Hace tiempo que querían trabajar juntos, y ahora lo lograron. Dos grandes de las telenovelas y dos protagonistas de la pasión y el enamoramiento, darán vida a "Un amor de película...con sabor a Freud". Luisa Kuliok y Arnaldo André actuarán en el Teatro Alberdi el 2 y 3 de noviembre . Pondrán esta romántica y divertida comedia del reconocido filósofo y escritor José Pablo Feinmann, que él mismo adaptó especialmente para ellos, y que dirigió María Julia Bertotto, con música original de Martín Bianchedi.
En la obra se cuenta con humor e inteligencia cómo nace el amor entre una paciente con doble personalidad y un psicoanalista muy especial.El bolero "Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez", desata la pasión ardiente que lleva adentro Lucía, que interpreta Luisa Kuliok, quien se debate con su personalidad absolutamente racional. En tanto, André explicó que su personaje "es un hombre que se ampara en su intelectualidad para no sufrir". Pero, juntos, pueden convertir una sesión en una cita de amor.
El humor
Feinmann recuerda que Freud descubrió muchas cosas, "pero sobre todo el inconsciente, que no sabemos dónde está, pero en algún lugar de nuestra psiquis tiene sus dominios. Todo viene de ahí. No sabemos si a Freud le gustaban los boleros, pero estamos dispuestos a jurar que le hubiera gustado esta obra, porque si bien perdió muchas cosas a lo largo de su vida, jamás perdió el sentido del humor", afirmó.
En la obra se cuenta con humor e inteligencia cómo nace el amor entre una paciente con doble personalidad y un psicoanalista muy especial.El bolero "Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez", desata la pasión ardiente que lleva adentro Lucía, que interpreta Luisa Kuliok, quien se debate con su personalidad absolutamente racional. En tanto, André explicó que su personaje "es un hombre que se ampara en su intelectualidad para no sufrir". Pero, juntos, pueden convertir una sesión en una cita de amor.
El humor
Feinmann recuerda que Freud descubrió muchas cosas, "pero sobre todo el inconsciente, que no sabemos dónde está, pero en algún lugar de nuestra psiquis tiene sus dominios. Todo viene de ahí. No sabemos si a Freud le gustaban los boleros, pero estamos dispuestos a jurar que le hubiera gustado esta obra, porque si bien perdió muchas cosas a lo largo de su vida, jamás perdió el sentido del humor", afirmó.







