09 Junio 2004 Seguir en 
Los últimos años han sido testigos de un aumento de los casos de sarna que se reportan en la provincia de Buenos Aires (y también en Tucumán), a tal punto que en la actualidad, en Buenos el 15% de las consultas dermatológicas responde a esta afección ocasionada por un parásito apodado Sarcoptes scabiei, que cada año ataca a 300 millones de personas en todo el mundo.
Según un relevamiento realizado en el Hospital de Niños "Sor María Ludovica", de La Plata, entre los años 1998 y 2000 el 10% de las consultas de la división dermatología respondían a esta afección milenaria. Pero más recientemente, el número de consultas por sarna humana aumentó al menos un 50%.
En Tucumán, la dermatóloga Silvana Depetris, quien es médica del servicio del Hospital Padilla, informó que diariamente detecta uno o dos casos de sarna por día.
"En los últimos meses, notamos que de las 450 consultas mensuales que habitualmente tenemos, más del 60% se debió a casos de sarna humana, lo cual implica un incremento de los casos que hoy alcanzan al 15% de nuestra consulta", dijo la doctora Alicia Rositto, médica dermatóloga del hospital porteño.
Conocida desde la antigüedad (su presenciase halla en varios pasajes de la Biblia), esta afección se produce cuando las hembras del parásito que la causa cavan túneles debajo de la piel de las personas afectadas, para poder alimentarse de sustancias presentes debajo de la epidermis. Allí, los parásitos depositan huevos de los que nacen larvas que desarrollan todo su ciclo vital dentro del cuerpo humano.
Para que se produzca el contagio de la sarna, debe mediar contacto directo con la piel de una persona infectada con el parásito Sarcoptes scabiei. Esto es lo que permite que esta afección se transmita fácilmente a nivel familiar, aunque debe quedar claro que un apretón de manos o cualquier otro contacto ocasional difícilmente transmita el parásito. Uno de los sitios de más fácil transmisión de la enfermedad son los jardines de infantes, en los que los pequeños suelen tener un contacto físico muy asiduo entre juegos y juegos. Por otro lado, la sarna también puede ser transmitida a través de elementos como sábanas, frazadas o toallas utilizadas previamente por personas infectadas.
Según la doctora Rositto, "los principales grupos de riesgo son las personas con defensas bajas, los bebés, los ancianos y las poblaciones marginales que viven hacinadas y carecen de formas de garantizar un adecuado nivel de higiene" que evite el contagio directo o indirecto.
El principal síntoma de la sarna es, como es sabido, la picazón, que habitualmente se vuelve más importante durante la noche (ya que cobra intensidad gracias al calor que adquiere el cuerpo en la cama), y que además no responde a medicamentos antialérgicos ni a corticoides. Para combatir la sarna debe recurrirse a medicamentos específicos.
"Es fundamental lograr un diagnóstico oportuno del mal, porque de los contrario la parasitosis continúa extendiéndose, en especial en aquellas personas que integran los grupos de riesgo y en las que puede ocasionar una infección realmente grave", concluyó Rositto.
Según un relevamiento realizado en el Hospital de Niños "Sor María Ludovica", de La Plata, entre los años 1998 y 2000 el 10% de las consultas de la división dermatología respondían a esta afección milenaria. Pero más recientemente, el número de consultas por sarna humana aumentó al menos un 50%.
En Tucumán, la dermatóloga Silvana Depetris, quien es médica del servicio del Hospital Padilla, informó que diariamente detecta uno o dos casos de sarna por día.
"En los últimos meses, notamos que de las 450 consultas mensuales que habitualmente tenemos, más del 60% se debió a casos de sarna humana, lo cual implica un incremento de los casos que hoy alcanzan al 15% de nuestra consulta", dijo la doctora Alicia Rositto, médica dermatóloga del hospital porteño.
Conocida desde la antigüedad (su presenciase halla en varios pasajes de la Biblia), esta afección se produce cuando las hembras del parásito que la causa cavan túneles debajo de la piel de las personas afectadas, para poder alimentarse de sustancias presentes debajo de la epidermis. Allí, los parásitos depositan huevos de los que nacen larvas que desarrollan todo su ciclo vital dentro del cuerpo humano.
Para que se produzca el contagio de la sarna, debe mediar contacto directo con la piel de una persona infectada con el parásito Sarcoptes scabiei. Esto es lo que permite que esta afección se transmita fácilmente a nivel familiar, aunque debe quedar claro que un apretón de manos o cualquier otro contacto ocasional difícilmente transmita el parásito. Uno de los sitios de más fácil transmisión de la enfermedad son los jardines de infantes, en los que los pequeños suelen tener un contacto físico muy asiduo entre juegos y juegos. Por otro lado, la sarna también puede ser transmitida a través de elementos como sábanas, frazadas o toallas utilizadas previamente por personas infectadas.
Según la doctora Rositto, "los principales grupos de riesgo son las personas con defensas bajas, los bebés, los ancianos y las poblaciones marginales que viven hacinadas y carecen de formas de garantizar un adecuado nivel de higiene" que evite el contagio directo o indirecto.
El principal síntoma de la sarna es, como es sabido, la picazón, que habitualmente se vuelve más importante durante la noche (ya que cobra intensidad gracias al calor que adquiere el cuerpo en la cama), y que además no responde a medicamentos antialérgicos ni a corticoides. Para combatir la sarna debe recurrirse a medicamentos específicos.
"Es fundamental lograr un diagnóstico oportuno del mal, porque de los contrario la parasitosis continúa extendiéndose, en especial en aquellas personas que integran los grupos de riesgo y en las que puede ocasionar una infección realmente grave", concluyó Rositto.
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