Es la patología neurológica no traumática más común en adultos jóvenes: afecta aproximadamente a dos millones de personas en el mundo. Suele presentarse durante un período muy activo de la vida de la persona: entre los 20 y 40 o 50 años de edad, y con casi el doble de mayor incidencia en las mujeres que en los varones. Si bien no existe una cura para la esclerosis múltiple, está demostrado que cuanto antes sea diagnosticada, mejor será el pronóstico de la enfermedad, con mayores posibilidades de demorar su avance y de disminuir la frecuencia y severidad de las recaídas. Se trata de una enfermedad crónica, imprevisible y clínicamente variable de paciente a paciente.
En el Simposio Latinoamericano sobre Esclerosis Múltiple que se realizó recientemente en Buenos Aires, la doctora Mar Tintoré Subirama, del Hospital Universitario Vall d?Hebron, Barcelona, España, explicó que hasta hace 10 años era frecuente que el paciente llegase a manos de los especialistas o fuese derivado al neurólogo después de haber tenido siete u ocho brotes. "Durante ese tiempo, el paciente recorría un verdadero vía crucis, y el diagnóstico se demoraba. Hoy en día, hay un mayor conocimiento de la enfermedad, especialmente en Europa, ya que su incidencia esta población es más alta en comparación a otros lugares".
Asimismo, los médicos clínicos y demás profesionales que suelen tener un primer contacto con estos pacientes, como los oftalmólogos, están más atentos e informados de los síntomas iniciales del trastorno, lo que contribuirá a su diagnóstico más temprano.
Para detectarla mejor
Existe un pequeño grupo de pacientes con EM progresiva. "Son pacientes que no tienen brotes, sino que empeoran lentamente. En este grupo, todavía, la demora en el diagnóstico es importante, ya que no existen síntomas claros que lo inciten a la consulta o que sea derivado por el médico clínico al neurólogo".
En cambio, el diagnóstico de los pacientes que tienen brotes, ha mejorado. "Probablemente es debido, también, a que tenemos un mayor acceso a la Resonancia Magnética que permite establecer un diagnóstico inmediato", dice la doctora.
Pero, también, en algunos pacientes, se realiza una punción lumbar para sacar líquido céfalo-raquídeo que permita comprobar el estado de la mielina (especie de "funda" que recubre las neuronas). "La mielina es lo que principalmente se afecta en esta enfermedad ?declara la especialista-. Imaginémoslo como un cable eléctrico que ha perdido su funda y, entonces, la información no pasa. La pérdida de la mielina es lo que motiva los síntomas del paciente, sobre todo, en un primer momento".
Ataque a la mielina
Y continúa. "En el líquido encéfalo raquídeo, existe un tipo de proteínas que, indirectamente, explican el ataque del sistema inmunológico a la mielina".
También se maneja como prueba diagnóstica los potenciales evocados, "principalmente los potenciales evocados visuales que miden el tiempo que tarda en pasar un estímulo visual, como un flash, hasta que llega al cerebro. Por ejemplo, si tiene que pasar por una zona donde no hay mielina, pasará más lentamente. En síntesis, lo que nosotros miramos es la latencia de conducción en los pacientes en que hay algún signo de desmielinización (falta de mielina) pues ellos estarán retrasados. Es un dato que puede apoyar el diagnóstico".
De todas maneras, el diagnóstico siempre pasa por estas pruebas y por excluir otras causas. La obligación del médico es intentar excluir otras motivo que pueden ser síntomas parecidos a los que afectan a la esclerosis múltiple.
En el Simposio Latinoamericano sobre Esclerosis Múltiple que se realizó recientemente en Buenos Aires, la doctora Mar Tintoré Subirama, del Hospital Universitario Vall d?Hebron, Barcelona, España, explicó que hasta hace 10 años era frecuente que el paciente llegase a manos de los especialistas o fuese derivado al neurólogo después de haber tenido siete u ocho brotes. "Durante ese tiempo, el paciente recorría un verdadero vía crucis, y el diagnóstico se demoraba. Hoy en día, hay un mayor conocimiento de la enfermedad, especialmente en Europa, ya que su incidencia esta población es más alta en comparación a otros lugares".
Asimismo, los médicos clínicos y demás profesionales que suelen tener un primer contacto con estos pacientes, como los oftalmólogos, están más atentos e informados de los síntomas iniciales del trastorno, lo que contribuirá a su diagnóstico más temprano.
Para detectarla mejor
Existe un pequeño grupo de pacientes con EM progresiva. "Son pacientes que no tienen brotes, sino que empeoran lentamente. En este grupo, todavía, la demora en el diagnóstico es importante, ya que no existen síntomas claros que lo inciten a la consulta o que sea derivado por el médico clínico al neurólogo".
En cambio, el diagnóstico de los pacientes que tienen brotes, ha mejorado. "Probablemente es debido, también, a que tenemos un mayor acceso a la Resonancia Magnética que permite establecer un diagnóstico inmediato", dice la doctora.
Pero, también, en algunos pacientes, se realiza una punción lumbar para sacar líquido céfalo-raquídeo que permita comprobar el estado de la mielina (especie de "funda" que recubre las neuronas). "La mielina es lo que principalmente se afecta en esta enfermedad ?declara la especialista-. Imaginémoslo como un cable eléctrico que ha perdido su funda y, entonces, la información no pasa. La pérdida de la mielina es lo que motiva los síntomas del paciente, sobre todo, en un primer momento".
Ataque a la mielina
Y continúa. "En el líquido encéfalo raquídeo, existe un tipo de proteínas que, indirectamente, explican el ataque del sistema inmunológico a la mielina".
También se maneja como prueba diagnóstica los potenciales evocados, "principalmente los potenciales evocados visuales que miden el tiempo que tarda en pasar un estímulo visual, como un flash, hasta que llega al cerebro. Por ejemplo, si tiene que pasar por una zona donde no hay mielina, pasará más lentamente. En síntesis, lo que nosotros miramos es la latencia de conducción en los pacientes en que hay algún signo de desmielinización (falta de mielina) pues ellos estarán retrasados. Es un dato que puede apoyar el diagnóstico".
De todas maneras, el diagnóstico siempre pasa por estas pruebas y por excluir otras causas. La obligación del médico es intentar excluir otras motivo que pueden ser síntomas parecidos a los que afectan a la esclerosis múltiple.







