular y variada, con filmes tan taquilleros como "Contacto" y "Amistad" (ambas de 1997) y otros tan desconocidos como "Larger than life" y "Glory Daze" (las dos de 1996) o "The Newton Boys" y "Making sandwiches" (cortometraje dirigido por Sandra Bullock), sus proyectos en 1998. En 1999 sólo se dejó ver en "Edtv", a las órdenes de Ron Howard. McConaughey ha hecho además sus méritos como realizador de cortos: "Chicano chariots" (1992) y "The rebel" (1998), que también escribió y protagonizó. Para ello estudió cine en su primer curso en la Universidad de Texas, en la que se matriculó en Derecho. Ahora, a sus 32 años, este rubio de tez bronceada y profundos ojos claros, al que, como buen sureño de Uvalde (Texas) le encanta mascar tabaco, protagonizó "U-571", después de más de un año sin asomar su metro ochenta de estatura por la gran pantalla. También trabajó en "El reinado del fuego", una película en la que los humanos y los dragones libran una mitológica batalla y que acaba de estrenarse en Tucumán. Por lo demás, McConaughey es un chico bien normalito, que adora a su perro Hud. Una curiosidad: lleva siempre en el dedo medio de la mano derecha un anillo de su difunto padre, que como él mismo cuenta: "Murió de pronto, un lunes a las siete de la mañana, cuando hacía el amor con mi madre. No hay mejor manera de morirse". (Especial)

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