Se elevó la tasa de muerte súbita en la Argentina

Para revertir la actual situación, educarán en las maternidades.

09 Junio 2004
Días atrás, el Ministerio de Salud de La Nación, con el apoyo de Unicef Argentina y de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), lanzó una nueva campaña de alcance nacional con el objetivo de difundir los beneficios para la salud infantil de un hábito muy fácil de ser adoptado: acostar a los bebés boca arriba a la hora de dormir. Tan sólo eso basta, aseguran los especialistas, para reducir en un 70% el riesgo de muerte súbita.
El llamado síndrome de muerte súbita del lactante ?también conocida como "muerte blanca"- constituye en nuestro país y en buena parte del mundo la primera causa de muerte entre el mes y el primer año de vida los niños. La mala noticia es que los últimos registros oficiales muestran un aumento de este síndrome, que en los últimos años estaba retrocediendo gracias a anteriores campañas de concientización llevadas adelante por instituciones como la SAP.
"En 2002 hubo una suerte de rebrote de muerte súbita, que tiene que ver con el desastre socioeconómico de entonces. Cuanto más pobreza más mortalidad; es decir, menor incidencia de lactancia materna y mayor tabaquismo, junto a un menor acceso a la educación en prevención, todos factores de gran incidencia en la muerte súbita del lactante", dijo el doctor Alejandro Jenik, secretario del Grupo de Trabajo de Muerte Súbita, de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Tres medidas eficaces
El aumento de la tasa de muerte súbita en cuestión fue, en apariencias, mínimo: saltó del 0,44 por cada 1000 chicos nacidos vivos a 0,53.
Sin embargo, esos decimales lo que muestran es que en 2002 la muerte blanca alcanzó a 403 chicos, cien más que el año anterior. Lo triste del caso es que, desde 1995 cuando la tasa era de 0,76 por 1000 chicos nacidos vivos, la aparición del síndrome había sido disminuida a fuerza de campañas de salud pública. Las causas del síndrome de muerte súbita del lactante aún hoy son desconocidas. Afortunadamente, lo que sí se sabe es cómo evitarla o, más precisamente, cómo reducir en gran medida su incidencia.

No fumar en la habitación
Diversos estudios han demostrado que una serie de sencillas medidas son útiles a tal efecto: acostar al bebé boca arriba a la hora de dormir, no fumar en la habitación del pequeño y que su alimentación sea la leche materna. Los Estados Unidos fue uno de los primeros países en poner en práctica estas medidas de prevención, y los resultados no se hicieron esperar: entre 1992 y 1996 se logró que el porcentaje de padres y madres que acostaba boca arriba abajo a sus hijos se redujera del 70% al 24%, lo que a su vez se tradujo en una reducción de la ocurrencia del síndrome de nada menos que el 38%.
Otros países, en su mayoría europeos, lograron incluso reducciones del 70 % con sólo poner en práctica las medidas mencionadas. Son muy pocos los países de América Latina que han adoptado estas recomendaciones avaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

País líder en prevención
En ese sentido, señala el doctor Jenik, médico de planta del Departamento de Pediatría del Hospital Italiano de Buenos Aires, "la Argentina es el país líder en la prevención hospitalaria de la muerte súbita. Son muy pocas las maternidades que en la actualidad ofrecen resistencia a acostar a los bebés boca arriba".
Para profundizar esta tendencia y revertir los recientes números negativos, el Ministerio de Salud de la Nación ha lanzado en marzo último una campaña para difundir la importancia de que los bebés duerman sobre sus espaldas. Para eso, se distribuirán en todas las maternidades del país material informativo que será colocado en cada cuna a la vista de los padres y del resto de la familia del recién nacido.

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